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miércoles, 13 de septiembre de 2017

Entrevista a Marta Querol, autora de la trilogía El final del ave Fénix.







El pasado 2 de marzo del presente año, publicaba en este blog mi reseña sobre la esperada novela que pone fin a la trilogía El final del ave Fénixde Marta Querol, título de la primera de las novelas que la conforman (reseña), sigue con Las guerras de Elena (reseña), y finaliza con Yo que tanto te quiero (reseña). En mi modesta opinión, es una magnífica trilogía que tiene un claro trasfondo histórico «con los acontecimientos principales del último siglo en nuestro país y una historia intensa y realista de fondo que los integra de forma natural». Creo que merecía la pena entrevistar a la autora para que nos contase algunos aspectos de la misma, con el fin de incitar a su lectura.

«Es una trilogía dura, con muchos metatemas de calado, como la manipulación de los niños en las separaciones y divorcios, el chantaje emocional, el sentimiento de culpa, la ambición, la soledad, la hipocresía social, la emancipación de la mujer, lo difícil que es juzgar a nadie…»

«Las tres novelas, que pueden leerse de forma independiente, hablan de la vida, un tema universal, y ha llegado a un público universal»


Biografía: Marta Querol nace en Valencia, España; estudia Ciencias Económicas y Empresariales, se especializa en gestión del comercio internacional y más tarde en ingeniería y gestión de la calidad. Tras más de veinte años como profesional reconocida, un golpe emocional le abre los ojos a su verdadera vocación, la literatura. El final del Ave Fénix, su ópera prima, es una de las diez finalistas en el Premio Planeta 2007 y, publicada en 2008, sorprende a crítica y público por su gran calidad literaria y por la profundidad de los personajes. La novela ha sido reeditada también por Aladena (2010) y Ediciones B (2012). En febrero de 2012 se sitúa en el nº 1 en ventas del Top100 más seguido en Internet. Su segunda novela, Las guerras de Elena, se publica en 2012 con Ediciones B y obtiene excelentes críticas. Hasta finales de 2011 colabora con el periódico Las Provincias (Grupo Vocento) con una columna semanal y colabora con diversas publicaciones, programas de televisión y de radio (Pegando la Hebra, El barometre de Radio Nou Talento Mediterráneoen Mediterráneo TV…). Es autora de diversos relatos cortos y ha participado en antologías como Relatos de la Caverna profunda o Una maleta llena de relatos.

ENTREVISTA:


1) Francisco Portela.- Creo que merecía la pena conocer un poco más sobre la trilogía en la que, a través de la familia Lamarc Company, nos ofreces un magnífico documento de la historia de nuestro país desde 1934. Gracias por la entrevista, Marta.

Marta Querol.- Gracias a ti, Paco. La verdad es que con la trilogía he creado una especie de Century nuestro, con los acontecimientos principales del último siglo en nuestro país y una historia intensa y realista de fondo que los integra de forma natural.

2) F. P.-¿Qué fue lo primero que pensaste cuando diste por concluida la última novela que pone fin a la trilogía, Yo que tanto te quiero?

M. Q.- Más que pensar, sentí. Estaba emocionada, las últimas páginas me arrancaron una lágrima con muchos significados. Tenía la sensación de haber hecho un buen trabajo y de que por fin había acabado lo que me propuse en 2006. También me quedé con un enorme vacío. Fue todo muy intenso. Y tuve un arranque de temor ante las dudas de qué pasaría con una obra a la que me había entregado de forma tan intensa.

3) F. P.-¿Se están cumpliendo las expectativas que tenías puestas en esta trilogía en cuanto a su aceptación por parte de los lectores?

