Páginas

domingo, 29 de diciembre de 2013

La comedia nueva o el café, de Leandro Fernández de Moratín










Sinopsis:



El autor dramático, su familia y amigos almuerzan en un café cerca del teatro donde se estrena su primera comedia. Son las tres y media (según el reloj del pedante don Hermógenes) y el espectáculo comenzará a las cuatro. Bastante más tarde, después de que estamos enterados de todas las ilusiones que se han formado los personajes por el éxito de la comedia, se pregunta de nuevo la hora, y el mismo don Hermógenes responde: "Yo lo diré. Las tres y media en punto". Todos se precipitan al teatro habiendo perdido el primer acto y la tonadilla, llegando apenas a tiempo para presenciar el alboroto.





Opinión Personal:



La comedia nueva o El café es una de las obras más conocidas del poeta y dramaturgo Leandro Fernández de Moratín junto con El sí de las niñas. Él mismo da una definición de lo que es una comedia:  «imitación en diálogo (escrito en prosa o en verso) de un suceso ocurrido en un lugar y en pocas horas entre personas particulares, por medio del cual  resultan puestos en ridículo los vicios y errores comunes en la sociedad, y recomendadas por consiguiente la verdad y la virtud».

Bien se podría trasladar a nuestros días lo que en esta obra de teatro se representa y es que en ella se satiriza lo que el autor consideraba malas obras, por la complejidad de las intriga de las mismas y los efectos que adornaban a la representación.Moratín aboga en esta obra por la defensa de las unidades dramáticas que dominan en una representación teatral hoy día, como son la acción, el espacio y el tiempo. Y él, sobre todo el espacio, lo reduce al mínimo, como así lo indica el subtítulo. Toda la trama se desarrolla en un café. Otra característica suya es la aparición de pocos personajes durante la representación, en este caso ocho.

Esta comedia es, ante todo, metalaliteratura, porque en ella nos encontramos con un personaje que está ilusionado con la escenificación de su primera obra y, ante las adulaciones que le hacen —representadas en este caso por don Hermógenes, un personaje pedante, adulador y que solo mira por su interés—, él se las cree, viéndose triunfante como autor.

Es una obra de personajes, a los que el dramaturgo les da más importancia, por lo que el espectador o lector los irá reconociendo a cada uno de ellos a través de sus caracterizaciones. Dos de ellos, don Antonio, «Sí, tal; aquí también se gastan, y algunos han escrito comedias con reglas; bien que no llegarán a media docena (por mucho que estire la cuenta) las que se han compuesto» (Pág. 14), y don Pedro, «¿Y esto se imprime para que los extranjeros se burlen de nosotros?» (Pág. 25), representan claramente a la Ilustración, al saber, al siglo de las luces. Don Pedro sería un crítico literario hoy día, pues el hombre intentará hacer ver la realidad al autor de la comedia, don Eleuterio: «¡Vaya, que es también demasiado! ¡Disparates! ¡Pues no, no los llaman disparates los hombres inteligentes que han leído la comedia! Cierto que me ha chocado. ¡Disparates!». (Pág. 25).

La comedia transcurrirá por los derroteros que se presumían y que harán entrar en razón al autor. La reflexión final que hace don Pedro sobre lo acontecido no tiene desperdicio. Una reflexión que se puede trasladar a nuestros días.

Moratín emplea un lenguaje adaptado a las características de cada personaje. Nos encontraremos con frases en griego explicando otras en latín, empleadas por don Hermógenes con las cuales adornaba la sabiduría que creían que tenía quienes le rodeaban y de los cuales se aprovechaba. Nos encontraremos con algunos fragmentos en verso de la obra que bajo, el título de El gran cerco de Viena, estrenaba don Eleuterio, el autor.



El autor:



Poeta y reconocido autor teatral español, Leandro Fernández de Moratín (Madrid, 10 de marzo de 1760-París, 2 de junio de 1828) está considerado como uno de los más importantes dramaturgos en lengua hispana del siglo XVIII.  

