martes, 30 de junio de 2020

El paseo de los Canadienses, de Amelia Noguera.




















Datos técnicos:


Título: El paseo de los Canadienses.
Autora: Amelia Noguera.
Editorial: Berenice (Grupo Almuzara).
1ª edición: noviembre/2019.
Encuadernación: rústica con solapas.
ISBN: 978-84-180089-01-5.
Idioma: español.
Nº pág.: 384.


Sinopsis:

Desde el exilio, azucena, ya anciana, narra cómo ella y Martina, la nieta rica de la propietaria de una fábrica de naranjas, se convirtieron en amigas inseparables en la llamada “carretera de la muerte”. El general franquista Queipo de Llano se disponía a tomar Málaga y, sin armas ni apoyo del gobierno, los milicianos republicanos desertaron. Miles de mujeres, niños y ancianos emprendieron entonces una huida desesperada hacia Almería por la carretera que bordeaba el mar: el hoy conocido como Paseo de los Canadienses.

Junto al emotivo y hermoso relato de amistad, un nutrido elenco de personajes, reales en su mayoría, completan el riquísimo entramado histórico: un piloto italiano que ametralló a quienes “corrían”; el escritor y filósofo Arthur Koestler, condelado a muerte por Queipo; el periodista canadiense que acompañó al médico Norman Tethune en el auxilio de los refugiados, una enfermera del Socorro Rojo Internacional que los atendió en Almería...Sus diferentes puntos de vista brindan al lector el caleidoscopio veraz y desgarrador de quienes vivieron aquella masacre. Esta memorable novela de Amelia Noguera nos sumerge en un episodio lastimosamente olvidado de nuestra Guerra Civil y presta voz a sus víctimas, unas y otras.



Opinión Personal:



La narrativa de la escritora madrileña Amelia Noguera se caracteriza por su buen hacer literario, el toque personal que le a su estilo narrativo y su implicación con la problemática social través de sus novelas. El lector comprobará cómo en ellas refleja temas con los que atrae su atención y le invita a reflexionar ante problemas que en algunos casos pasan desapercibidos, caso de Prométeme que serás delfín (reseña), o incide en el papel que desempeña la mujer en sociedades cuya labor es muy marginal, como lo refleja en La marca de la luna (reseña), o el coraje que muestran en episodios tan extremos y crueles, como los que se describen en El paseo de los Canadienses. El lector percibe en sus novelas la rigurosidad con que realiza la labor de documentación, no solo por el hecho de que tenga la sensación de realizar un viaje literario en el tiempo a la época en la que se desarrolla la trama, sino también en la forma de enfocar los episodios históricos, con el aliciente de que la plasticidad está muy presente en ellos, por lo que ayudan a percibir los diferentes matices que se reflejan en las subtramas en las que cobran protagonismo los episodios históricos. Por eso, pese a que El paseo de los Canadienses es la primera incursión de la escritora madrileña en la novela histórica, quienes hayan leído alguna de sus obras anteriores, bien sea La pintora de estrellas (reseña) o La marca de la luna, o ambas, recordarán los episodios históricos que se relatan en los títulos que acabo de citar.
(La Desbandá-febrero 1937).
En su primera incursión en la novela histórica, Amelia Noguera se sumerge en uno de los episodios más cruentos, dolorosos, y al mismo tiempo lastimosamente olvidados de nuestra Guerra Civil, como fue la masacre que se produjo en la carretera Málaga-Almería, porque los malagueños optaron por abandonar su ciudad ante la inminente entrada de Queipo de Llano al frente de las tropas sublevadas. Y esta primera incursión la hace de forma espectacular, porque el lector es partícipe de una historia contada con realismo e imparcialidad. La autora consigue convertirse en mera transmisora de unos testimonios que relatan a la escritora ficticia diversos personajes que tuvieron relación directa con el hecho que se conoce popularmente como la Desbandá. En mi modesta opinión, me atrevo a decir que el gran acierto de Amelia Noguera es conferir la trama como una novela testimonio, porque en todo momento tuve la sensación de que acompañaba a la escritora ficticia en la fase de documentación, en la que consiguió reunir a varios testigos en el lugar de la masacre, quienes le relataban los tristes y dolorosos episodios que habían sucedido hacía ya varias décadas, pero que se los contaban de tal forma que los protagonistas no habían olvidado la pesadilla vivida en aquel escenario dantesco, en el que no se daba crédito a la matanza de la que fueron víctimas civiles indefensos. Sin embargo, pese a la dureza de las escenas que se describen a lo largo de los capítulos, sobre todo las que tienen lugar en la llamada carretera de la muerte, el lector se encontrará con una historia tratada con respeto, sensibilidad y emotividad. Creo que un claro ejemplo de lo que acabo de comentar es la relación de agradecimientos que la autora refleja antes del cuerpo de la novela, así como las citas que elige de los poetas Juan Gelman y Rafael Alberti, cuyos fragmentos hacen referencia al conocimiento de la verdad y a un despiadado crimen todavía no castigado.

