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jueves, 22 de enero de 2015

Entrevista a Manuel Machuca, autor de El guacamayo rojo






El 11 de diciembre de 2014 publiqué en este blog mi reseña sobre la novela El guacamayo rojo, de Manuel Machuca. Hoy vamos a conocer un poco más sobre el autor y la novela, procurando no desvelar nada de la trama a quienes no la hayan leído todavía. Creo que el lector que le de una oportunidad disfrutará con la historia de esta saga familiar, que tuvo que buscarse un futuro mejor fuera de su pueblo natal. 

Manuel Machuca(Sevilla, 1963) es doctor en Farmacia por la Universidad de Sevilla. Miembro correspondiente de la Academia Peruana de Farmacia, consultor de la Organización Mundial de la Salud y profesor honorario de la Universidad de Buenos Aires, ha impartido cursos y conferencias en más de veinte países de Europa y América, publicando más de cien artículos científicos y de opinión en revistas científicas y profesionales de repercusión internacional.

Biografía: 

Ha recibido diversos reconocimientos, como el Premio Eupharlaw a la personalidad del año en el sector farmacéutico (2009), Fundación Avenzoar al mejor artículo farmacéutico en prensa escrita (1997), mejor trabajo científico en el I Congreso Nacional de Atención Farmacéutica (1999) y XV Congreso internacional de OFIL (2012). Entre 2010 y 2012 fue presidente de la Organización de Farmacéuticos Ibero-Latinoamericanos (OFIL) y en la actualidad preside la Sociedad Española de Optimización de la Farmacoterapia (SEDOF). Durante la guerra de Ruanda trabajó como voluntario en campos de refugiados en la ciudad de Goma (República del Congo).

En su faceta literaria, es autor de las novelas Aquel viernes de julio y El guacamayo rojo, ambas publicadas por la Editorial Anantes. Es coordinador de Relatos de farmacéuticos, en el que participaron más de quince profesionales españoles y de América Latina, ha publicado relatos en la revista argentin Motor de ideas y numerosos artículos en Cambio 16 y Cuadernos para el diálogo, colaborando con asiduidad en diarios del grupo Joly.


1. Francisco Portela.- Llama la atención que en un país como el nuestro la emigración, por desgracia, es la única forma que tuvieron y tienen muchos de nuestros conciudadanos para buscarse un porvenir que no encuentran en su tierra y, sin embargo, esta es una temática sobre la que hay pocas novelas publicadas por autores españoles.

Manuel Machuca.- Sí, y creo que eso que dices refleja uno de los aspectos más crueles de la emigración. Para el país del que salen los emigrantes, que se vaya gente es como aliviar un lastre, arrojar por la borda un peso que te impide avanzar, cuando lo que realmente destroza a un país es la desigualdad. Los que se quedan olvidan rápidamente a los que se van, algo que al contrario nunca pasa y soy testigo de eso. Por eso los autores españoles en general, no somos conscientes de la parte trágica, tremendamente trágica, por el desarraigo, de la emigración. Incluso el gobierno se permite el lujo de calificarla como aventura excitante. La emigración es tan dolorosa que se escribe, se tiene que escribir, sobre todo desde el emigrante.

2. F.P.- Lo primero que me atrajo de tu segunda publicación fue, precisamente, su título. ¿Por qué El guacamayo rojo?

M.M.- Es en homenaje a mi tío abuelo Miguel González, que fue actor de teatro. Emigró a Brasil y participó en la adaptación cinematográfica de la novela de José Mauro de Vasconcelos Arara vermelha, El guacamayo rojo en portugués, allá por 1954. Un video de esta película me lo regaló mi tía Dora Pelletti cuando la encontré en 2007. Nadie en mi familia sabía de aquello y me impresionó ver a mi tío abuelo como actor.

3 F.P.- En El guacamayo rojo nos encontramos con dos líneas temporales separadas prácticamente por un siglo. Me imagino que de esta forma rindes homenaje a aquellos que tuvieron que abandonar su tierra para buscarse una vida mejor pese a los riesgos que tenían que correr ante lo desconocido.