 Tras iniciarse en las letras a través de la poesía, Moratín mostró su interés por el teatro a través de una serie de obras satíricas que le valieron el favor de diversos mecenas. Tras la invasión francesa, en la que tomó parte del lado bonapartista, pasó varios años ocultándose de las autoridades.

Su obra dramática sienta las bases de la escuela neoclásica y sus comedias se entienden como el mayor desarrollo teatral del siglo XVIII.

Sin duda, su obra más conocida es El sí de las niñas, estrenada en 1806, que consiguió gran éxito pero que sufrió la persecución de la Inquisición, llegando a estar prohibida durante más de veinte años.



Datos técnicos:



Título: La comedia nueva o El café

Autor: Leandro Fernández de Moratín

Editorial: Espasa Calpe

ISBN: 84-239-0335-4

Nº Páginas: 62








10 comentarios:

  1. Muy interesante la reseña,aunque de momento el libro no lo leeré,besotes

    ResponderEliminar
  2. Es curioso ver cómo algunas obras de grandes autores siguen siendo rigurosamente válidas a fecha de hoy. No sé si es que tenían un gran ojo crítico y una gran capacidad para ver en qué iba a desembocar esta sociedad nuestra o que, realmente, avanzar avanzamos poco.

    Besiños y feliz año!

    ResponderEliminar
  3. Madre mia, le lei hace un siglo y todavía tengo la edición de mis tiempos de estudiantes porque aunque fue una de las lecturas obligatorias me gustó tanto que pasó a mi estantería personal, saltándome a la torera a mis hermanos.
    Gracias por recordarme no solo la obra sino al autor.
    Un saludo.

    ResponderEliminar
  4. Ufff qué recuerdos me trae esa editorial con esas cubiertas jejeejej.. Besos Paco y Feliz Año.

    ResponderEliminar
  5. Lo leí en tiempos de facultad y me encantó. Me sorprendió mucho por eso mismo que indicas que muchos de los asuntos que trata siguen siendo válidas.
    Besotes!!!

    ResponderEliminar
  6. Definitivamente este no lo he leído, lo que no recuerdo es si llegué a leer El sí de las niñas o solo lo estudié. Sobre lo que dice Ana, todo lo que se hacía antes es mucho mejor que lo que hacemos hoy en día y eso que se supone que ahora tenemos más conocimientos. Me atrevería a apostar que los libros que leemos actualmente no van a ser capaces de aguantar el paso de los años..

    ResponderEliminar
  7. Este año me presentaré a Literatura española de los siglos XVIII y XIX y toca El sí de las niñas. Lo releeré con sumo placer. Aunque la Ilustración no ha dejado mucha huella en Epaña, tenemos la suerte de contar con este gran autor.
    Un beso,

    ResponderEliminar
  8. Vaya pues este no lo he leído, sin embargo el Sí de las niñas sí y me encantó.
    Tendré que retomar.
    Besos y Feliz Año

    ResponderEliminar
  9. Del autor sólo he leído El sí de las niñas, que me gustó mucho, así que ficho el que nos traes hoy =)
    Feliz Año!

    Besotes

    ResponderEliminar
  10. He echado de menos que hablases de las dos mujeres que aparecen en la obra. Una con pensamientos ilustrados, que le da más importancia a la cultura y al conocimiento que a lo que la sociedad le dictaba que tenía que hacer. Y Mariquita que no cree que sea tan importante el saber como cuidar de su familia y a su esposo.

    Hay una gran diferencia entre ellas y creo que es lo único que me ha faltado en tu reseña ya que en esta obra y El sí de las niñas se ve claramente como Moratín las coloca en un lugar que por esta época era impensable. Las obras de Moratín darán un cambio social con respecto a las mujeres, (en España, claro).

    Pero bueno, ha estado muy interesante y coincidimos en muchas cosas :P
    Gracias por la reseña. Un beso.

    ResponderEliminar