viernes, 31 de enero de 2020

Los Horcher, de Mª Ángeles López de Celis.




















Datos técnicos:

Título: Los Horcher.
Autora: Mª Ángeles López de Celis.
Editorial: La esfera de los libros.
1ª edición: octubre/2019.
Encuadernación: cartoné  con sobrecubierta.
ISBN: 978-84-9164-398-2.
Idioma: español.
Nº páginas: 352.


Sinopsis:


En 1943, huyendo del conflicto, Otto, el hijo de Gustav, se traslada con su familia a una España en plena posguerra e inaugura de nuevo su restaurante en el Madrid del estraperlo y las cartillas de racionamiento, bajo la protección de la ficticia neutralidad de Franco. Son los años en los que agentes secretos, espías y contraespías invaden la ciudad, convirtiendo sus establecimientos más emblemáticos en centros de poder y decisión.
Al cumplirse el 75 aniversario de la inauguración de Horcher Madrid, Gustav Otto Richard, tercer Horcher, y su hija Elisabeth, cuarta generación al frente del negocio familiar, novelan la apasionante historia de una saga referente de la excelencia gastronómica internacional, en un testimonio vivo de la grandeza de su leyenda

Opinión Personal:


Hoy comparto mis impresiones sobre una novela que degusté con fruición -creo que esta es la expresión culinaria que más se ajusta para definir la sensación que me causó su lectura-, porque en ella me encontré con ingredientes muy apetecibles: Los Horcher,  de Mª Ángeles López de Celis. Cuando vi la portada de Los Horcher entre las novedades editoriales del último trimestre de 2019, me dije que tenía una oportunidad inmejorable para repasar la historia del pasado siglo XX desde una perspectiva diferente. Y es que el lector se encontrará con las vicisitudes de una saga familiar dedicada en cuerpo y alma a la restauración de la alta cocina, como lo podrá comprobar a lo largo de los cuarenta capítulos más el epílogo  que la conforman, y con el aliciente de que también podrá contemplar en sus páginas centrales láminas que muestran la evolución del restaurante de la familia, desde la sede inicial que inauguraron en Berlín en 1904, hasta que en 1943 la decidieron ubicar en el número 6 de la calle Alfonso XII de Madrid, tras el cariz que estaban tomando los acontecimientos que se sucedían en Berlín en plena Segunda Guerra Mundial, y que también afectarían directamente al negocio familiar. Al final de la novela también figuran algunas recetas de Horcher.
(Restaurante Horcher-Berlín)
Los Horcher es una novela en donde también están presentes los secretos familiares. Y es que Mª. Ángeles López de Celis construye una trama en la que en los primeros capítulos el lector será testigo de cómo Elisabeth Horcher -la cuarta generación del emblemático restaurante-, siente la necesidad de dar a conocer la historia de su familia, después de presenciar  «en el cementerio de Sthansdorf, en el municipio de Südwestkirchhof, a las afueras de Berlín»(pág. 9), un encuentro en el que una desconocida observaba a cierta distancia la escena familiar en la que cumplían con el ritual establecido  para dar definitiva sepultura a las cenizas de sus abuelos y de sus padres, que finalmente descansarían en Alemania. Esa desconocida lograría mantener un encuentro con Gustav Holcher, en el que le entregaba  una caja de mediano tamaño que contenía unos diarios escritos por Esther Zuckerman en los que, para sorpresa del restaurador, se mencionaba a su familia. Aunque Elisabeth Horcher no lo tendría fácil para hacer realidad ese proyecto literario que fue pergeñando tras leer esos diarios, porque tuvo que convencer sobre todo a su padre para llevarlo a cabo, por la reticencia que mostró en un principio.

El restaurante Horcher, primero en Berlín y posteriormente en Madrid, sería testigo directo de los principales acontecimientos históricos que cambiarían el orden mundial establecido hasta entonces, sobre todo tras el estallido de la Primera Guerra Mundial y tras poco más de veinte años de incierta paz, los alemanes verían cómo su aclamado y mesiánico líder embarcaba a su país en un nuevo conflicto bélico, la Segunda Guerra Mundial, sin olvidarse tampoco de los episodios que se vivirían también en suelo germano en la llamada Guerra Fría y los posteriores episodios que se sucederían hasta la reunificación del país germano. 