M. Q.- Es difícil de explicar. Empecé a escribir sin ninguna expectativa concreta, escribía para mí, para los míos. Eso cambió al quedar entre los finalistas del Planeta. Me dio confianza. Cuando publiqué y desde el principio me llegaron comentarios muy positivos de El final del ave Fénix, me sentí feliz. Luego ha pasado lo mismo con las siguientes. También he tenido opiniones negativas, pero la verdad es que muy pocas y alguna de ellas por escritores que tengo identificados por lo que no las tengo en cuenta.
Con las siguientes novelas me preocupó no estar a la altura de lo que los lectores esperaban tras leer la primera. Confiaba en que también gustaran, pero ahí era yo la que había generado una expectativa muy alta, ya que a lo ya comentado se añadió que alcanzara el número uno en Amazon. Eso da vértigo, y más cuando sólo has escrito una novela. Es un estreno muy potente para la primera obra de alguien ajeno al mundo literario.
Las siguientes también han tenido muy buena aceptación. No solo de España, me llegan comentarios de otros países también, como México, Estados Unidos o Perú y, además, de públicos muy distintos, y esto sí que era totalmente inesperado. Es este aspecto, me siento muy satisfecha. Me han leído desde maestras hasta narcotraficantes —no es que sea precisamente un influencer literario, pero da una muestra de la diversidad—, pasando por todo el espectro social y generacional.
Hasta 2016 se han vendido casi 20.000 libros entre los tres títulos (papel y digital), más en papel que en digital —imagino que por el pirateo—, a pesar de lo serios problemas editoriales que tuve con las dos primeras ediciones de El final del ave Fénix y las dificultades para distribuir la tercera. Si tengo en cuenta las cifras que se manejan en otros autores más conocidos me siento afortunada, pero mentiría si no reconociera que pensaba que llegarían más lejos, con todo lo acontecido hasta la fecha.

4) F. P.-Me imagino que te lo preguntarían más de una vez, pero me gustaría que nos contaras algo de la relación de El final del ave fénix con el Premio Planeta.

M. Q.- Fue una sorpresa maravillosa. Cuando acabé de escribirla no tenía ni idea de cómo publicarla. Era a finales de mayo. Me sugirieron enviarla a algún premio y el primero que cerraba convocatoria era el Planeta, en junio, y allí la envié. Tenía la sensación de que había escrito algo bueno, que valía la pena. Tuve el presentimiento de que algo iba a pasar, aunque a la vez pensaba que era imposible llegar ahí. Y no me refiero a ser premiado sino simplemente a que la seleccionaran. Pero, como decía mi madre, el no ya lo tenía. Cuando me enteré por la prensa de que estaba entre las diez seleccionadas me eché a llorar. Fue algo crucial para seguir el camino empezado, sobre todo por las alentadoras palabras de don José Manuel Lara y por el informe de lectura que tuvo la amabilidad de enviarme. Imagino que habría seguido escribiendo en cualquier caso, pero tal vez lo habría hecho de forma menos pública, para los amigos, para la familia, para mí. Tal y como empecé.

5) F. P.- Y el hecho de haber quedado finalista del Premio Planeta, ¿ayudó a encontrar una editorial que apostase por su publicación?

M. Q.- Más bien al revés.
Tras regresar de la gala de los Planeta pensé que publicaría con facilidad. No fue el cuento de la lechera, pero sí que me creé una expectativa errónea. Desconocía por completo el mundo editorial, no tenía padrinos, ni amigos en el sector, y las cosas fueron mucho más difíciles de lo que imaginé.
El Sr. Lara me aclaró que ninguno de los 16 sellos de Planeta publicaba a los finalistas, al menos durante varios años. Contacté con otras editoriales conocidas: me rechazaban sin leer la obra al saber que había sido uno de los finalistas del premio Planeta. Fui contactando con editoriales más modestas, menos conocidas, y al final publiqué con una ¿editorial? local que me presentó un conocido y resultó ser una estafa en toda regla. Fue muy triste y desesperante.

6) F. P.- Uno de los grandes alicientes de esta trilogía es el trasfondo documental de cada una de las tres novelas que la conforman. ¿Fue difícil documentarte para ello? Te lo pregunto, porque en cada una de las novelas relacionas los hechos históricos que se mencionan y lo que le sucede a los personajes principales en cada una de las novelas.

M. Q.- Hoy en día Internet es una herramienta brutal para conseguir información. También peligrosa, porque hay que contrastar mucho. Dediqué muchas horas, tanto en el ordenador como visitando la hemeroteca de Las Provincias. Incluso adquirí una colección del NODO sobre la Guerra Civil y leí algún ensayo sobre los años 70. Escuché grabaciones de la retransmisión de la Riada del 57 para El final del ave Fénix, exploré Beirut en el Google Maps para moverme con los personajes en Las guerras de Elena, repasé todos los acontecimientos relevantes del siglo XX español para seleccionar los que formarían parte de la historia y los del estallido de la guerra en Beirut. No son novelas históricas, pero abarca casi un siglo entre las tres y me preocupé porque el lector se sintiera transportado a los años en que se desarrolla la trama en cada momento con pequeñas pinceladas.

7) F. P.- En Las guerras de Elena, no solo tocas episodios de la historia reciente de España, sino también asocias los conflictos personales de Elena Lamarc con conflictos internacionales como la Guerra del Líbano. Me imagino que esto te supondría un plus de esfuerzo para coordinar el perfil de este personaje con el mundo que le tocó vivir.