M.M.- Sí. De alguna forma he querido reflexionar sobre las muchas semejanzas de la emigración, sea cual fuere la época en la que esta se realiza. Los movimientos migratorios tienen una causa profunda, la injusticia. Emigrando se permite que quienes se benefician de la injusticia mantengan su estatus, aliviando ese lastre al que aludí antes, y además produce una gran tragedia emocional en quienes se tienen que marchar, porque la mayoría de esa primera generación vive y muere añorando la tierra que les vio nacer y que no fue justa con ellos. El emigrante es el héroe trágico de una epopeya que toma una decisión para que sus descendientes encuentren una vida mejor. Cuanto más injusta es la situación social más trágico es el fenómeno migratorio. No hay más que ver las tragedias que a diario se viven en el Mediterráneo, en el Estrecho de Gibraltar, en la valla de Melilla o en las rutas de la muerte africanas.

4. F. P.- Y también el lector se encuentra con una saga familiar. ¿Cómo se organiza un autor a la hora de escribir una novela tan compleja como esta?

M.M.- Yo creo que en principio lo que debes tener claro es cuál es la historia que quieres contar. Cada novela, cada historia se puede contar de muchas formas. Narrar es seleccionar y por ello hay que escoger bien lo que quieres contar, que con toda seguridad sería diferente de lo que otro autor quisiera contar si tuviera en la cabeza la misma historia. A partir de ahí, estructurar bien la historia, hacer un buen árbol genealógico, darle peso a unos personajes y caracterizarlos de forma que te ayuden a desarrollar el hilo argumentario. En mi caso, en el que hay dos líneas temporales que hay que unir, es importante elegir bien cuándo se va a producir. Una línea que empieza en 1904 y otra que comienza en 2011 necesitan de un personaje central que esté presente en el tiempo del relato, para que físicamente se produzca el encuentro, y el tiempo de la historia, para que sea capaz de contar con fiabilidad todo ese tiempo. Puedo decirte que tardé siete meses en escribir las 456 páginas de la novela, pero que tardé siete años en estructurarla previamente.

5. F.P.- ¿Y por qué elegiste Brasil para escribir tu segunda novela?

M.M.- Que en realidad fue la primera que intenté escribir, como se puede deducir por la respuesta anterior. Esto tiene que ver con una pregunta que me hago cuando escribo, que no es otra que para qué lo hago. La respuesta es que escribo para entenderme a mí mismo, y por eso mediante esta novela quería responder a la pregunta que me hice entre 2002 y 2007, época en la que busqué y encontré finalmente a Dora Pelletti, Gloria Rossi en la novela. Quería responder a por qué buscaba a una persona a la que conocí cuando tenía diez años, a la que solo vi una semana en mi vida, y que me influyó de tal forma que más de treinta años después deseaba volver a ver. El encuentro causó un impacto tan profundo en mí que necesitaba ponerle palabras. Y no lo conseguí hasta 2014.

6. F.P.- Creo que para documentarte hiciste varios viajes a tierras brasileiras. Hay una frase lapidaria de Gloria Rossi en la que dice que éste siempre será un país con mucho futuro. ¿Te causó esa impresión en tus desplazamientos a este país sudamericano?

M.M.- Esa frase no es mía, sino de Stefan Zweig, escritor austriaco que murió en Brasil. Desde 2002 hasta ahora viajo a Brasil al menos una vez al año. He visto crecer a este país a lo largo de los últimos años y también he podido presenciar sus profundas desigualdades, la pobreza inmensa junto, nunca mejor dicho, al lujo deslumbrante. Creo que en países con altísimas tasas de emigración, América es el continente que mejor expresa esto, hace falta crecer en conciencia de pueblo y de proyecto común, hacer progresos hacia sociedades más igualitarias y cohesionadas, así como dejar de basar el crecimiento en la explotación de los recursos naturales. Si no se avanza en este sentido se corre el riesgo de volver a ser países de emigrantes, como sucedió afínales de los 90 y principios de este siglo. No obstante, creo que el aumento de la clase media de estos últimos años y la mayor conciencia social que hemos visto antes del Mundial de fútbol, por ejemplo, dan pie a la esperanza.

7. F.P.- ¿Y puede decirse que São Paulo, tal y como nos la describes en la novela, es un fiel reflejo de las grandes ciudades de este gran país sudamericano?

