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sábado, 7 de enero de 2012

La cabaña del Tío Tom de Harriet Beecher Stowe



                                        " Las lágrimas más amargas que se derraman
                                  sobre las tumbas son palabras sin decir ni cumplir
                                                                              Harriet Beecher Stowe










La cabaña del Tío Tom (Uncle Tom's Cabin) pasó y pasará por las manos de generaciones de lectores. Pese a sus ya ciento cincuenta años de su publicación es tenido como un documento más en defensa de los derechos humanos, en este caso de los esclavos negros que por aquél entonces padecían en sus carnes todo tipo de humillaciones y eran tratados como un objeto más propiedad de su amo. Para sus propietarios no había, en general, ninguna compasión hacia ellos. 

 La religiosidad de la autora se ve reflejada en toda esta obra. Puede decirse que es como una homilía, un sermón que, desde un púlpito Harriet Beecher estuviera predicando a sus fieles sobre la maldad y la inmoralidad de la esclavitud y las posibilidades de arrepentimiento ofrecidas por el cristianismo, y para que lo comprendieran lo hacía contándoles la historia de un esclavo que tenía que pasar por todo tipo de vicisitudes que se le iban presentando a lo largo de su vida. 

El libro fue escrito en fechas en que Estados Unidos era uno de los pocos países que seguía admitiendo la esclavitud legal. Su autora contribuyó a profundizar en el debate y a ampliar la conciencia de los estadounidenses respecto al sistema esclavista. Tanto fue así, que cuando el Presidente Lincoln conoció a la autora del libro en 1862, en plena Guerra de Secesión, le expresó: "¡De manera que es usted la pequeña mujer que escribió el libro que provocó esta gran guerra!". Pequeña, sí, pues  medía un metro y cincuenta centímetros de estatura pero una gran mujer incansable en la lucha contra la esclavitud.

La escritora estadounidense Harriet Elizabeth Beecher Stowe (Litchfield, 14/06/1911- Hartford, 1/07/1896) fue la séptima hija de un pastor protestante, Lyman Beecher. Esta familia siempre apoyó los derechos de los negros, apoyo que influyó en su vida y su obra para la posterioridad. Harriet trabajó como maestra con su hermana mayor Catharine. Contrajo matrimonio con Calvin Stowe, pastor y profesor de literatura bíblica. Durante su vida, ella escribió poemas, libros de viajes, bocetos biográficos, y los libros para niños, así como novelas para adultos. Conoció y se reunió con gente tan variada como la Dama de Byron, Oliver Wendell Holmes, y George Eliot. Su obra cumbre,  “La cabaña del tío Tom”,  fue publicada en un principio en 1851 por entregas, un total de 38 episodios, en el periódico estadounidense “The National Era” editado por Gamaliel Bailey. Ya en 1852 se publica como libro. Al año siguiente, en 1953, escribió Una llave para la cabaña del Tío Tom, en la que documenta ampliamente las realidades en las que se basa el libo, para defenderse de todas las críticas a las que se vio sometida.  Publicó una segunda novela sobre la lucha contra la esclavitud, Dred, Una historia del gran triste pantano, en 1856. Sin embargo, autoras como Caroline Norton, respetaron su trabajo y, en muchas ocasiones, se basaron en él. El resto de su obra, como, Cuentos de la Vieja Ciudad, El cortejo del Ministro, La perla de la isla de Orr, Tiranía Rosa y Blanca, se vieron eclipsadas por el éxito de su Tío Tom.

Narrada en tercera persona, la autora nos cuenta la historia del viejo Tío Tom, a quien el terrateniente Shelby tiene que vender, junto con Henry, un niño de color de cuatro años, para abonar sus fuertes deudas contraídas. Elisa, al enterarse de las intenciones de su amo, huye con su hijo. Tom es comprado por el sr. Saint-Claire, un rico plantador de Louisiana  hombre bondadoso y de buenos sentimientos con todos sus esclavos. La fatalidad le persigue, pues cuando le estaban tramitando su libertad, el sr. Saint-Claire fallece. El viejo esclavo pasa a manos del cruel Simón Legree, quien le nombra capataz, pero por desobedecer sus órdenes, es mandado azotar despiadamente. George Shelby, el hijo de su primer amo, aparece en la plantación para rescatarlo.

 Harriet Becheer nos relata los hechos con un estilo sencillo, coloquial,  intentando aproximarnos lo más posible a la realidad de ese momento. Al igual  que Mark Twain, trata de amoldar el lenguaje a la posición social de los personajes y describe los episodios de forma magistral. Pese a los muchos momentos dramáticos que encontramos en su obra, da a entender también que no todos los amos eran despiadados con sus esclavos. Eran las situaciones, en ocasiones, las que les obligaban a desprenderse de ellos, muy a su pesar, como es el caso de mr. Shelby, pues ya finalizando la misma vemos como su hijo George quiere recuperar al Tío Tom. Cabe destacar también la importancia que se le da al papel de la mujer. Podría decirse, por ello, que es una de las primeras impulsoras en reivindicar los derechos de las mujeres.


En el prólogo de la misma, Antonio Guardiola nos advierte que este libro nos hará estremecer de horror, nos hará vibrar hasta el fondo del alma y llorar con sus personajes... Y ya dijo nuestro excelso Benavente que “el dolor y las lágrimas compartidas nos unen más que las alegrías”. Sin duda alguna, merece la pena leerla por el claro mensaje que esta preciosa obra nos transmite. 

Título original: Uncle Tom´s Cabin
Traducción: Antonio Guardiola 
Editorial Aguilar S. A., 1964
Círculo de Lectores: 1967 
ISBN: 8422603144 
















2 comentarios:

  1. Lo leí hace tantísimos años que tendré que releerlo. Muy interesante la reseña y los apuntes biográficos de la autora. Te seguiré. Saludos cordiales y buen inicio de año.

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  2. Gracias, Isabel. La verdad es que es una joya literaria pese al tiempo transcurrido desde que la autora lo escribió. Es de los libros que merece la pena releerlo. Saludos cordiales también para ti y lo mismo te deseo en lo tocante al año que empieza.

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