Páginas

martes, 28 de junio de 2016

Secretos en Venecia, de Ana Rosenrot














Datos técnicos:


Título: Secretos en Venecia
Autor: Ana Rosenrot
Editorial: CIMS
1ª Edición: 25//11/2013
Encuadernación: tapa blanda con solapas.
Idioma: Castellano
ISBN: 978-8484110651
Nº pág.: 552


Sinopsis:


El asesinato del dueño de una tienda de empeños en Nueva York y la desaparición de un costoso broche art decó hacen que Daniel, el abogado del principal sospechoso, se interese en solucionar el misterioso caso.
Cuando casualmente conoce a Patricia, una joven que lleva un broche exactamente igual pero copiado de una fotografía antigua, se implicará en la dramática historia de Grace, la dueña del broche, que tras volver de su idílica luna de miel en Venecia, su marido se suicida en plena fiesta y ella es recluida en el psiquiátrico de Poveglia, una isla veneciana con una terrible y macabra historia de muertes y fantasmas.
Siguiendo sus investigaciones y apremiados por la amenaza de ingresar a Patricia en un psiquiátrico, viajan hasta Venecia en pleno Carnaval, donde sus investigaciones provocarán cierta inquietud en los dueña de la isla de Poveglia.
El paralelismo entre Patricia y Grace se ve aclarado de una manera sorprendente. Nadie es quien parece ser y Daniel se da cuenta de que hasta ahora, todos se han ocultado bajo sus máscaras.



Impresión Personal:


Secretos en Venecia es la primera novela que leo de Ana Rosenrot (Madrid, 1971) y espero que no sea la última, porque me conquistó con la trama que desarrolló a lo largo de las 552 páginas que la conforman y su buen hacer literario. Está claro que sabe cómo hay que ganarse a los lectores, pues monta una trama solvente, bien hilvanada y en la que no se le escapa detalle. Creo que la sinopsis resume perfectamente el argumento por lo que no merece la pena comentar más del mismo, ya que se corre el riesgo de desvelar algún detalle que pudiera restar interés a quienes quieran darle una oportunidad a este interesante título.
(Empire State Building-Nueva York)
La lectura de Secretos en Venecia es pausada, aunque no carente de ritmo, sino que el interés por lo que sucede en el desarrollo de la misma apenas decae. Creo que de esta forma no perdemos detalle de todo lo que ocurre. Ana Rosenrot, con su estilo narrativo, logra que percibamos nítidamente todas las vivencias que rodean a cada uno de los personajes, por lo que estamos ante una novela muy visual, en la que nos ofrece unas descripciones precisas. Estamos ante una autora que cuida con mimo los detalles para que el lector se sienta atrapado por esa atmósfera que rodea a los personajes y así causar ese efecto que quiere en nosotros. Y vaya que si lo logra, sobre todo en aquellos momentos en los que lo onírico está presente o en los momentos de tensión e incertidumbre vividos por los personajes. En ese sentido, me quedó grabada la forma magnífica en la que describe la escena de la piscina en la que el lector presiente que algo le va a suceder a Patricia.

Tras leer la amplia biografía que Ana Rosenrot nos ofrece en su página web, podemos comprobar claramente que en Secretos en Venecia nos encontramos con los ingredientes que suele utilizar en sus tramas: misterio, intriga, secretos, romance y el mundo de lo onírico, que está claro que es su señal de identidad, sin olvidarnos del mundo de la abogacía que está muy presente en esta novela, y sabe en qué momento de cada historia introducir estos elementos que rodean a sus personajes. Pero también el lector se dará cuenta, aunque con el tiempo, que algunos de ellos tienen su explicación, pero para ello juega con nosotros invitándonos a descubrir qué puede haber realmente detrás de esas sensaciones extrañas que perciben los personajes.

Otra característica de esta novela es que las dos líneas argumentales que nos encontramos, no están presentadas tal y como las entendemos habitualmente, pues acostumbramos a decir que transcurren paralelas hasta que en algún momento dado confluyen. Entiendo que, a través de esos saltos en el tiempo, la autora madrileña nos va narrando hechos puntuales del pasado, que comienzan en 1929 y finalizan en 1955, para que conozcamos de primera mano lo ocurrido en aquel entonces para que de esta forma comprendamos mejor qué influencia tiene en la forma de ser y actuar de algunos de los personajes.
(Isla de Poveglia-Venecia)
En Secretos en Venecia disfrutamos de una magnífica y cuidada ambientación, tanto en la línea argumental que transcurre a lo largo de 2008 y 2009, como en los episodios puntuales que tienen lugar entre 1929 y 1955. Nueva York, Long Island y Venecia son también personajes de la novela. A parte de algunas escenas que tienen lugar en Long Island, me atrajo, sobre todo, la imagen que nos da de Venecia, pues a parte de encontrarnos con los rincones más turísticos de la ciudad de los canales, o la Serenissima, como la llamará en alguna ocasión, nos lleva por otros desconocidos, en los que nos encontraremos con escenas propias de una novela negra. La isla de Poveglia, o las preciosas estampas que nos describe de sus famosos carnavales, en donde nos mostrará las dos caras de este evento, son escenarios de los que no debemos de perder detalle, por el interés que tienen para el desenlace de la trama. Bien se nota que detrás de todo ello hay un buen trabajo de documentación para lograr esa ambientación que atrapa al lector y sentir al mismo tiempo las sensaciones que tienen los personajes en cada uno de los espacios por donde se mueven