Sin duda alguna, Amelia Noguera planificó la trama de El paseo de los Canadienses de tal forma que el lector no perdiera detalle de todo lo que sucedía a lo largo de los 31 capítulos en los que se estructura, más los testimonios de personajes que completan el relato que en primera persona le hace Azucena, ya en edad avanzada, a la escritora ficticia. A la estructura de novela testimonial hay que añadir el sello personal que caracteriza su estilo narrativo, si bien en esta ocasión diría que es más directo, sin rodeo alguno, porque la autora tiene claro que es la forma con la que provocar un mayor impacto en el lector a lo largo del desarrollo de la trama. Es consciente que los testimonios que se intercalan en el relato de la voz narrativa puede ralentizar el ritmo de lectura; sin embargo, en mi caso, estas interrupciones no supusieron obstáculo alguno, incluso diría que todo lo contrario, porque me atrajeron todos los relatos que se aportaban, aunque he de reconocer que estuve muy pendiente de las testificaciones que aportaban el espía, filósofo, escritor y corresponsal de guerra Arthur Koestler —no por conocer la figura de este personaje, pues me era desconocido, sino porque me preguntaba cómo terminó en prisión y fue condenado a muerte—, el sobrecogedor testimonio de la enfermera del Socorro Rojo Internacional, el aportado por el médico canadiense Norman Tethune o el de una presa de la cárcel de Málaga, al igual que me preguntaba qué justificaciones podían aportar tanto el piloto de la ALI italiana como el falangista del buque de guerra Canarias, partícipes directos en la masacre. A esta estructura hay que añadir las subtramas que se intercalan y enriquecen la trama, tanto la que origina la marcha de Isabel y su hija Azucena hacia Almería, como la que desencadena los episodios que tienen como desenlace el exilio al que se refiere la narradora, así como la relación que se forja entre ellas durante la Desbandá.
(Málaga-Guerra Civil Española)
El paseo de los Canadienses es una novela dura, cruenta, con escenas realmente espeluznantes, e incluso dantescas, y que por momentos cuesta digerir. Las cuatro mujeres ya mencionadas en el párrafo anterior tienen un papel destacado, sobre todo si de esas escenas forman parte, de una forma u otra, Azucenas y Martina, dos niñas que tendrán que acostumbrarse a convivir con la muerte. Le sorprenderá  la madurez que muestran en situaciones en las que uno se pregunta cómo unas niñas son capaces de presentar tal entereza ante el espectáculo dantesco que presencian en la llamada carretera de la muerte, aunque también protagonizan algunas escenas que se desarrollan en Almería y que impresionarán al lector por sus reacciones, al igual que otras que se suceden en Málaga a lo largo de varios capítulos. Sin embargo, en ocasiones me sorprendía la inestabilidad que se percibe en sus madres en determinados episodios, y cómo tienen que ser sus hijas las que tomen las decisiones que tendrían que haber tomado sus progenitoras, aunque me decía que esa indecisión que muestran en algunas ocasiones es reflejo de la responsabilidad que tienen porque su principal preocupación es mantener la integridad de sus hijas, para así poder cumplir el objetivo que se habían marcado: llegar a Almería. Pero también el lector estará pendiente de las reacciones de la abuela de Azucena, Ángela, un personaje que estoy seguro que atraerá su atención desde las primeras páginas. Ángela es un personaje con carácter, que tiene muy claro cuál es el bando que le corresponde, y no duda en tomar las decisiones que sean necesarias para proteger a su familia, aunque tenga que mover los hilos que pueden ayudarle, incluso sabiendo que esta ayuda supone para ella correr cierto riesgo. Pero tampoco duda en socorrer a quienes sabe que son republicanos, porque son conscientes de que hará todo lo posible por auxiliarlos y evitar que sufran un castigo injustificado, como se podrá comprobar en algunas fases de la novela, sobre todo desde que los sublevados ocupan la ciudad a la que los republicanos llaman Málaga la Roja.

Pese a que las localizaciones atraen también la atención del lector, por el carácter visual y la plasticidad que se percibe en los espacios por los que se mueven los personajes, El paseo de los Canadienses es una novela de personajes, todos ellos de carne y hueso, como nos gusta decir cuando nos encontramos con unos personajes bien construidos, creíbles y ricos en matices, como ya es habitual en la narrativa de Amelia Noguera, en cuyo elenco intercala ficticios con reales, que son la gran mayoría de los que desfilan por las páginas de esta novela. Pero este conflicto fratricida hace que uno se fije más en las relaciones y reacciones de éstos en determinadas situaciones, sobre todo cuando su integridad física está en juego. En este sentido, me preguntaba hasta qué punto se estrecharía el vínculo entre dos personajes de ideología contraria, como son Isabel y Fernanda. La autora supo cómo mantener el equilibrio entre ambas, amparándose o bien en la relación que cada vez se presiente más estrecha entre sus hijas, cuyo vínculo comienza a forjase en la carretera de Almería; o bien a través del personaje de Ángela, como contrapeso entre dos personajes de ideología contraria, aunque con el paso de los capítulos me preguntaba si la cordura que se mantenía en ese trato se vería truncada ante el cariz que tomaba el enfrentamiento fratricida y la fuerte personalidad de las dos mujeres. Sin duda alguna, quien se interesen en conocer uno de los episodios más cruentos y a la vez tristemente olvidados de la Guerra Civil Española, tienen en El paseo de los Canadienses una magnífica novela coral en la que se relatan unos hechos que bien pudieron haber ocurrido tal y como se lo relatan la escritora ficticia los testigos presenciales que deciden sacar a la luz unos pasajes de los que quieren dejar constancia sobre lo que sucedió realmente en el éxodo malagueño conocido popularmente como Desbandá.



Biografía:



Amelia Noguera, madrileña, es graduada en Humanidades, ingeniera informática, posgrado en Didáctica de la Historia y las Ciencias Sociales e Innovación educativa, y cursa en la actualidad el Doctorado en Literatura e Historia. Además de novelista, es traductora, investigadora y profesora. Ha publicado “La marca de la luna” (Roca Editorial, 2014), “La pintora de estrellas” (reseña) (Suma de letras, 2015), “Prométeme que serás delfín” (Suma de letras, 2016) y “Escrita en tu nombre” (Berenice, 2017). "El Paseo de los Canadienses" es su primera incursión en la novela histórica. Con referencias literarias muy dispares, sus obras rezuman intimismo y emoción al tiempo que expresan una inquietud social muy marcada. Varias de sus novelas han sido traducidas ya a otros idiomas con enorme éxito.

Nota: Datos técnicos, sinopsis y biografía de la autora, tomados de la web de Almuzara. Imagen de la Carretera Málaga-Almería, tomada de la web de Cadena SER. Imagen de Málaga durante la Guerra Civil Española, tomada de la web de Pinterest. Fotografía de Amelia Noguera, tomada de la web Todoliteratura. 



jueves, 25 de junio de 2020

Entrevista a Marta Currás, autora de La memoria de las olas.

















El día 14 de mayo reseñé en este blog La memoria de las olas (reseña), de Marta Currás, novela con la que se alzó ganadora de la XXII Edición del Premio Literario Nostromo. Vamos a conocer un poco más a la autora y el entresijo que oculta esta obra galardonada, de la que comento al inicio de mis impresiones que forma parte del grupo de lecturas de las que cuesta despedirse por lo cómodo que me sentí mientras me sumergía en sus páginas. Entiendo que es una autora de la que hay que estar muy pendiente de sus próximas publicaciones, por la calidad de sus trabajos literarios, ya que también leí muy buenas críticas reseñas sobre su ópera prima, Templados por el sol, mecidos por el viento.

Biografía.-

(Madrid, 1975) vive en Galicia desde los catorce años, es Bióloga de profesión y ha trabajado en laboratorios de Microbiología y Bioquímica durante casi veinte años. Lectora voraz desde los tres años, escribe e imagina sus propias historias desde niña. Ha sido finalista en diversos concursos de microrrelatos y cuentos, consiguiendo así publicar algunos de sus textos. Desde hace algún tiempo también se dedica a la escritura de novelas. Templados por el sol, mecidos por el viento (Círculo de lectores, 2018) fue su primera novela publicada, inspirada en uno de sus viajes por la costa oeste estadounidense. La memoria de las olas es su segunda novela.

Francisco Portela.- Gracias por concederme esta entrevista, Marta. Espero que tras esta batería de preguntas sientan más interés por La memoria de las olas quienes no la hayan leído todavía.

Marta Currás.- Muchas gracias a ti por tu reseña y por permitir que tus seguidores puedan ver otra perspectiva de La memoria de las olas. Me alegra mucho que te haya gustado y que te hayas sentido tan cómodo con su lectura, me divertí mucho escribiéndola y creo que eso se nota.