El bisabuelo Gustav Horcher «había acariciado la idea de abrir un restaurante desde que tenía memoria y conciencia de ella» (pág. 22), contando para ello con su esposa Helene Horcher, que formaba con su marido un equipo compacto, y enseguida vería cómo el éxito del establecimiento era una realidad, y su fama fue agrandándose hasta convertirse en uno de los emblemas de la capital berlinesa. Aunque también verían cómo la Gran Guerra les afectaría de pleno, porque el restaurador recibió la carta de alistamiento, al igual que su hijo Otto, y tuvo que ser su esposa quien se pusiera al frente del restaurante, con la misma solvencia que Gustav, pero muy pendiente de lo que sucedía en el frente, ante la incertidumbre que le embargaba su ausencia.
(Interior restaurante Horcher-Madrid)
Con el paso de los años, Otto  Horcher se haría con las riendas del restaurante. El sucesor de Gustav Horcher tenía la mosca detrás de la oreja ante la serie de episodios que tenían lugar en Berlín, protagonizados sobre todo por el partido nazi. Presentía que la paz pendía de un hilo, y como «Adolf Hitler asumió el control absoluto del proceso político» (pág. 61), era consciente que un nuevo conflicto bélico a nivel mundial no tardaría en estallar. Al hijo del fundador del emblemático restaurante le preocupaba sobre todo lo que le podía suceder a algunos de sus empleados, principalmente los de origen judío, por lo que no dudó en dejarle las cosas claras a los jerifaltes nazis que frecuentaban su establecimiento, entre los que estaba el mismísimo Göring. Pese a que sonaban tambores de guerra, y al ver que el negocio iba sobre ruedas, Otto Horcher decidió expandir el negocio con franquicias, aunque no siempre lo hacía en beneficio propio. Tal y como actuaba este restaurador, me decía que era un Schindler más, pese a que finalmente tuvo que tomar la decisión de abandonar su país para instalarse en Madrid, como ya comenté en el primer párrafo de esta reseña.

Si bien más de la mitad de la novela transcurre en Madrid, Ángeles López de Celis ofrece al lector unos escenarios dinámicos. Junto a las localizaciones ya mencionadas en esta reseña, el lector acompañará a Gustav Richard  Horher  en su periplo formativo, pues había tomado la firme decisión de seguir la senda marcada por su padre. Aunque el narrador omnisciente tampoco se olvidará de Berlín y todo lo que sucede en la capital alemana, porque relatará episodios cruciales para el devenir de una Alemania que empezaba a resurgir de las cenizas causadas por la guerra, algunos de los cuales cogerían por sorpresa a sus habitantes ante el nuevo mapa que se establecía ante ellos, sin apenas darse cuenta, y presenciados por quienes habían mantenido una estrecha relación con los Horcher. Esta variedad de localizaciones me ayudó a que la lectura se me hiciera más fluida, lo que es de agradecer en una novela de corte histórico, pero que la escritora madrileña supo como estructurarla para que el lector se encontrara con una historia amena, y en la que no faltaran episodios que atrajeran su atención, con algunos giros que incrementan el interés por todo lo que sucederá en la capital de España, en una época en la que, pese a la declarada neutralidad del país, había determinados puntos neurálgicos en los que se encontraban frente a frente espías de los dos bandos beligerantes, siendo el restaurante Horcher uno de ellos. En este sentido, el lector se encontrará también con algunos personajes que llevan una doble vida, algunos de los cuales aprovechaban su profesión para realizar labores de espionaje en esos centros neurálgicos sin levantar sospechas. Sin duda alguna, la escritora madrileña realizó una ardua labor de documentación para causar el efecto deseado en el lector a lo largo de los cuarenta capítulos  más el epílogo que conforman la novela. Esto que acabo de comentar queda reflejado tanto en la ambientación espacio temporal, como en los episodios en los que están muy presentes las labores de espionaje y contraespionaje, al igual que la llevada a cabo por los llamados cazanazis, porque sabían que en Madrid y otros rincones de España campaban a sus anchas antiguos dirigentes del Tercer Reich, ya que se sentían protegidos por el Gobierno de Franco, e incluso había quienes les prestaban la colaboración necesaria para que pudieran escapar del país, como lo podrá comprobar el lector en varios episodios de esta novela. Seguro que como nido de espías sonará más el Embassy, sito en el Paseo de la Castellana, aunque en este salón de té también se realizaban otras labores que corrían a cargo de su fundadora, la irlandesa Margarita Kearney Taylor.
(Maxim´s-París)
Los Horcher es una novela coral, en la que el lector se encuentra con un elenco de personajes bien construidos. En la portada se resalta que contiene una trama en la que la ficción y la realidad, historia y gastronomía se mezclan en un recorrido por la Europa del siglo XX a través de una saga familiar a la que el lector conocerá a lo largo de los capítulos, no solo por los rasgos que describe el narrador omnisciente, sino también a través de las láminas a las que me refiero en el primer párrafo de esta reseña. Las mujeres de esta saga familiar trabajaron con ellos codo con codo y tuvieron incluso que ponerse al frente del negocio familiar cuando las circunstancias lo hicieron necesario. El lector conocerá el coraje y la valentía que mostraron tanto Helene como Elizabeth, quienes apoyaron a sus esposos en las decisiones que tomaban para que el restaurante resintiera lo menos posible los efectos de los períodos convulsos que les tocó vivir, e incluso les pidieron su opinión al respecto antes de que la decisión fuera firme. Junto a los miembros de la saga de los Horcher, el lector se encontrará con otros personajes secundarios, unos históricos y otros ficticios, todos ellos bien perfilados por la autora, sobre todo estos últimos, por lo que parecían cobrar vida propia. En este sentido, incluso busqué información sobre alguno de ellos, porque tal y como interactuaban con los históricos, me hacían dudar de su origen ficticio. Y de nuevo incido en el trabajo de documentación realizado por Ángeles López de Celis, pues logra ponerlos a la altura de los personajes históricos que desfilan por las páginas de esta novela, con el añadido de que le dan mucho juego a la trama. Junto a los miembros de las cuatro generaciones de los Horcher, el lector se encontrará con personajes históricos conocidos, sobre todo nazis, aunque también con algún que otro no tan conocido, y que son buscados por quienes quieren entregarlos a la justicia para que rindan ante ella cuentas de la barbarie que cometieron contra millones de inocentes. En este sentido, prefiero que sea el lector quien descubra estos nazis no tan conocidos que menciono y que campaban a sus anchas por una España en blanco y negro, al igual que los personajes ficticios a los que me refiero.