Esos personajes que se mueven por los escenarios  en donde se desarrolla la trama, están perfectamente perfilados, pues como bien dice la autora en su web, su creación «es todo un ritual en el que elijo los nombres, su forma de ser, lo que van a vivir... Me implico en su vida, en sus problemas, sufro y me alegro con lo que les ocurre, les hago enamorarse, corer aventuras, tener miedo...». Su personalidad es bastante compleja, en algunos incluso oscura, en donde el pasado está muy presente en su vida, pese a que quieran hacernos ver que no es así, caso del anciano abogado Bartholomew Carlyle; Iris, la madre de Patricia, o incluso la familia Spinozza, cuya identidad mantendrá en vilo al lector, pues querrá saber qué es lo que les mueve realmente en su forma de actuar. No me olvido, desde luego, de los abogados Daniel Ingram, William Atkinson o Carol Blake, ni del excéntrico fotógrafo Víctor Klaus, o Zia, la íntima amiga de Patricia, con quien el lector empatizará y verá cómo el paralelismo que encuentra entre ella y Grace se va aclarando sorprendentemente. Como bien se nos adelanta en la sinopsis, «nadie es quien parece ser y Daniel se da cuenta de que hasta ahora, todos se han ocultado bajo sus máscara».

Biografía:

Ana Rosenrot nació en Madrid en 1971. Se licenció en Psicología por la Universidad Complutense de Madrid.

Lectora empedernida desde niña de novelas policíacas de misterio y de intriga, se interesó muy pronto por la escritura, publicando su primera novela, Aeternum, primera parte de la Trilogía Aeternum, en 2102. Tras esa primera novela siguieron La hija del sepulturero (2103), Secretos en Venecia (2013) y A Divinis, segunda parte de la citada trilogía, en 2014. En diciembre de 2014 publica A Divinis, novela con la que cierra la Trilogía Aeternum. Las Hadas sin corazón es su última novela publicada hasta la fecha, en diciembre de 2015.


Nota: Datos técnicos y sinopsis tomados de la web de la editorial. Imágenes que acompañan al cuerpo de la reseña, de google imágenes. 


17 comentarios:

  1. Gracias por la recomendación... me apunto título y autora, ya que me han entrado ganas de leer esta novela

    ResponderEliminar
  2. Me estrenaré con la autora con Las hadas del corazón y este también tiene buena pinta así que no lo descarto para más adelante
    Besos

    ResponderEliminar
  3. La verdad es que con La hija del sepulturero, la única novela que he leído de la autora quedé encantada por su ambientación y personajes. Lo que cuentas, parece ser una constante en su literatura. Sin duda, es una autora a la que hay que seguir la pista.
    Besos

    ResponderEliminar
  4. Pues había visto una reseña y creo que no la apunté. Voy a mirar mi lista, y si no está me la apunto porque lo que nos has contado me ha gustado. Lo del romance y el ritmo pausado no me llama mucho, pero el mundo onírico me resulta muy atrayente. Voy a investigar un poquito y a pasarme por la página web de la autora en el enlace que nos dejas.
    Besos.

    ResponderEliminar
  5. No me importaría leerlo. Un besote

    ResponderEliminar
  6. No me he estrenado con la autora, y quisiera hacerlo con La hija del Sepultero. Esta la tendré en cuenta.
    Un beso ;)

    ResponderEliminar
  7. Estoy terminando Las hadas sin corazón y desde luego la mezcla de ingredientes que comentas es muy característica de esta autora.
    Besos

    ResponderEliminar
  8. Pues yo voy a empezar a leer a esta autora con su última novela... y con esta reseña me dan ganas de leer también este libro... ;) Ya te contaré
    Besos

    ResponderEliminar
  9. Pues tiene muy buena pinta. Otra autora que me anoto en mi lista de pendientes.
    Besotes!!!

    ResponderEliminar
  10. Paco me encanta el año que nos llevas dando descubriendonos libros poco conocidos.

    ResponderEliminar
  11. Veo puntos en común con La hija del sepulturero que ya sabes que me gustó mucho. Esa ambientación, ese mundo onírico, ese ritmo... Y me gusta el tema de la abogacía

    ResponderEliminar
  12. No he leído nada de la autora pero la tengo en mi lista con hadas sin corazón y esta visto que tendré que apuntar también esta. Besinos

    ResponderEliminar
  13. Me gusto léerla. Muy entretenida.

    ResponderEliminar
  14. Por lo que nos cuentas, veo que la has disfrutado. Se ve una novela muy completa, con un poco de todo, y lo que llama mucho mi atención, es además la ambientación, en esa ciudad que no conozco, pero que tengo muchas ganas de visitar, Venecia. Un abrazo

    ResponderEliminar
  15. Tu recomendación es magnífica pero tengo mucho atraso Paco. Quiero aprovechar el verano para ponerme al día. Besos

    ResponderEliminar
  16. Todos los ingredientes de esta novela me atraen, salvo lo onírico, pero no creo que sea un problema para su lectura.

    ResponderEliminar