1) F. P.- Enhorabuena por alzarte con este galardón. Supongo que, a parte de reconocer la calidad literaria de tu novela, significa una buena inyección de adrenalina para afrontar con ilusión nuevos proyectos literarios.
(XXII Edición Premio Literario Nostromo)
M. C.- Gracias. Sin duda, el reconocimiento como ganador o finalista en un concurso literario es todo un empujón de ánimo para un autor novel. Ya había llegado a finalista del premio Círculo de Lectores con mi primera novela “Templados por el sol, mecidos por el viento”, y ganar el premio Nostromo con mi segundo manuscrito me convenció de que esto de escribir historias no solo me hacía disfrutar a mí sino que podía entretener y gustar a otros lectores.

2) F. P .-La memoria de las olas es la segunda novela que leo de este Premio literario. Me sorprende la gran calidad del catálogo de títulos que lo conforman. Entiendo que quienes decidís presentar vuestros manuscritos sabéis que hay mucha dificultad para alzarse con el galardón.

M. C.- Sí, antes de presentar el manuscrito al premio Nostromo hice una pequeña investigación acerca de los ganadores para calibrar mis posibilidades y pensé que lo tendría complicado. Además, solo una mujer lo había ganado en veintiuna ediciones. Pero esta novela fue muy especial para mí desde el principio y decidí confiar en ella y en mi instinto. Los integrantes del jurado son todos unos lectores veteranos y exigentes, y fue todo un honor conocerles y que me contaran el proceso que siguen para elegir al ganador de sus novelas. Este premio ha sido un regalo en todos los sentidos.


3) F. P.- El Premio Literario Nostromo tiene la particularidad de que el mar tiene que estar muy presente en las tramas de las obras que se presentan a este concurso. Las historias y leyendas que hay sobre la costa gallega conforman un rico caladero al que se le puede sacar rendimiento literario.

M. C.-Sin duda. Siempre me ha atraído mucho el océano Atlántico y he pasado la mayor parte de mi vida en la costa de Galicia, por lo que conozco muchas de las leyendas alrededor del mar. También me gusta mucho la idea de que tanto el clima como la arquitectura y la vida en las ciudades costeras dependa en gran medida del océano. Me gustaba la idea del mar como un protagonista más de la historia, o como una especie de director de orquesta en las vidas de los personajes.

4) F. P.- La mayor parte de la trama de La memoria de las olas se desarrolla en Vigo. ¿Tenías ya alguna idea preestablecida en cuanto a su localización temporal y espacial? ¿Qué criterio sigues para ubicar ambas localizaciones en tus novelas?

M. C.- Mi historia con Vigo no ha sido fácil. Siempre digo que han sido dos veces las que me vine a vivir a esta ciudad y ninguna de las dos veces quería hacerlo. Yo soy de Madrid, aunque siempre he pasado los veranos en la ría de Pontevedra. A los 14 años vine a vivir a Vigo con mi familia y después me mudé a Santiago para acabar la carrera y empezar a trabajar. Una oferta de trabajo me devolvió a Vigo, donde vivo desde 2001 y donde han nacido mis hijas.
La idea de La memoria de las olas surgió un día al pasar por delante de las ruinas de la Panificadora. Me pregunté cómo habría sido aquella fábrica de pan en sus comienzos y pensé en su localización privilegiada, en un alto frente al mar. De la asociación de ambas ideas surgió el germen de la historia y enseguida me di cuenta de que le debía un homenaje a la ciudad en la que he pasado la mayor parte de mi vida. Investigar sobre su historia, su urbanismo y su sociedad hizo el resto, y ya no he vuelto a mirar a esta ciudad con los mismos ojos.

5) F. P.- La trama es un verdadero engranaje. Habrás tenido que hilar muy fino para que encajaran todas las piezas porque, como se soltara una sola, costaría mucho trabajo enderezar su rumbo.

M. C.- Siempre me han gustado las novelas de personajes y de historias cruzadas y me atraía el desafío de componer un argumento sólido a partir de varias subtramas aparentemente independientes. El problema viene, como tú dices, a la hora de establecer las conexiones sin dejarse nada atrás o cabos sueltos que dejen al lector con dudas. El proceso de corrección de la novela fue más complicado de lo habitual por este motivo, de hecho durante la primera revisión hice más de mil anotaciones en el texto y llegué a desesperarme unas cuantas veces.

6) F. P.- Para conseguir este equilibrio hay que realizar una exhaustiva tarea de documentación. ¿Tuviste mucha dificultad a la hora de conseguir la información que necesitabas? ¿Te basaste más en los archivos documentales o también te asesoraron especialistas en materias que necesitabas para desarrollar la trama?

M. C.- Tengo la suerte de disfrutar muchísimo de la investigación para la trama. Me encanta bucear en los libros y recomponer la historia con las piezas que voy encontrando. Escribir sobre el Vigo de 1925 resultaba además muy complicado porque la ciudad ha cambiado muchísimo desde entonces. Además de consultar las publicaciones de la época y otros libros sobre la Historia de la ciudad, tuve la suerte de poder contactar con algunos expertos que me proporcionaron los detalles que necesitaba. Una vez construido en mi mente el retrato y el plano de la ciudad en esos años, me resultó bastante más sencillo imaginar a los personajes moviéndose por ella.
(Panificadora de Vigo)
7) F. P.- El lector agradece que la documentación que se le facilita se reparta entre la voz narrativa y los diálogos entre los personajes. ¿Tienes claro cuando debes utilizar un interlocutor u otro para que fluya la información sin abrumarlo?

M. C.- Pues no soy nada técnica escribiendo. Dejo que la historia fluya como si la estuviera leyendo en mi mente y los diálogos aparecen cuando “escucho” hablar a los personajes. Es durante la fase de corrección cuando me paro a equilibrar las partes descriptivas que pueden resultar demasiado densas o técnicas, introduciendo la información en algún diálogo, si es posible y la escena lo admite.
Algo que me ha gustado mucho del feedback que me dan los lectores, es que muchos de ellos consultaron en internet los datos que aparecían en la novela para verificarlos (suelo tener bastante cuidado en la selección de mis fuentes para que toda la información sea verídica) y muchos fueron un paso más allá y aprendieron muchas cosas que no sabían sobre la historia de Vigo.

8) F. P.- ¿Con qué fase de la planificación de una novela disfrutas más?

M. C.- Me gusta mucho desarrollar la idea inicial. Para ello, suelo usar una libreta en la que voy anotando posibles tramas y todas las ideas que se me van ocurriendo. Hago dibujos, esquemas y una vez que tengo todo listo para empezar a escribir, voy planificando cada capítulo a mano en mi cuaderno. Me encanta dibujar y escribir a mano, y creo que la parte más creativa de la novela es la que llevo a cabo en esas libretas.

9) F. P.- Y después del trabajo y tiempo empleado para que tu proyecto literario se hiciera realidad, el escollo más difícil es encontrar algún editor que apueste por él, y decida publicarlo, sobre todo si se trata de un escritor novel.