Los Horcher es una novela le resultará muy amena a quienes disfrutan con la lectura de las sagas familiares, con el añadido de que se encuentra con el mundo de la alta cocina como eje sobre el que gira la trama. En mi modesta opinión, la tercera esposa de Gustav Horcher define muy bien el estilo narrativo de esta novela en uno de los diálogos que mantiene con su familia el estilo narrativo que se encuentra el lector a lo largo de los capítulos que la conforman: «A la gente le gusta la Historia con mayúsculas, pero si, además, se relata a través de unos personajes con encanto, de una manera emotiva y amena, con realismo y fuerza narrativa, creo que el conjunto puede resultar enormemente atractivo». A esto añado una narración cercana al lector, lo que le hace se implique de pleno en la historia que relata de esta saga familiar, en los acontecimientos históricos que les tocó vivir, sin olvidarse de la evolución de una España empobrecida tras el sinsentido que supuso la Guerra Civil Española, y una difícil y dura postguerra en la que la gran mayoría de los españoles vivían ajenos a ese ambiente de glamour y lujo, porque solo podían acudir a la cartilla de racionamiento y, quienes tenían posibles, al estraperlo. Sin duda alguna, es una buena lectura para conocer la historia de la Europa del siglo XX, acompañados por las voces de las comandas, las órdenes de los chefs y de los restauradores, así como los ruidos de fondo que se sienten desde los fogones del restaurante, que muestra ante comensales el aliciente de un ritual muy poco utilizado en nuestro país en estos establecimientos. Ahora es Elisabeth Horcher, la primera mujer que regenta el negocio familiar, «que está entrando en otra dimensión, la del siglo XXI quien aúna tradición y vanguardia, afrontando nuevos retos para recuperar el esplendor del mejor Horcher»(pág. 294).



Biografía:


Gustav (1940) y Elisabeth Horcher (1980), padre e hija, tercera y cuarta generación, y propietario y gerente respectivamente del restaurante Horcher Madrid.

Mª Ángeles López de Celis, escritora madrileña, licenciada en Psicología por la Universidad Autónoma y funcionaria de carrera, ha formado parte, durante treinta y dos años, de la Secretaría de los cinco presidentes del Gobierno de la democracia. Está en posesión de la Cruz de la Orden del Mérito Civil (2006).

En 2010 comenzó su andadura literaria con Los presidentes en zapatillas. Después vendrían El síndrome de Alí-Babá y Las damas de La Moncloa, así como las novelas Las crónicas de Armikelo y La diputada.








Nota: Datos técnicos, sinopsis, biografía de Gustav y Elisabeth Horcher, y de Mª Ángeles López de
Celis, tomados de la web de la editorial.  Imagen restaurante Horcher Berlín, tomada de web Horcher.
Imagen interior restaurante Horcher Madrid, tomada de web diario El Español.  Imagen Maxim´s París, 
tomada de web Zeleb.es. Fotografía de Ángeles López de Celis, tomada de la web Radio Navalmoralcope.


martes, 28 de enero de 2020

Un cadáver en la mansión Sainsbury, de A. Fielding.






















Datos técnicos:


Título: Un cadáver en la mansión Sainsbury.
Título original: Muerder at The Nook.
Autor/a: A. Fielding.
Traducción: Rosa Sahuquillo Moreno y Susanna González.
Prólogo: Juan Mari Barasoda. 
Editorial: dÉpoca (Noir).
1ª edición: noviembre/2019.
Fecha publicación inicial: 1929.
ISBN: 978-84-121291-0-6.
Encuadernación: rústica cosida con solapas.
Idioma: español.
Nº pág.: 264.