M.M.-Sin duda. São Paulo y las grandes ciudades americanas, como Nueva York, Lima, Buenos Aires o Santiago de Chile, por citar a las que conozco mejor, son ciudades que hoy día no se pueden entender sin el extraordinario fenómeno migratorio que sucede a fínales del siglo XIX y principios del XX. La multiculturalidad, el empuje en lo bueno y en lo malo, se respiran en todas sus calles. El éxito y el fracaso en sus formas más descarnadas están presentes en cada acera. Son ciudades y pueblos con una energía especial que no pueden dejarnos indiferentes.

8. F.P.- Quienes tuvimos el placer de leer El guacamayo rojo encontramos en Gloria Rossi a un personaje literario fascinante. Casi diría que es el alma de la novela. Aunque también hay otros personajes femeninos que están trazados con mucha fuerza. ¿Te resultó muy difícil ponerte en la piel de cada una de ellas? (Sin olvidarnos, por supuesto, de los personajes masculinos)

M.M.- En el caso de Gloria Rossi no me costó ningún trabajo, porque tuve la oportunidad de disfrutar a mi tía Dora Pelletti, el personaje real que me inspiró desde que la encontré en 2007 hasta que falleció en 2009. De todas formas, siempre he trabajado con mujeres, como profesional la mayoría de las pacientes a las que he atendido lo son, y creo que eso me ha dado la posibilidad de dibujar bien los personajes femeninos. Puedo decirte que en Sevilla hay una librería feminista, en la que dicen que solo venden libros de mujeres y de Manuel Machuca, cuando me invitaron a impartir una charla sobre la caracterización de mis personajes femeninos en Aquel viernes de julio, mi primera novela.

9. F.P. - En la novela también mencionas a algunos autores brasileños, supongo que prácticamente desconocidos para la gran mayoría de nosotros. ¿Leíste alguno de los que mencionas?

M.M.- Sí, me emocionó Jorge Amado y su libro Los viejos marineros, me fascinaron libros de su mujer, Zélia Gattai, a la que leí en portugués al no encontrar sus libros aquí, y sobre todo me impresionó Clarice Lispector y La hora de la estrella. También leí Arara vermelha, pero me pareció una obra menor en Vasconcelos.

10 F.P.- Andalucía es el punto de partida de tus dos novelas publicadas hasta la fecha ¿Tu siguiente publicación sigue el mismo camino?

M. M.-Escuché a Eduardo Jordá, escritor mallorquín que vive en Sevilla y al que le debo mucho como escritor, que uno escribe de lo que conoce, y por eso como andaluz Andalucía es mi punto de partida aunque siempre trato de contar historias universales. Creo que Aquel viernes de julio es una reflexión sobre el valor de la amistad, algo universal, y El guacamayo rojo trata de cómo alcanzar los sueños, también inherente a la condición de ser humano. Ahora la historia que estoy escribiendo se sitúa en una ciudad sin nombre, en un barrio también sin nombre, pero en los que se puede reconocer fácilmente a mi ciudad y a muchas ciudades de nuestro país.

11. F.P.- En tus novelas nos hablas de la familia, de las clases sociales menos favorecidas, del valor de la amistad. Puede decirse que en ellas hay un mensaje de denuncia social ¿Te consideras un escritor comprometido?

M.M.- Intento serlo. Creo que uno de los fines de la literatura es hacernos más humanos. No podemos humanizarnos sin tener muy presente a quienes son menos considerados por nuestra sociedad. Tengo la suerte de haber trabajado siempre entre personas humildes y sencillas, y en ellos he podido encontrar en ellos una generosidad muy difícil de hallar entre las temerosas clases pudientes.

12. F.P.- Últimamente vemos cómo profesionales de las diversas ramas de la ciencia nos sorprenden como escritores. ¿En tu caso, qué te impulsó a escribir?

M.M.-´Estar cerca del dolor de nuestra sociedad. Por mi trabajo he estado muy cerca del sufrimiento humano, he conocido muchas historias personales que traslucen la fragilidad humana independientemente de los recursos económicos o intelectuales de las personas. Profundizar en las claves de esa condición humana me ha impulsado a escribir para contribuir a aliviar ese sufrimiento. Leer desde muy pequeño, conocer las posibilidades terapéuticas de la ficción y aprender a utilizarla como fortaleza para mejorar el mundo, provocaron que lo que se inició en mi caso como un divertimento haya pasado a ser un motor importante en mi vida.