M. C.- Personalmente, nunca me he puesto como meta el publicar o vender. Siempre escribo historias que me dejen satisfecha como lectora, y ese es mi objetivo cada vez que me pongo a trabajar algo nuevo, ya sea un relato o una novela larga. Cuando terminé mi primera novela, la dejé reposar unos meses y al releerla pensé que podría ser publicable. Después de investigar mucho en las redes, me pareció que el concurso de Círculo de Lectores podía ser una buena opción y que tenía posibilidades de llegar a finalista. Así fue y después me ofrecieron publicar la novela. Con “La memoria de las olas” me pasó algo parecido, solo la envié al premio Nostromo porque reunía todos los requisitos y me parecía que tendría posibilidades de quedar entre las favoritas del jurado. Creo que para un escritor novel es crucial realizar esa investigación de mercado y ser muy realista en cuanto a las editoriales o concursos que pueden ajustarse a las características del manuscrito. Desde mi punto de vista, enviar indiscriminadamente tu propuesta a todas las editoriales sin hacer un trabajo previo para decidir a cuales se ajusta más el manuscrito, produce mucha frustración.

10) F. P.- Volviendo a la novela, es habitual encontrarse en las tramas con saltos temporales al pasado. Sin embargo, en esta ocasión son saltos temporales, pero hacia adelante. ¿Por qué utilizas este recurso literario en esta obra? Para mi fue muy acertado su empleo, porque incita al lector a conocer lo que le pasó al personaje hasta llegar a ese desenlace.

M. C.- En este caso, la trama requería que una parte sucediera en el futuro, y me pareció que incluirla como saltos en el tiempo, intercalados entre las historias de los personajes era una buena manera de aumentar la intriga. Además, el primer capítulo de ese “futuro” comienza con un anuncio que un día vi colgado de una cafetería en Madrid. Por aquel entonces ya trabajaba en la idea de la novela y ese anuncio hizo saltar la chispa de la trama futura, así que me encantó incluirlo.
También aproveché alguno de esos capítulos del futuro para enlazar “La memoria de las olas” con mi anterior novela, “Templados por el sol, mecidos por el viento”.
(La Boya Submarina-Antonio Sanjurjo-Vigo)
11) F. P.- La voz narrativa menciona a la Boya Submarina. Siempre pensé que Isaac Peral era considerado el inventor del submarino. Craso error.

M. C. Bueno, el hombre llevaba ya mucho tiempo intentando moverse debajo del agua cuando Isaac Peral o Sanjurjo Badía desarrollaron sus inventos. La Boya Submarina es el diseño de un ingeniero e inventor gallego afincado en Vigo y es un artilugio increíble que puede visitarse en el Museo del Mar. La diferencia del invento de Sanjurjo Badía con otros submarinos era su forma de cruz, con la que aseguraba el depósito de aire suficiente para el tripulante de la embarcación, cuya misión iba a ser la de colocar bombas bajo los barcos enemigos. Me gustó mucho descubrir a un inventor como Sanjurjo Badía, tan imaginativo y con unas ideas totalmente “fuera de la caja”. Cuando empecé a escribir la novela ya tenía claro que habría unas escenas bajo el agua pero todavía no conocía la existencia de la Boya Submarina, así que encontrarla me pareció casi mágico y solo necesité hacer un pequeño ajuste por los años de diferencia entre su creación y los años durante los que transcurre la historia.

12) F. P.- También comento en mi reseña que veía en tu narrativa cierta influencia de Doña Emilia Pardo Bazán, sobre todo por cómo abordas en la trama los temas que tratas. Diría que también en lo que se refiere a las descripciones costumbristas y el perfil social de los personajes.

M. C.- Creo que para ser escritor es necesario haber leído muchísimo y cuando uno escribe, lo hace bajo la influencia de todo lo que ha leído. No introduje ningún estilo a propósito, pero me encantan las novelas costumbristas. Además en Vigo había una gran actividad social, que se recoge en algunas crónicas de la época y que me apetecía mucho reflejar. También me interesaba el papel de la mujer en esta sociedad, al ser Vigo una ciudad industrial en la que muchas mujeres trabajaban para sacar a sus familias adelante.

13) El lector se encuentra con unos personajes bien construidos, muy reales; como decimos en estos casos, parecen de carne y hueso. Se dice que el autor refleja en los personajes episodios que de alguna forma guardan relación con él, o con alguien de su entorno. ¿Hay alguna proyección de Marta Currás en los personajes de La memoria de las olas o ninguno de los que conforman el elenco tiene nada que ver contigo? ¿Sientes preferencia por alguno de ellos?
(Puerto de Vigo)
M. C.- La forma de actuar y la historia de cada personaje salen directamente de la imaginación del autor, así que entiendo que, aunque sea de manera inconsciente, todos reflejan parte de la persona que los ha creado, ya sea en su personalidad o en sus miedos o anhelos. Casi nunca me baso en personas reales para imaginar a mis personajes, aunque en “La memoria de las olas” sí que hay alguna característica que corresponde a personas con las que me he cruzado, aunque debo decir que todas son cosas que me disgustan.
Mis personajes favoritos son Cristina y Lochless, y creo que son dos partes muy opuestas de mi personalidad que, con los años, han aprendido a convivir y gracias a las cuales he podido escribir estas novelas. Por un lado la parte analítica y racional de Lochless, que se basa en la observación, en la adquisición de conocimientos y en la deducción mediante la lógica, y por otra la personalidad artística de Cristina, que tiene muy claro que nada ni nadie le va a impedir expresarse a través del arte. Uno es observador y paciente y la otra es entusiasta e impulsiva, pero ambos acaban complementándose y siendo excelentes amigos en la historia. Algo parecido me ha ocurrido a mí con esas dos partes de mi personalidad.

14) F. P.-Entiendo que La memoria de las olas tiene una clara influencia clásica, a parte de lo que ya comenté sobre la autora de Los pazos de Ulloa. ¿Lees muchos autores clásicos? ¿Quiénes de estos son tus favoritos?

M. C.- Leo muchísimo y de muchos géneros y épocas, pero si tengo que decantarme por algunos clásicos, me quedo con la literatura inglesa del siglo XIX: desde Dickens a Wilkie Collins, pasando por Jane Austen y, por supuesto, Arthur Conan Doyle.

15) F. P.-¿Y lees mucha narrativa contemporánea? ¿Hay algunos géneros literarios que frecuentas más? ¿Qué lecturas recomendarías?