Sinopsis:



Los señores Markham alquilan la mansión Sainsbury —también conocida como The Nook— como regalo de bodas para su bella hija Carin, que acaba de contraer matrimonio con Douglas Layng. La casa parece el lugar perfecto para que los jóvenes comiencen su vida en pareja hasta que puedan trasladarse a la nueva residencia que se están construyendo. No obstante, aquel lugar tan idílico deja de serlo durante la mudanza de los nuevos esposos, tras descubrir Douglas el cadáver de una joven bajo el suelo entarimado de la cocina.
Dicho cadáver, cuyo rostro está desfigurado por los meses que ha pasado oculto en la vivienda,es identificado por la señora Markham y su hija como el de Ann Gissburn, la joven de peculiar carácter que convivió varios años con ellas tras la muerte de su padre, y que supuestamente se encontraba de vacaciones en el extranjero.



Opinión Personal:



Ya tocaba acercarse al atractivo catálogo que tiene la editorial asturiana dÉpoca, sobre todo en su sección noir, con unos títulos muy apetecibles, entre los que se encuentran algunos que han rescatado del olvido para regocijo de los lectores. Y lo de regocijo no lo digo con ánimo de peloteo, ni mucho menos, sino que creo que comparto la opinión de la mayoría de quienes leyeron algunas de sus novedades editoriales. Para ello, el título elegido es Un cadáver en la mansión Sainsbury

Un cadáver en la mansión Sainsbury es una novela de corte policíaco clásico y
adictiva. En mi modesta opinión, ese interés por todo lo que sucede a lo largo del desarrollo de la trama va de menos a más, porque la investigación del inspector jefe Pointer da un vuelco sorprendente en un momento dado de sus pesquisas. Este giro trascendental que acabo de mencionar redobla el interés del lector por todo lo que sucede desde que se presiente que el móvil que causó el crimen cometido en la mansión Sainsbury puede ser muy diferente al que se pensaba en un principio. A ese vuelco que acabo de mencionar hay que añadir que el lector tiene ante sí una trama en la que cualquiera de los personajes investigados puede ser el culpable, con el añadido de que las escenas tienen lugar prácticamente todas ellas en habitaciones cerradas. Aunque algunos de los personajes que intervienen se mueven por espacios abiertos, de los que el narrador omnisciente apenas ofrece datos para que el lector no desvíe la atención de lo que sucede en la investigación policial, con el añadido de que son habitaciones cerradas ubicadas en mansiones lujosas descritas con detalle, por lo que el lector tiene una imagen muy clara de esos espacios descritos.

Uno de los grandes atractivos que se le presentan al lector en esta novela que hoy reseño es Pointer, el inspector jefe de Scotald Yard a cargo del caso. Pointer es un verdadero sabueso, que no deja puntada sin hilo, y que no duda incluso en sacar de sus casillas a quien haga falta, con tal de averiguar la posible implicación de los personajes investigados en el crimen cometido. Pero es que además tiene el interés añadido de que prácticamente no le hace falta dar un guantazo para resolver la investigación que le encargan sus superiores. El inspector jefe actúa como un verdadero gentleman, como un policía de guante blanco que no le hace falta levantar la voz ni dar un puñetazo sobre la mesa para que los subordinados le obedezcan, o los investigados respondan a las preguntas que les hace, pese a que a él sí le respondan a voz en grito. Pero también el lector se llevará alguna que otra sorpresa con su forma de actuar, aunque en esta ocasión prefiero que sea él quien descubra esa faceta que tanto me sorprendió.

A. Fielding construye una novela policíaca escrita a ritmo de thriller, porque estamos ante una trama en la que hay escenas que atraen nuestra atención en cada capítulo, por lo que prácticamente el lector no tendrá tregua a medida que estos se suceden, y las escenas se suceden de una forma muy fluida, incluso vertiginosa en el tramo final. En este sentido, me decía que el autor o autora había dosificado a conciencia las pistas que se había propuesto señalar, tanto para que los lectores adivinaran quién o quiénes eran los candidatos elegidos como posibles culpables, como para que el inspector los descubriese, no sin antes encontrarse con varias pistas falsas, con las que dar al traste con su deducciones iniciales. En este sentido, me gustó que fueran a la par la investigación del inspector jefe Pointer y la percepción del lector sobre todo lo que sucede en torno a la misma, porque esa es la perspectiva que ofrece el narrador omnisciente en su relato, al contar todo lo que sucede en cada capítulo desde el punto de vista del protagonista. Otro tanto puedo decir del punto de partida del argumento, y es que el autor o autora parte de un episodio cotidiano, al que le añade el cadáver de una joven bajo el suelo entarimado de la cocina de la mansión Sainsbury, que los señores Markham habían alquilado durante seis meses, para que se instalase en ella su bella hija Carin, que acaba de contraer matrimonio con Douglas Layng. A esto añado que el cadáver encontrado da mucho juego a la novela porque los personajes que guardan alguna relación con él ofrecen detalles que conocen sobre este personaje pasivo, lo que ayuda al lector a formarse una idea sobre su personalidad, y al inspector jefe a sacar sus conclusiones sobre cada uno de ellos, ya sean miembros de la familia de los Markham o guarden relación con la dueña de la mansión Sainsbury.