M. Q.- A esta parte le tengo especial cariño. No fue casual que Elena Lamarc fuera al Líbano y los Países Árabes en esa época. De hecho fue un pequeño homenaje a mi madre y al coraje que le echó a la vida. Ella hizo ese viaje y estalló la guerra del Líbano mientras estaba en Beirut, por trabajo. La cronología de los hechos es real, las fechas coinciden con las de los viajes de mi madre aunque, de entre los sucesos dramáticos que cuento, unos sucedieron, otros no y alguno le sucedió a otras personas que también estaban allí. No aclararé aquí las partes que son ciertas y las que no, por no destripar esa trama de la que, al ser casi policíaca, es mejor que el lector no conozca los detalles. Es la parte más trepidante de las tres novelas, creo. Pero sí puedo avanzar que mi madre fue la primera mujer en España que obtuvo un visado para viajar sola, y remarco lo de sola (sin compañía de su marido), por trabajo a Arabia Saudí, que es otro de los escenarios que aparece en Las guerras de Elena y el visado lo consiguió como se explica. En los Clubs de lectura a los que me invitan, como ya han leído la novela, sí que explico qué partes son reales y cuáles no. En más de una ocasión me han comentado que no era creíble que una mujer viajara sola entonces a esa zona, pero lo cierto es que precisamente eso está basado en hechos reales.

8) F. P.- Y continuando con la documentación, el lector se encontrará en Yo que tanto te quiero una magnífica banda sonora. ¿Por qué decidiste incluirla en el cierre de la trilogía y no hacer referencia a canciones de la época en las otras dos novelas que la conforman?

M. Q.- Yo que tanto te quiero está escrita en primera persona, la narra Lucía, la hija de Elena, es su alma la que escribe. Lucía comienza la narración con 12 años y a lo largo del texto va a madurar, pasará la adolescencia, la juventud, sus primeras relaciones sexuales, se casa y tiene hijos. La adolescencia es una época muy influenciada por la música, raro es el adolescente que no tiene un grupo favorito, sea de un estilo u otro, del que se compre camisetas, cante sus canciones, las letras sean su lema de vida. Yo recuerdo mi adolescencia y cómo la música estaba presente, y he querido transmitir esa sensación además de hacer también un pequeño homenaje a la música que me gustaba. He intentado que cada novela tenga un tono, una ambientación que llegue al lector sin darle demasiadas explicaciones. En El final del ave Fénix intenté transmitir el ambiente de las películas del cine americano de los 50, lleno de glamour y de mujeres de carácter. Las guerras de Elena es setentera a tope, con el boom económico, los principios de libertad, la evolución del papel de la mujer en la sociedad y la guerra fría en el plano internacional. Y Yo que tanto te quiero es, fundamentalmente, ochentera, con ecos de la Movida, de la modernidad, de los excesos, y en ello la música juega un papel importante.

9) F. P.- Las canciones que nos encontramos a lo largo de los capítulos guardan relación con algún momento especial de los personajes. ¿Te costó trabajo elegir el tema adecuado, o tuviste que elegir entre varios para ver cuál era la que más se ajustaba a la escena a la que querías relacionarla?

M. Q.- La verdad es que me venían de forma inmediata. De muchas conozco las letras (incluso aunque no me gustaran especialmente) y conforme escribía la escena acudía a mi cabeza una letra o unos acordes concretos. Me sucedió con Physical (Olivia Newton-John), Aire (Mecano), Salta (Tequila), Alive and Kinking (Simple Minds), Our House (Madness) y muchas otras.

10) F. P.-La sensibilidad y la emoción están muy presentes en los personajes de esta trilogía. Me imagino que será muy difícil para un autor expresar estas cualidades del ser humano para que surtan en el lector el efecto deseado.

M. Q.-Es complicado. Es una trilogía dura, con muchos metatemas de calado, como la manipulación de los niños en las separaciones y divorcios, el chantaje emocional, el sentimiento de culpa, la ambición, la soledad, la hipocresía social, la emancipación de la mujer, lo difícil que es juzgar a nadie… Pero la idea era que no se percibiera como tal, que fuera una consecuencia de la trama. No sé si he conseguido el efecto deseado, cada lector es un mundo y me han comentado reacciones de todo tipo. Muchos se han sentido identificados, me han escrito cosas muy bonitas, y algunos, pocos por fortuna, me han dicho que no les llegaba la historia. Imagino que depende mucho de las vivencias propias y de la sensibilidad de cada cual. Yo me quedo con que le ha gustado a muchísimos lectores, muy distintos entre sí en cuanto a sexo, edad, formación, procedencia… Las tres novelas, que pueden leerse de forma independiente, hablan de la vida, un tema universal, y ha llegado a un público universal.