M. C.- También leo contemporánea, sobre todo novela española. Dos descubrimientos reciente han sido César Perez Gellida y su “Todo lo peor”, que me ha encantado y Goretti Irisarri &José Gil Romero, dos autores independientes de los que he leído recientemente “Caen estrellas fugaces” y me ha parecido una novela increíble en cuanto a personajes y documentación (además es la primera de una trilogía).
Otra trilogía española muy recomendable pero ya con tintes de steampunk y fantástico es la de Félix J. Palma con “El mapa del cielo”, “El mapa del tiempo” y “El mapa del caos”.
En cuanto a autores más clásicos, tardé mucho en leer “Drácula” de Bram Stocker porque soy bastante miedosa, pero el año pasado me animé por recomendación de un librero y me fascinó la manera de contar la historia del vampiro a través de diferentes personajes y formatos. Muy recomendable.

16) F. P.- Y ya para terminar, espero que esta situación excepcional e inesperada que vivimos no te desanime a la hora de afrontar nuevos retos literarios. ¿Puedes facilitar a tus lectores alguna pista sobre tu nueva obra?

M. C.- Llevo tiempo trabajando en una novela que transcurre en el norte de Galicia, con dos historias paralelas pero conectadas entre 1942 y la actualidad. En esta ocasión me he ido un poco más hacia el misterio y el crimen, pero introduciendo en la trama un elemento insólito o inexplicable, algo que me gusta hacer en mis novelas.

Datos técnicos: Biografía y portada de La memoria de las olas, tomadas de la web de Editorial Juventud. Imagen de Marta Currás en La XXII Edición del Premio Literario Nostromo, tomada de la web del Faro de Vigo. Imagen de la Panificadora de Vigo, tomada de Wikipedia. Imagen de La Boya Submarina, tomada de la web de La Voz de Galicia. Imagen del Puerto de Vigo, tomada de la web Vigoempresa.com.







miércoles, 24 de junio de 2020

El perro de los Baskerville, de Arthur Conan Doyle.
















Datos técnicos:


Título: El perro de los Baskerville.
Título original: The hound of the Baskerville.
Autor: Arthur Conan Doyle.
Editorial: Ediciones Rueda J. M.
Publicación inicial: 1901-1902.
6ª Edición: 2003.
Encuadernación: tapa dura.
ISBN: 978-84-8477-111-X.
Idioma: español.
Nº pág.: 167.



Sinopsis:


Holmes y Watson son llamados a investigar los extraños crímenes aparentemente relacionados con la antigua maldición que pesa sobre la familia Baskerville. El asesino parece ser un animal enorme y negro con forma de perro, aunque mayor que ningún otro visto jamás por criatura humana. Atraídos por el misterio del caso, nuestros protagonistas se ven pronto envueltos en un laberinto de antiguas supersticiones y oscuras venganzas, en el escenario amenazador y siniestro de los páramos de Dartmoor. El perro de los Baskerville fue la tercera de las aventuras de Sherlock Holmes escrita por Arthur Conan Doyle, y ha sido adaptada en numerosas ocasiones tanto al cine como a la televisión.


Opinión Personal:



De nuevo me acerco a la narrativa de Conan Doyle, y a la figura del mítico personaje creado por el ilustre escritor escocés, Sherlock Holmes, acompañado por su inseparable compañero, el doctor Watson. Sin duda alguna, es uno de los sabuesos literarios más apreciados por quienes disfrutan con las novelas de misterio, y cuyo canon holmesiano sirvió a otros autores del género que lo tomaron como referente para construir los protagonistas de sus novelas. El perro de los Baskerville es la tercera novela que leo de las cuatro que protagoniza Holmes y, en mi modesta opinión, es la mejor de las tres: sólo me falta completar el póquer con El valle del terror.
(Regent Street-Londres)
El perro de los Baskerville es una lectura que me resultó muy entretenida y adictiva. Me atrevería a decir que, por el aspecto que presentan las investigaciones que realizan Holmes y Watson estamos ante una novela whodunit. Las pesquisas que realizan les hacen llegar, en un principio, a esta conclusión, al comprobar cómo los vecinos de sir Henry Baskerville tienen razones suficientes para que cualquiera de ellos pueda ser considerado sospechoso de la muerte de su tío, sir Charles Baskerville, pese a que los residentes en el páramo de Grimpen creen en la superstición de un enorme sabueso de rasgos sobrenaturales, porque aseguran que fue el causante de su fallecimiento. Los habitantes del páramo están convencidos de que una maldición relacionada con este ser se cierne sobre la familia Baskerville durante varias generaciones. A este funesto episodio hay que añadir una carta anónima que recibe el heredero durante su estancia en Londres en la que se le advierte del peligro que corre si decide instalarse en la mansión. El lector estará pendiente del avance de las pesquisas que realizan los míticos personajes, atraídos por el misterio del caso, aunque comprobará cómo a medida que está próximo el desenlace se van hilvanando los hilos que conducen al personaje que se presiente como el principal sospechoso.

Conan Doyle ofrece al lector una novela con una ambientación que le lleva a realizar en los primeros capítulos un viaje literario al Londres victoriano, en el que el autor evoca con detalle la atmósfera londinense cuando el episodio lo requiere, y al paisaje del páramo de Grimpen —para cuyas descripciones Conan Doyle parte del parque nacional de Dartmoor—, en el condado de Devonshire, en el que tienen lugar escenas de claros rasgos góticos. Watson y sir Henry Baskerville se sienten atraídos por unas escenas nocturnas que suceden en la mansión, al igual que por otras que se observan desde una de sus ventanas, por lo que deciden averiguar el origen de las mismas. Asimismo, el lector se interesará por los diversos episodios que se suceden en el páramo antes mencionado, que es otro personaje más de la novela, «porque un mal paso dado allí es la muerte, lo mismo para el hombre que para los animales». «Aun en las estaciones más secas es peligrosísimo atravesarlo, y después de las lluvias de otoño es un sitio horrible, espantoso», (pág., 66).
(Parque nacional de Dartmoor-Inglaterra)
Waston es quien narra la historia en primera persona, si bien el lector no solo se encontrará con esta voz narrativa, porque también le envía informes a Holmes en el que le notifica con detalle todo lo que sucede en la mansión de sir Henry Baskerville. El narrador se sirve para complementar su relato de fragmentos tomados de su diario, y que guardan relación con su presencia en Devonshire, porque Holmes le había aconsejado a sir Henry que le acompañase alguien de confianza que permanezca constantemente a su lado. De esta forma el lector se enfrentará a una narración que tiene un ritmo muy ágil, en la que los diálogos están muy presentes a lo largo de los capítulos. En este sentido, me gustó más la traducción que se puede leer en el archivo pdf que tienen en la web del Círculo Holmes, con el añadido de que viene acompañada de unas ilustraciones que le ayudan al lector a ubicarse mejor en los escenarios en los que se desarrolla la trama. En su relato, Watson presenta a los personajes que guardan relación con el caso que investiga Holmes, aunque sólo se conocen por el vínculo que puedan tener con la investigación que llevan a cabo, si bien ofrece información sobre el pasado de alguno porque presiente que son los personajes que tienen que ser más vigilados. La desconfianza que tienen hacia estos personajes se fundamenta en la relación que les une tanto con sir Charles Baskerville, como con su sobrino Henry, en base a los sospechosos movimientos que realizan durante la estancia de Watson en la mansión.