Quienes disfruten con las novelas clásicas de corte policíaco tienen en Un cadáver en la mansión Sainsbury una novela escrita con un estilo narrativo pulcro y directo en el que el autor o autora va directamente al grano, con la única particularidad de las reflexiones que hace el inspector a través de la voz universal. Su lectura muy entretenida, con el añadido de que se encontrarán con unos personajes que pertenecen casi todos ellos a alta sociedad londinense, porque está claro que el lado más oscuro del ser humano forma parte de cualquier escalafón de la sociedad. Son personajes perfilados con unos rasgos claros y precisos, con el añadido de que el lector tendrá la ayuda de las magníficas láminas que se intercalan en las páginas de la novela, para así familiarizarse con todos ellos. De los personajes principales el lector tiene la suficiente información para conocer a cada uno de ellos en el listado que aparece, al estilo de las novelas de Ágatha Christie. A Fielding escribe una novela a ritmo de thriller, por lo que estoy seguro que las 264 páginas que la conforman le durarán al lector una sentada, porque a ello hay que añadir también el ritmo que va tomando la investigación, sobre todo a medida que está próximo el desenlace. A lo que acabo de comentar hay que añadir el siempre interesante prólogo de Juan Mari Barasoda en el que, a parte de elucubrar sobre la posible personalidad de quién se esconde tras el pseudónimo de A. Fielding, analiza la llamada Golden Age y algunos aspectos de esta novela.


Biografía:


A. Fielding. Pseudónimo de un escritor/a inglés de la «Golden Age» de la novela de detectives —de quien se desconoce su identidad real—, que obtuvo un enorme éxito con sus novelas policíacas y de misterio. Dedicó una colección al inspector jefe Pointer, de Scotland Yard, que sin duda debe ser mencionado al hablar de la novela procedural de la edad dorada de la novela policíaca. La precisión de su trabajo como detective de policía, su absoluta claridad en las investigaciones y el análisis de las pistas sin trampas ni engaños o coartadas imposibles para el lector, lo convierten en el ejemplo de novelas escritas con seriedad y rigor que serán, sin duda alguna, del gusto del aficionado a la novela policíaca.

Nota: Datos técnicos, sinopsis, biografía y láminas que acompañan al cuerpo de la reseña, tomadas de la web de la editorial dÉpoca. 



viernes, 24 de enero de 2020

Reto Leemos España provincia a provincia.

















Después de mantener una intensa reunión conmigo mismo, y pese a que en su día había comentado que no participaría en el nuevo reto literario promovido por Laky, la administradora del blog Libros que hay que leer, finalmente decidí unirme al reto. Quienes se pasan por este blog saben que leo mucha literatura nacional, por lo que me dije que este reto era una forma de conocer, por curiosidad, las provincias a las que realizaba un viaje literario a lo largo de este año

Este nuevo reto consiste en apuntar los libros que hemos leído, cuyo argumento transcurre en España. Pero  a diferencia de otros retos literarios, este no tiene como objetivo rellanar todas las casillas que conforman el mapa de España, sino que consiste en ver a final de año cuántas hemos visitado en nuestras lecturas.

Quienes sientan curiosidad por conocer las bases del mismo, o tenga interés en participar, puede pasarse por este enlace para informarse. 


Mis lecturas: 


A Coruña:
Álava:
Albacete:
Alicante:
Almeria:
Asturias:
Ávila:
Badajoz:
Barcelona:
Burgos:
Cáceres:
Cádiz:
Cantabria:
Castellón:
Ceuta:
Ciudad Real:
Córdoba:
Cuenca:
Girona:
Granada: 
Guadalajara: Del sol llegaron sombras, de Sara Mañero Rodicio.
Guipúzcoa:
Huelva:
Huesca:
Islas Baleares:
Jaén:
La Rioja:
Las Palmas:
León: 
Lleida:
Lugo:
Madrid:
Málaga:
Melilla:
Murcia:
Navarra: A la luz del vino, de Carlos Ollo Razquin.
Ourense:
Palencia:
Pontevedra: La suerte de los idiotas, de Roberto Martínez Guzmán
Salamanca:
Santa Cruz de Tenerife:
Segovia:
Sevilla:
Soria:
Tarragona:
Teruel:
Toledo:
Valencia:
Valladolid:
Vizcaya:  Fuego amigo, de Begoña Elorrieta. 
Zamora:
Zaragoza:

miércoles, 22 de enero de 2020

Fuego amigo, de Begoña Elorrieta.





















Datos técnicos:


Título: Fuego amigo.
Autora: Begoña Elorrieta.
Editorial: Txertoa.
1ª edición: noviembre/2019.
Encuadernación: tapa blanda con solapas.
ISBN: 978-84-7148-633-2.
Idioma: español.
Nº pág.: 264.