13. F. P.-¿Alguno de los autores que hayas leído influyen en tu estilo literario?

M.M.- Sin duda, creo que leer buena literatura, abrirte a los universos de otros autores, contribuye y ayuda a mejorar el estilo literario. Creo que la sencillez de mi prosa y la profundidad y fortaleza de mis personajes tienen que ver con lo aprendido y con lo vivido. Podría citar muchos autores pero creo que los que más me influyen son autores norteamericanos como John Cheever, Raymond Carver, Alice Munro o Flannery O´Connor. Aunque también hay europeos como Antonio Tabucchi, Marguerite Duras o Albert Camus, de cuya lectura he aprendido, sin dejar a un lado a escritores hispanos como Rulfo, Vargas Llosa u Onetti.

14. F.P.- ¿Con cuál de las fases del proceso de creación de una novela disfrutas más?

M.M.- Creo que cuando se disfruta más es en el momento en el que ves que tienes la historia, que ya sabes lo que quieres escribir y cómo lo vas a hacer. Pero hay un momento muy duro, que quizás no se disfruta en ese momento sino más adelante, que es el de ponerle los cimientos a la novela. Que la historia tenga unos pilares sólidos, que los personajes estén bien caracterizados desde el principio, es un trabajo a veces árido del que se disfruta después. Y cuando realmente se goza de ello, si se ha hecho bien, es en la parte más maravillosa del proceso creativo, cuando la novela ha dejado de pertenecerte y pasas a compartirla con los lectores. Es entonces cuando lo escrito gana en matices insospechados durante el proceso creativo anterior, es gracias a quienes se acercan a tu historia cuando puedes saborearla en todos sus matices. Aprendes de tus personajes y de lo que hay dentro de ti como persona, y eso solo te lo descubren tus personajes y tus lectores.

15. F.P.- ¿Qué le dirías a alguien que ha escrito una novela y encuentra dificultades para su publicación?

M.M.- Que no la guarde en un cajón y que luche por que se publique. Una novela nunca se habrá terminado sin la publicación, por las razones que he señalado con anterioridad. Es importante conocer cuáles son las dificultades. Si puedes pagar un informe literario que te ayude a conocer las causas sería muy bueno; si no, todos tenemos amigos lectores, buenos lectores, que te pueden hacer un análisis sobre lo que escribes que puede ayudar. Hay que estudiar bien qué editoriales podrían estar interesadas, cuáles tienen una línea que apueste por el género de tu historia, por escritores desconocidos. Todos solemos tener una visión tan maximalista como poco objetiva de lo que hemos escrito, pensamos es sublime o una porquería, necesitamos ayuda. Si estamos convencidos de lo que hemos hecho hay que llamar a muchas puertas hasta que convenzamos a otros de que estamos en lo cierto.

16.F.P.- Muchas gracias por concederme esta entrevista y espero que nos sigas deleitando con tus nuevas publicaciones.

M.M.- Gracias a ti por darme la oportunidad de dirigirme a tus seguidores.


10 comentarios:

  1. Gracias por la entrevista, me ha parecido muy interesante, besotes

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  2. no conocía al autor pero me llama y eso de que el punto de partida de las novelas sea Andalucia me gusta :)
    saludos

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  3. Muy buena entrevista Paco. Voy a preguntarle a Manuel por la tal librería feminista de Sevilla que yo no conozco. Besos.

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  4. Que completa e interesante, como sabes tengo la novela pendiente y me apetece mucho, estoy segura de que me va a encantar
    Besos

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  5. Una entrevista muy interesante y amena. Qué largo se tiene que hacer cuando tienes que esperar, como en este caso, siete años para reestructurar una novela que ya tienes escrita. Tiene que ser un trabajo, a veces, ingrato.

    Un saludo.

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  6. Conocí a este autor con Aquel viernes de julio y me encantó la historia que contaba y la manera en la que lo hacía
    El guacamayo rojo ya sé que está gustando mucho y yo espero leerla algún día.
    Muy interesante la entrevista Paco
    Besos

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  7. Me ha gustado mucho leer esta entrevista, que además el libro lo tengo pendiente en la estantería y me parece que va a caer prontito.
    Besotes!!!

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  8. Muy interesante. He leído dos novelas del autor y me han encantado.

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  9. Interesante la conjunción de su profesión y la literatura. Felicidades

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