El perro de los Baskerville es una muy entretenida y adictiva, en la que el lector se encontrará con un ritmo de lectura muy ágil. Conan Doyle utiliza, a lo largo de los 15 capítulos titulados, un estilo narrativo ameno, sobrio y directo, con el logra mantener el interés del lector en todo momento, que se incrementa con varios giros que atraen su atención, sobre todo a medida que el desenlace está más próximo.


Biografía:


Autor y doctor en medicina escocés, Arthur Conan Doyle es conocido principalmente por su serie de novelas y folletines protagonizados por el detective Sherlock Holmes, cuya aparición supuso una verdadera revolución del género criminal.

Además de las novelas protagonizadas por Holmes, sus obras dedicadas al Profesor Challenger, así como sus incursiones en géneros incipientes como la ciencia-ficción o el género histórico, tuvieron una gran difusión y relevancia, convirtiéndose en verdaderos clásicos de la literatura popular.

Conan Doyle estudió medicina en Edimburgo mientras escribía sus primeros relatos, actividad que alternó con su trabajo posterior como médico en Aston y Portsmouth. Es en esta ciudad donde escribe el que sería su primer relato de éxito Estudio en Escarlata (1887) (reseña) y que supuso la primera aparición de Holmes. El signo de los cuatro es la segunda novela que protagoniza el mítico detective, reseñada también en este blog. 

Son muchas y variadas las obras de Doyle llevadas al teatro, el cine y la televisión, siendo las basadas en Holmes las más numerosas, aunque obras de Challenger, como El mundo perdido, han sido también adaptadas varias veces a lo largo de los años. El propio Doyle ha sido utilizado como personaje en varias películas, bien de una manera histórica o como personaje de ficción, como en la curiosa serid Houdini & Doyle, donde hace pareja con el conocido escapista.

Arthur Conan Doyle murió en 1930 debido a un ataque al corazón a los 71 años de edad.

Nota: Portada, tomada de la web de Iberlibro. Datos técnicos tomados del libro de Ediciones Rueda, J. M. Sinopsis y biografía del autor, tomados de la web de Scoopnest. Imagen de Regent Street en Londres, tomada de Wikipedia. Imagen del Parque Natural de Dartmoor, tomada de la web Dreamstime. 







jueves, 18 de junio de 2020

Fierro, de Francisco Narla.






















Datos técnicos:


Título: Fierro.
Autor: Francisco Narla.
Editorial: Edhasa.
1ª edición: noviembre/2019.
Encuadernación: tapa dura con sobrecubierta.
ISBN: 978-84-350-6350-0.
Idioma: español.
Nº pág.: 384.


Sinopsis:


Lo llamaban Fierro. Y era mentira. La verdad era su pasado y el pasado, una condena que prefería olvidar. No tenía nada, ni siquiera futuro. Por eso vivía en la frontera, un pedazo incierto de tierra olvidado por todos, un lugar maldito donde moros y cristianos sembraban muerte a su antojo. Su único consuelo eran las colmenas. A ella, perdida en aquel amargo pasado, siempre le gustó la miel.
Ahora ese pasado cabalga de nuevo hacia él; con la espada al cinto, dispuesto a atormentarlo. Una vez más. Y, cuando su antiguo compañero de armas lo encuentra, sabe que no tiene escapatoria. La guerra se cruza de nuevo en su camino. Se prepara la batalla más grande jamás contada y él marcará la ruta. Lo hará por una única razón: ella. Como antes, como siempre, él será el atajador de los ejércitos de Castilla. Y su única esperanza estará en manos de un enemigo…
Ésta es la historia de un hombre; uno cansado, blasfemo y solitario. Un hombre acabado, sin esperanza y, pese a todo, un valiente. Un atajador en la frontera, en tiempos de la Reconquista.


Opinión Personal:



Hoy comparto en este blog mis impresiones sobre la última novela publicada hasta la fecha por Francisco Narla (Lugo, 1978), Fierro. Sin duda alguna, y en mi modesta opinión, el escritor lucense es un claro referente de la novela histórica en nuestro país, avalado por la calidad de sus trabajos literarios y la buena acogida que tienen por los lectores y la crítica especializada. Assur, Ronin y Laín. El bastardo, son títulos que acreditan lo que acabo de comentar, a los que hay que añadir Donde aúllan las colinas, novela original que tiene como protagonista a un astuto, enorme y viejo lobo.
(Castillo de Alarcos-Ciudad Real)
Donde aúllan las colinas es una novela original, pero diría que también lo es Fierro. Tras finalizar su lectura, me dije que el autor había acertado con la estructura que le confiere a la trama, pues el lector se sorprenderá con que agrupa en tres cantares los episodios que protagoniza este personaje, al estilo de los cantares de gesta medievales que difundían los trovadores. Aunque Fierro no protagoniza hazañas que resaltan los valores que le caracterizan, su historia daría lugar a uno de estos cantares porque estoy seguro que los espectadores que se parasen a escuchar al trovador, se quedarían prendados de las vicisitudes vividas por este personaje, porque incluso algunas les parecerían increíbles. Fierro es un hombre acabado, sin esperanza, con un pasado que le persigue, como lo podrá comprobar el lector desde los primeros episodios, pero que también lo tiene grabado a fuego, a partes iguales, y que guarda relación con su pasado sentimental. Pero Fierro también tiene un presente incierto, tan incierto como el pedazo de tierra olvidado de todos en el que transcurre su vida, y en el que la muerte acecha día a día, con una guadaña enarbolada tanto por moros como por cristianos. Pese a lo que acabo de comentar, el protagonista de esta novela es un valiente, como se podrá comprobar en las escenas en las que se enfrenta a situaciones en las que incluso pone en peligro su vida; al fin y al cabo, él es un atajador en la frontera, en tiempos de la Reconquista, que pone al servicio de los ejércitos cristianos el conocimiento que tiene de esta tierra fronteriza por la que están obligados a transitar las mesnadas del rey Alfonso para recuperar por las armas las tierras que les arrebataron los musulmanes desde los tiempos de don Rodrigo.