Sinopsis:


Nochebuena de 1937. El joven Santos Lastagarai regresa a casa de la guerra por segunda vez. Ha luchado en el ejército vasco, donde ha conocido los horrores de Legutiano, Gernika, Saibigain o Sollube, y después, contra su voluntad, ha sido reclutado como soldado por los sublevados. Tras escapar de la cruenta batalla de Teruel, llega a Lastasaku, el caserío familiar, donde su hermana Eufemi y su padre sobreviven y resisten como pueden en un Bermeo tomado por las tropas franquistas. Eufemi, joven depositaria de la tradición de las mujeres de la casa, será la única persona que pueda ayudar a Santos en ese momento decisivo.


Opinión Personal:


Cuando leí algún comentario en las redes sociales sobre la ópera prima de Begoña Elorrieta (Bilbao, 1959) Fuego amigo, me dije que era una novela que tenía que leer, sí o sí. Ya comenté en más de una ocasión que me atraen mucho las obras cuyas tramas giran en torno a la Guerra Civil Española, aunque tampoco me olvido de las que tienen como trasfondo las dos guerras mundiales, tanto por lo que significó la barbarie del Holocausto, como por los episodios que tuvieron lugar en las cruentas batallas que tuvieron lugar en la llamada Guerra de Trincheras. Sin duda alguna fue una certera corazonada la decisión de afrontar la lectura de la novela que hoy reseño, porque cuando la terminé tuve la sensación de que había disfrutado de una magnífica historia, bien escrita y mejor contada, con el añadido de que la escritora bilbaina ficciona hechos históricos que tuvieron lugar durante este conflicto fratricida en Vizcaya, por lo que supongo que algunos de los episodios que relatan los dos narradores les resultarán desconocidos a la mayoría de los lectores. Raro es el año en el que no menciono el descubrimiento de algún escritor o escritora que hay que tener muy en cuenta por su buen hacer literario, y tengo muy claro que Begoña Elorrieta pasa a formar parte de esta lista.
(Combate cabo Machichaco)
Begoña Elorrieta estructura Fuego amigo de tal forma que mantiene al lector atento a lo que sucede en cada uno de los diecinueve capítulos que conforman la novela, porque se encontrará con episodios que atraerán su atención en cada uno de ellos, y con escenas en las que se producen giros que redoblan el interés por los hechos que se suceden hasta el desenlace. A lo que acabo de comentar hay que añadir el que la trama empieza por el final, por lo que uno ya siente interés por saber lo que le sucedió al joven Santos Lastagarai desde que regresa a casa por segunda vez, tras escapar de la cruenta batalla de Teruel. Aunque supongo que, como le pasaría a la mayoría de quienes ya leyeron esta novela, me resultó inesperada la opción que eligió la autora para que el lector conociera cómo enlazaba los episodios protagonizados por Santos con el desenlace por el que comienza la novela. Sin embargo, pese a lo comentado, esta opción me gustó mucho por el desarrollo de las escenas que la conforman. En mi modesta opinión, la escritora bilbaína acierta con la estructura de la novela, no solo por el inicio de la misma, sino también por las voces narrativas que emplea. Entiendo que de esta forma el lector tiene una información más completa de todo lo que sucede en Bermeo en 1937. Y es que Santos relata los episodios que vivió tras su participación directa en la guerra civil, y el narrador omnisciente cuenta al lector los episodios que el protagonista no vivió durante ese año mientras él estaba en el frente.

Buscando información sobre esta novela, me encuentro con una interesante entrevista que le hacen a su autora en Onda Vasca, en la que comenta los motivos que le llevaron a escribirla, y la intrahistoria que la rodea. Esta entrevista muestra que Begoña Elorrieta realizó una ardua labor de documentación para plasmar a lo largo del desarrollo de la trama lo sucedido en Bermeo durante la llamada Campaña u Ofensiva de Vizcaya, para que el lector tuviera información de batallas poco conocidas que enfrentaron a los contendientes en esta provincia vasca, y otros episodios que se desarrollaron en Bermeo durante este período. A lo largo de los capítulos que conforman la novela el lector recibe información sobre la labor que tenían los mensajeros en la Guerra Civil Española, labor a la que se presentó Santos como voluntario. Aunque también los narradores informarán sobre las misiones que lleva a cabo la Resistencia, el destino que les esperaba a los niños huérfanos de padres vivos que llevaban a Bermeo o las funciones para las que fueron reconvertidos los bous vascos, como lo podrá comprobar el lector en la Batalla del cabo Machichaco.