11) F. P.- Prueba de esa sensibilidad y emoción que menciono es el prólogo con el que inicias El final del ave fénix. ¿Fue quizás el desgarrador inicio de esta trilogía el momento más difícil que te encontraste para impactar al lector?

M. Q.- El prólogo de El final del ave Fénix no tenía ninguna intención. Fue lo primero que escribí en mi vida, cuando ni siquiera imaginaba que sería el inicio de mi andadura literaria. Como he contado alguna vez, fue un desahogo personal escrito para mí y para mis hijas, pero conforme avancé en su escritura sentí que tenía que seguir escribiendo, que no podía dejarlo. Fue como si toda mi vida hubiera caminado hacia ese punto para encontrarme. Pensaba que lo leerían mis hijas y procuré ser delicada, no entrar en situaciones escabrosas o morbosas, pero tampoco disfrazar la realidad aunque fuera dura. Ese era el aprendizaje para ellas, que en la vida hay momentos duros que pueden vivirse y narrarse de forma hermosa. Al terminarlo fue cuando decidí crear una historia contando la vida imaginaria de los personajes del prólogo. Y así nació la trilogía.
Hay mucho debate literario sobre si emocionar o no, sobre si es un recurso capcioso para ganar lectores, pero, además de no haberlo hecho de forma intencionada, yo creo que la literatura tiene que emocionar, que provocar, no dejar indiferente.

12) F. P.- Un nexo de las tres novelas es el mundo de la moda. ¿Por qué relacionaste la vida de los Lamarc Company con esta industria?

M. Q.- Porque lo conocía bien y era un esfuerzo menos a la hora de documentarme. Me sentía cómoda en ese terreno. He utilizado industrias en las que me he movido profesionalmente.
(riada Valencia, 1957)
13) F. P.- Los personajes son uno de los pilares de esta trilogía. Están construidos con mucha fuerza y, como decimos en estos casos, parece que cobran vida propia. ¿Cuál fue el que más trabajo te costó perfilar?

Es difícil valorarlo. Los de Lucía y Elena fueron muy complicados porque las dos comienzan de niñas y acaban de adultas. Esa evolución no era fácil: los altibajos, los problemas vitales normales al madurar, tenían que imbricarse en la trama sin distorsionarla y moldear su carácter de forma coherente.
Por razones distintas también me resultó difícil Javier Granados. Tenía una idea clara del tipo de hombre que quería que fuera, pero quería que el lector llegara a comprenderlo, a ver la realidad a través de su mente. Tiene una evolución muy peculiar a los ojos del lector, cuando él es igual desde el principio.

14) F. P.- Y siguiendo con los personajes, ¿has logrado atarlos en corto para que no se desviaran del papel que tenía que desempeñar cada uno de ellos, o te has visto obligada a modificar su presencia en alguno de los episodios de los que forman parte?

M. Q.- Ha habido un poco de todo. Uno que se me escapó por completo de las manos y se hizo un hueco inesperado fue Lorenzo Dávila. En principio tenía una aparición instrumental, lo necesitaba para un cambio en la vida de Carlos. Pero, cuando «lo vi» cruzando entre la multitud hasta llegar a Carlos y comenzar a conversar con él, tuve claro que no se quedaría ahí. Necesitaba alguien así en la vida de Lucía. Y se quedó. Para mí es un personaje entrañable y que ha ido modelándose a si mismo.

15) F. P.- Elena Lamarc es un personaje que representa a la mujer adelantada a su tiempo en la España que le tocó vivir. En este sentido, ¿crees que ha avanzado mucho el papel de la mujer en nuestro país a día de hoy, o todavía falta mucho camino por recorrer para que la igualdad entre ambos sexos sea una realidad?

M. Q.- Se ha avanzado muchísimo y en poco tiempo. Hoy gozamos en España de muchos derechos que hace tan solo sesenta años eran, más que un privilegio, una utopía. Nuestras abuelas y madres no pudieron hacer muchas de las cosas que hoy las aceptamos como si siempre hubieran estado ahí: abrir una cuenta, tener un talonario de cheques, ponerse a trabajar, vender un inmueble… Negarlo sería mentir. Eso no quiere decir que se haya llegado a la meta, queda recorrido, sobre todo en lo que se refiere a la igualdad salarial ante los mismos desempeños y el acceso a puestos de alta dirección, aunque esto último ha mejorado también. Queda la asignatura pendiente de la violencia de género, tal vez el problema más sangrante, pero incluso en esto se ha avanzado, aunque nunca será suficiente.
Las mujeres occidentales somos afortunadas aunque no se haya llegado a la igualdad total. De todas formas es un tema difícil de resumir en unas pocas líneas.