Fierro es un personaje con el que empaticé desde las primeras páginas. En más de una ocasión me pregunté a qué más situaciones adversas se enfrentará y cómo se las apañará para salir entero de ellas. Fierro no se olvida de lo sucedido en la batalla de Alarcos, a la que se referirá el narrador omnisciente en varios episodios de la novela, sobre todo cuando la nostalgia se apodera del protagonista, por lo que se muestra como alguien que está cansado de todo lo que le rodea. Es un personaje tozudo, blasfemo y solitario a quien, sin embargo, le gusta utilizar la retranca cuando se tercia. Y es que se presiente en él su origen gallego, como lo apodan quienes le conocen. Está acompañado por un fiel perro que atrae la atención del lector, un perro sin nombre, un chucho más bien sarnoso, pero inseparable y leal, como lo podrá comprobar en episodios en los que se llevará alguna que otra sorpresa por la fidelidad que muestra hacia su amo. También le acompañaba un bordón de fresno ahumado que le servía de apoyo para su cojera, aunque también le servía como arma defensiva, como lo pdrá comprobar el lector en varias escenas. En lo que respecta al carácter del protagonista, atrajeron mi atención las blasfemias que suelta, todas ellas referentes a las diversas situaciones a las que se enfrenta, y que guardan relación con el santoral y símbolos cristianos. A las blasfemias a las que me acabo de referir añado los monólogos que mantiene con el perro que le acompaña, a modo de reflexiones. Aunque también me hicieron sonreír en más de una ocasión los curiosos diálogos —que por momentos más bien parecían monólogos— que mantiene con Guillén, un fraile calatravo que comienza sus intervenciones con largas letanías, con las que exaspera a Fierro. Sin duda alguna, este personaje le da mucho juego a la novela no solo por lo que acabo de comentar, sino también por su participación en algunos episodios que atraen la atención del lector.

Y es que Fierro se encuentra en su deambular por la franja fronteriza con personajes de todo pelaje. «Familias que todo lo habían perdido buscaban fortuna en aquellos lares, sin dios, rey o patria. Pastores...Buhoneros y algún juglar al que habían prohibido pisar Burgos y cuidarse de arrimar los hocicos a Ávila. ...gualdraperos, talabarteros, un par de herreros, un puñado de alimañeros, docenas de huérfanos que se las apañaban como esportilleros, ...ciertas posadas de escasa reputación y abundantes chinches, su buena palada de putas desaliñadas y más de un ermitaño que esperaba encontrarse con su creador a base de jaculatorias» (pág. 14). Personajes como los que se mencionan en el fragmento que resalto en este párrafo los encontrará el lector en la fonda del hebreo Saadia ben Jacob, a la que se dirigen Fierro y el mercenario Ruy de Carrión, más cuatro hombres armados, guarnecidos y duchos en combate, en busca de información sobre los movimientos que hacían las tropas del califa al que apodaban Miramamolín, quien reclutaba un numeroso ejército para enfrentarse al rey Alfonso VIII. Los episodios que se viven en esta fonda y otros que relata la voz narrativa en los que participa el protagonista ayudan a imaginar cómo era la vida en aquella época en una zona en la que el peligro y la muerte eran fieles compañeros de quienes decidían aventurarse por esos inciertos parajes. Unos parajes que son descritos con la exquisitez a la que nos tiene acostumbrados Francisco Narla. Una exquisitez que ayuda a que el lector puede imaginarse cómo son los escenarios por los que desfilan los personajes. En este sentido, y al igual que en las anteriores novelas que leí del escritor lucense, me recreé con las descripciones que hace la voz narrativa tanto de los paisajes como de aquellas escenas en las que la pesca está muy presente, así como la apicultura, a la que ahora se dedica más bien con torpeza el protagonista. Y es que a través de la plasticidad con la que se plasman esas escenas se percibe la pasión que siente el autor por todo lo relacionado con la naturaleza, reflejadas en Fierro.
(Batalla de Las Navas de Tolosa-S. XIII)
Fierro es una novela histórica que transcurre en un período concreto, en el que el narrador omnisciente facilita información intercalada en su relato sobre lo que sucedió en la dura derrota de los ejércitos cristianos en la batalla de Alarcos, a la par que los recuerdos sobre esa triste y amarga derrota acuden a la memoria de Fierro. Una novela histórica en la que la gran mayoría de los personaje son ficticios, si bien en momentos puntuales Fierro se encontrará con el mismísimo rey Alfonso VIII o con Diego López de Haro. Aunque diría que también la intriga estará también muy presente, porque el lector estará muy pendiente de todo lo que le sucede al protagonista a lo largo del desarrollo de la trama, que se pregunte cómo saldrá parado de esos lances este personaje, así como de la tensión narrativa que se vive en algunas escenas. El pasado se le presenta a Fierro en la persona de Ruy de Carrión, un mercenario con el que en tiempos había sido atajador bajo la bandera de Castilla, le comunica a Fierro que «se ha roto la tregua, se prepara la guerra...El Miramamalín inverna en Sevilla y los nuestros se están reuniendo en Toledo para salir antes de la octava de Pentecostés»(Pág. 32). La batalla de Las Navas de Tolosa era la próxima cita que tenían ambos bandos contendientes, si bien es narrada desde la perspectiva de Fierro que, pese a los obstáculos que se le interponen, tiene como único objetivo culminar una venganza con la que pretendía aplacar el rencor, el dolor, sus recuerdos. La información que facilita la voz narrativa, sobre todo en que se refiere a la batalla de Alarcos, la intercala.

Al igual que las anteriores novelas que leí de Francisco Narla, Fierro tiene un ritmo de lectura fluido y es muy adictiva por todas las vicisitudes que vive el protagonista porque, como ya comenté en esta reseña, el lector se preguntará qué más vicisitudes le esperan al protagonista a medida que avanza la trama. El estilo narrativo es impecable, y el autor vuelve a mostrar una gran riqueza de vocabulario. En relación con sus novelas anteriores, me encontré con un estilo más directo. Me decía que parecía que el narrador omnisciente iba a la par que la vida incierta que llevan quienes viven en los parajes fronterizos, por lo que no había que andarse con rodeo alguno a la hora de describir las escenas y unos diálogos dinámicos y naturales que relata. De nuevo Francisco Narla me volvió a conquistar con Fierro por lo que, quienes ya conocen su narrativa o quieren acercarse a ella por primera vez, tienen en su última novela publicada hasta la fecha una historia muy atractiva, en la que episodios históricos, el entretenimiento, los sentimientos y las emociones están muy presentes, sin olvidarme de la venganza, la traición, la avaricia y la añoranza están muy presentes, todo ello contado por una voz narrativa que lo hace desde la perspectiva de un personaje que pertenece a los escalafones más bajos de la sociedad.


Biografía:



Francisco Narla, nacido en Lugo en 1978 y afincado en un pequeño pueblo del corazón de Galicia, Friol, es aviador y escritor. Pero son sus aficiones las que lo definen; arquero, pescador con mosca, aficionado a los bonsáis, apicultor y casi cualquier cosa sobre la que pueda leer en un libro.
Ha publicado poesía, relatos, ensayos técnicos y novelas. Ha colaborado con radio y televisión y también es conferenciante habitual en foros universitarios.
En 2009 publica su primera novela, Los lobos del centeno. En noviembre de 2010 ve la luz su segunda obra de ficción, Caja negra, reeditada en 2015 en varios idiomas. En 2012 nos sorprendió con Assur, con la que recibe el aplauso del público y conquista la lista de los más vendidos. Y al año siguiente nos presenta Ronin, que le consagró como uno de los más versátiles y talentosos escritores de novela histórica de nuestro país, género que ha continuado en su trabajo más personal y última novela hasta la fecha: Donde aúllan las colinas. En 2018 gana el I Premio Edhasa de Narrativas Históricas con la obra Laín. El bastardo. Tras el éxito, tanto en ventas como en críticas, de Laín, acaba de presentar su nueva novela que ya está en las librerías, Fierro, seguro que recordarás este nombre...En 2019, además, ha publicado en Edhasa una nueva edición revisada por el mismo de la obra Los lobos del centeno en versión ilustrada.