Fuego amigo es una novela de personajes y de historias cruzadas. El lector se encuentra a lo largo de los capítulos con un elenco construido con mucha fuerza, y que en todo momento me dio la sensación de que cobraban vida propia, tal y como actuaban cada uno de ellos. No me olvido de los rasgos psicológicos que los definen, ni de sus convicciones, por lo que el lector presencia cómo se van posicionando a medida que la guerra civil es un hecho, desde el momento en el que el general Mola declara el estado de guerra el 19 de julio de 1936. Como siempre decimos en estos casos, el lector se encuentra con personajes de carne y hueso, que, tal y como son perfilados por la autora, bien pudieron haber tomado parte real en ese cruento conflicto fratricida. Antes de pasar a comentar mis impresiones sobre el elenco de personajes que conforma la novela, quería resaltar la figura de Eufemi, porque entiendo que le da mucho juego a la novela, por las peculiaridades que la definen, lo que le confiere a la trama un plus de interés, e incluso diría que un toque un tanto especial. Estoy seguro que los lectores no tardarán en empatizar con la hermana menor de Santos.
(Puerto de Bermeo-Vizcaya)
Begoña Elorrieta familiariza al lector, sobre todo, con los miembros del caserío Lastasaku, próximo a Bermeo, en donde viven los ya mencionados Santos y Eufemi junto con Martín, su padre. A Santos lo irá conociendo el lector a lo largo de los capítulos que relata en primera persona. Eufemi, como ya comenté en el segundo párrafo de esta novela, es el personaje que más me gustó, por las peculiaridades que la definen: es la descendiente de una estirpe de sanadoras, cuya labor es tenida en cuenta incluso por los propios boticarios de la zona, a la hora de consultarle la preparación de determinadas fórmulas magistrales, porque saben que su efecto beneficia a la salud de los pacientes. Martín también desempeña un papel crucial en la novela, aunque es mejor que lo descubra el lector porque su carácter y forma de actuar ante los vecinos de Bermeo se presta para realizar esa labor. Al igual que Faustino, hermano de leche de Martín, que lo trataba como si fuera de su propia sangre, y conservarán la buena relación que tienen, pese al estallido de la guerra civil. Si bien las desavenencias entre ellos serán cada vez más frecuentes, hasta el punto de que se resentirá su relación. Otros personajes más secundarios, aunque tendrán tendrán un papel decisivo en el desenlace de la novela son el falangista Práxedes Sagaseta, o Pilar, una de las responsables del Auxilio Social, a cuyas órdenes trabajará Eufemi. Quizás el lector se preguntará que pinta Eufemi trabajando codo con codo con quienes se encargarían de adoctrinar a la población de Bermeo, tras la ocupación de esta población por las tropas franquistas, aunque no tardará en comprender su labor desde que se fijan en ella porque conocen sus dotes como enfermera. El caserío Lastasaku es un personaje más de la novela, al que describirá Martín con detalle en una de las escenas, pero del que también conoceremos su interior por las descripciones de sus moradores y los narradores. El caserío, al estar un tanto aislado de Bermeo, parecía vivir ajeno a la guerra civil, porque sus habitantes procuraban realizar las labores propias de su día a día, pese a que veían limitados los recursos habituales, a consecuencia del conflicto bélico, y a la llegada de dos Flechas Negras que se instalarán en él, tras mediación de Faustino.

Me ha gustado el estilo narrativo de Begoña Elorrieta. Lo encontré muy directo y efectivo, por lo que ambos narradores no se andan con rodeos a la hora de relatar los episodios, sobre todo el omnisciente. Esa efectividad narrativa hace que las escenas que se describen surtan el efecto deseado en el lector: desde el relato de los episodios posteriores a los combates, los preparativos que se realizan ante una movilización inminente de tropas para enfrentarse al enemigo, las escenas que protagonizan las escuadrillas de aviones que sobrevuelan los cielos vizcaínos y mantienen en vilo a la población o los efectos devastadores que producen los bombardeos de la aviación enemiga. Pero también describe las escenas crudas y espeluznantes con un gran respeto, huyendo de cualquier sensacionalismo gratuito. Otro tanto ocurre con las escenas que tienen lugar en Bermeo tras su ocupación por los sublevados, y las relaciones que estos mantienen con quienes consideran afines a la República o creen que son nacionalistas, y las atroces represalias de las que fueron víctimas. Me gustaron mucho las descripciones costumbristas en las que, pese a ser tiempo de guerra, los bermeotarras procuraban mantener sus costumbres, relatadas sobre todo por el narrador omnisciente en varias escenas de la novela, en las que se incluye el euskera en términos que emplean y en alguna conversación puntual, con la respectiva nota de la autora al final de la página correspondiente para que el lector tenga constancia de su traducción. No me olvido de los rituales ancestrales y alusiones mitológicas, que también están presentes, y de algunos episodios de ocio que protagonizan los soldados republicanos, cuando se les presenta la oportunidad para ello, porque son conscientes de que la muerte les puede visitar en cualquier momento. El estilo directo y efectivo que menciono al comienzo de este párrafo me ayudó a que el ritmo narrativo se me hiciera fluido, pese a que predomina la narración frente a los diálogos, aunque estos son muy vivos en la mayoría de las conversaciones que se mantienen a lo largo de los capítulos, sobre todo en los episodios en los que la tensión narrativa está muy presente. Sin duda alguna, Fuero amigo es una lectura que atrae el interés de los lectores que frecuentan novelas ambientadas en períodos bélicos, y sorprenderá al lector por el buen hacer literario de la autora, pese a ser su ópera prima.