16) F. P.- En mi caso y me imagino que a la gran mayoría de quienes leyeron la trilogía les ocurriría lo mismo, me atrajeron la figura de los llamados “malos”; sobre todo Verónica, un personaje que da mucho juego, tanto en Las guerras de Elena, como en Yo que tanto te quiero. ¿Por qué crees que el papel de estos personajes atrae más a los lectores que el resto del magnífico elenco que nos encontramos a lo largo de la trilogía?

M. Q.- Los malos siempre tienen atractivo, pasa también en las series de televisión o en las películas. Son el enemigo a vencer y dan mucho juego. En esta trilogía no hay buenos buenísimos, todos tienen sus matices o no serían creíbles, de hecho la propia Elena Lamarc ha exasperado a más de un lector, pero la mala, al ser una perversa de libro (me refiero al perfil psicológico de un perverso) da muchísimo juego, no tiene límites y lo hace muy atractivo.

17) F. P.- Y ya para terminar, ¿tienes algún proyecto literario nuevo en mente?

Termine una novela el año pasado que está pendiente de publicarse, de un género completamente distinto: un thriller fantástico-psicológico. Y estoy trabajando en una nueva novela, más cercana a las anteriores, un drama contemporáneo.

18) F. P.-Creo que esta trilogía se merecía alguna pregunta más pero, para no cansar a los lectores, y sobre todo, no destriparla, espero que esta entrevista sirva de aliciente para que, quienes todavía no la han leído, le den una oportunidad, porque les aseguro que merece la pena. Te deseo mucho éxito en tus futuros proyectos literarios, porque espero que nos sigas deleitando con tus obras.

M. Q.-Muchas gracias por tu amabilidad, Paco.

Nota: Imágenes de las portadas las novelas que conforman la trilogía, tomadas de mis reseñas. Imagen de la riada de Valencia en 1957, de google imágenes. 

12 comentarios:

  1. Aún no me he estrenado con esta autora, la verdad es que aunque sé que escribe muy bien, sus libros no son de mi estilo. Buena entrevista Paco.
    Un beso

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  2. Gracias por la entrevista, solo me queda el último por leer, a ver si puedo hacerle hueco pronto.
    Un beso

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  3. Gracias por la entrevista, Paco. Yo aún tengo pendiente en casa el primer libro de la trilogía.
    Besos.

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  4. Muchas gracias por permitirnos, con esta entrevista, conocer un poco más a Marta y su obra. Besos

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  5. Marta es fabulosa!! La trilogía me encantó y estoy deseando leer más de ella ya. Es encantadora y muyyyyyyy alta, te sientes tapón a su lado, que se lo digan a Posteguillo, en la última presentación que coincidí con ambos, Posteguillo y yo acabamos con tortícolis, jajsja. Qué mala soy...

    Estupenda entrevista Paco!
    Besos 💋💋💋

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  6. Me ha gustado mucho saber más de esta autora. No me he estrenado con ella todavía. A ver cuándo me animo.
    Besotes!!!

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  7. Gracias por la entrevista. Aún no he leído nada de la autora.

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  8. Muy interesante la entrevista.
    Me ha dejado sorprendida lo de que ser finalista del Planeta sea casi un obstáculo para luego publicar. Qué cosas
    Besos

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  9. Tus novelas no se olvidan nunca, Marta. Me gusta que hables de ellas porque cada vez descubro un detalle que me recuerda los buenos momentos que pasé leyéndolas.
    Buena entrevista. Gracias a los dos.

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  10. Qué entrevista más interesante, Paco. Marta es una magnífica escritora y un encanto de persona. Desde luego el mundo editorial es muy injusto y algunos premio en vez de allanar el camino lo hacen más cuesta arriba. Tengo pendientes de leer las dos primeras novelas por falta de tiempo, pero lo haré.
    Besos

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  11. Pues no he leído nada de la autora todavía a pesar de que sus libros me llaman la atención. Gracias por permitirme conocer más a la autora. Besos.

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  12. Tengo pendiente leer a esta autora que muchos me habéis recomendado. Muy buena entrevista, dan ganas de descubrir ya a los Lamarc. Un abrazo

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