Nota: Datos técnicos, sinopsis, biografía y fotografía del autor, tomados de la web de Edhasa. Imagen del castillo de Alarcos, tomada de la web Medieval Spain. Imagen de la batalla de Las Navas de Tolosa, tomada de Wikipedia. 

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viernes, 12 de junio de 2020

57 segundos, de Virginia Gil Rodríguez.

















Datos técnicos:


Título: 57 segundos.
Autora: Virginia Gil Rodríguez.
Autoeditado Amazon (enlace).
1ª edición: 23/03/2020.
Formato: ebook.
ASIN: B0869JDTRC.
Idioma: español.
Nº pág.: 95.

Precio: 2, 99 € Ebook.
              8, 99 € En papel. 



Sinopsis:


57 segundos duraba un trayecto en ascensor. 57 segundos confirmaban el deterioro de mi pequeño mundo. 57 segundos me invitaban a hablar, a entablar amistad. 57 segundos contenían mi vida. 57 segundos, para subir al cielo, volver a bajar y empezar a caminar de nuevo. Me llamo Nur y un ascensor cambió mi vida.


Opinión Personal:


En un año tan doloroso, duro y convulso que vivimos es de agradecer acercarse a lecturas amables y cercanas que ofrece a los lectores la escritora donostiarra, afincada en Hondarribia, Virginia Gil Rodríguez. Sus novelas nos hacen olvidar por un momento los malos tragos pasados mientras disfrutamos con su lectura, a lo que hay que añadir el aire fresco que aporta su estilo narrativo al mundo literario. Estas premisas que acabo de comentar vuelven a cumplirse con creces en su última novela, 57 segundos.

57 segundos es una novela corta, un cuento para niños y mayores porque, leyendo historias como la que protagoniza Nur, el lector adulto siente que vuelve a ser un niño mientras la protagonista le cuenta las vicisitudes que pasa ante la incomprensión de sus padres, al darse cuenta de que sus trabajos les absorben mucho tiempo y le prestan una mínima atención. Sólo se dirigen a ella para reprenderla porque no se comporta como quieren. Tampoco le escuchan, porque tienen asuntos más importantes que atender, y si lo hacen, es porque quieren les diga lo que quieren oír. Y es que tanto la madre como el padre de Nur son políticos que ocupan cargos públicos, y tienen muchos compromisos que cumplir: la madre es diputada en el Congreso y el padre concejal del pueblo. Nur se siente aislada, por lo que se refugia en lo que más le gusta, que es la poesía, y en los diálogos que mantiene con su peculiar amiga Mat.
(Elevador Lacerda-Salvador Bahía-Brasil)
El lector se encontrará con una historia en la que la literatura está muy presente. Ante la incomprensión de sus padres, Nur se refugia en la poesía, porque encuentra en ella estrofas que le sirven como bálsamo ante la falta de comunicación de sus padres. Para la protagonista la poesía es una medicina, como se titula uno de los 20 capítulos cortos y titulados en los que se estructura la trama. Una medicina que intenta recomendar a su madre e incluso a su padre, pero pronto se da cuenta de que es como predicar en el desierto, porque ni la prescripción que le hizo el doctor Yuk a su progenitora surtió efecto alguno. Toma parte en un recital de poesía con acompañamiento de piano, al que asiste también su madre, si bien el lector comprobará cómo las diferencias siguen distanciándolas, incluso en detalles que Nur considera insignificantes. Sólo recibirá comprensión y consejos por el enigmático señor Lif, con quien se encontrará en un ascensor del que se enorgullece su padre, porque «permitirá conectar la parte alta de la ciudad con la parte baja. Y esto, Nur, transformará la vida de todos». El lector se encontrará con fragmentos de poemas que la protagonista y narradora utiliza en las escenas apropiadas para ello. Conocerá alguno de los autores mencionados, aunque ya no puedo decir lo mismo de sus poemas, caso de Fernando Pessoa, Pablo Neruda, o Mario Benedetti, y otros no tan conocidos.

Por las páginas de 57 segundos desfilan unos personajes bien perfilados y muy cercanos, incluso estoy seguro que uno de ellos le resultará muy familiar. Junto con los padres de Nur, el lector se encontrará con una serie de personajes que guardan una relación muy directa con la protagonista, caso de sus amigas y gemelas Ali e Ila, o quienes coinciden con ella en el ascensor, y alguno que ya les resultará familiar a quienes hayan leído En la calle Mayor, caso de la profesora Ona o el doctor Yuk. Los padres de Nur son los que más atraen su atención, sobre todo por los desencuentros que mantienen con la protagonista y narradora, quien comprende que tiene que darle algún giro a la historia para que por fin sea escuchada.

57 segundos es una novela corta bien escrita, y que se lee en un suspiro, porque el ritmo de lectura es muy fluido. Tiene un lenguaje sencillo y cuidado, porque Virginia Gil lo adapta a la narración de la joven protagonista. La simbología está muy presente a lo largo de los capítulos, al igual que la crítica social y la moraleja, porque la autora invita a reflexionar sobre los temas que aborda a lo largo del desarrollo de la trama y que estoy seguro le resultan muy familiares al lector, si bien prefiero que sea él quien perciba estas alusiones simbólicas que con gran acierto utiliza la autora, quien vuelve a incidir, como es habitual en ella, en el valor de las palabras.



Biografía:


Probablemente nací llena de palabras. He tardado casi 40 años en mostrarlas. Escribo desde que tengo uso de razón pero creo que fueron unos pequeños ángeles los que irrumpieron en mi vida para trastocarla por completo y darle un verdadero sentido. En proceso de cambio continuo, pero con las palabras y la ilusión como compañeras, “En la Calle Mayor” (reseña), publicada en 2016, es mi primer libro juvenil de fantasía. A esta novela le siguen “En el corazón de París” (reseña), aupublicada en 2017, y “La Pintura de la Voz, autopublicada en 2018, y "Clara" (reseña), en 2019. Si quieres estar al tanto de lo que voy escribiendo, puedes hacerlo en: www.virginiagilrodriguez.com. Si además eres mamá tal vez te interese mi blog sobre temas de desarrollo personal y espiritualidad www.mamaespiritualcreativa.com.

Nota: Datos técnicos, sinopsis y fotografía de la autora, tomados de Amazon. Biografía de Virginia Gil Rodríguez, tomada de Babelio. Imagen elevador Lacerda, tomada de Wikipedia.