Biografía:


Begoña Elorrieta nació en Bilbao, en 1959. Es graduada en Ingeniería Informática. Su pasión por la literatura la ha acompañado siempre, pero ha sido en los últimos años cuando ha empezado a cultivarla con más dedicación. Prueba de ellos son los premios que ha obtenido en el Certamen de Cuentos Antonio Trueba, que ha ganado en 2014, 2015 y 2017.
En 2015 obtuvo también el galardón de la Compañía de Gargantúa y fue finalista en el Premio de Relatos Cortos de Humor "Ella y el abanico". En 2019 ha publicado el libro ilustrado "Gigantes/ Erraldoiak/Giants", editado por la Diputación de Bizkaia, "Fuego amigo" es su primera no



Nota: Datos técnicos, sinopsis y biografía de la autora, tomados de la web de la editorial. Imagen de la Batalla del Cabo Machichaco, tomada de la web La marina de guerra auxiliar de Euskadi. Imagen del puerto de Bermeo, tomada de la web Euskadiko Kirol Portuak. Fotografía de la autora, tomada de Ivoox.com.

jueves, 16 de enero de 2020

No digas nada, de Jon Arretxe.





















Datos técnicos:


Título: No digas nada.
Título original: Ez erron deus.
Traducción: Cristina Fernández.
Editorial: Erein.
Primera edición: abril/2019.
Encuadernación: rústica con solapas.
ISBN: 978-84-9109-464-7.
Idioma: español.
Nº pág.: 176.



Sinopsis:

El nuevo supervisor de las cámaras de la Pequeña África de San Francico repasa una y mil veces las imágenes del último mes; pero es en vano, no hay ni rastro de Touré, se ha esfumado.

Aunque sus amigos, Sa Kené, Osmán y Xihab, tampoco conocen a ciencia cierta su paradero, saben que se ha largado harto de humillaciones y de ser utilizado por la policía. De hecho, el burkinés ha decidido desaparecer para refugiarse en un pueblo perdido del Pirineo navarro, donde le espera Adama, antiguo compañero de fatigas desde que ambos fueran los únicos supervivientes de la travesía en patera.

Con un oficio más que añadir a su variopinto curriculum, ahora Touré se dedica a cuidar ovejas, y lo único que desea es una vida tranquila, pero allá donde va su destino le persigue. Nuestro detective-vidente se verá envuelto en una serie de vicisitudes estrambóticas, y estará a punto de perder la vida intentando resolver un caso en el que nunca se hubiera querido involucrar.
El protagonista de esta novela huye de sus problemas buscando paz en otro escenario, pero esto no resuelve las dificultades a las que debe enfrentarse como migrante, es lo que nos describe Arretxe en este rural noir, con un texto sobrio, no exento de ingenio y humor.



Opinión Personal:



La novela negra es un género literario en el que el lector se encuentra con bilogías, trilogías y sagas protagonizadas por personajes que, por una u otra razón, atraen su interés desde que toman contacto con ellos por primera vez. En mi caso, la más atractiva que me resulta, de entre las pocas que sigo, es la protagonizada por el atípico y carismático detective-vidente Touré, un inmigrante burkinés a quien su creador literario, el escritor basauritarra Jon Arretexe, y que ahora reside en Arbizu (Navarra), se lo pone muy difícil en cada una de las entregas que protagoniza. Sin embargo, y pese a las limitaciones que tiene este personaje por ser un inmigrante sin papeles, sabe cómo apañárselas para salir de las encerronas en las que se ve envuelto, sobre todo si están de por medio los policías de la Ertzaintza. Puede decirse que Touré tiene un sexto sentido que le advierte de los peligros que corre en un mundo que es adverso a las personas como él, porque al ser su vida una continua lucha por la supervivencia, le ayuda a enfrentarse a las dificultades y peligros que se encuentra en su día a día. Pero Touré cuenta también con la inestimable colaboración de quienes están en su misma situación y malviven en la Barriada de San Francisco, a la que llaman la Pequeña África, por los muchos norteafricanos, subsaharianos y otros migrantes de distinto origen étnico que habitan en esta zona de Bilbao.
(Ovejas latxas, Pirineo Navarro)
Cada vez que veo que entre las novedades editoriales hay una nueva novela de la saga protagonizada por el carismático Touré, me pregunto a qué vicisitudes se enfrenta en esta ocasión y cómo se las ingenia para salir más o menos airoso de ellas. Y es que uno de los grandes atractivos que tiene esta saga es que Jon Arretxe logra mantener el listón a la misma altura que en las anteriores, o incluso superarlo. Y doy fe de ello después de haber leído No digas nada.

No digas nada es el sexto título de la saga protagonizada por Touré, el detective-vidente burkinés, y la cuarta que leo de la misma, tras Sombras de la nada (reseña), Juegos de cloacas (reseña) y Piel de topo (reseña). A diferencia de las tres anteriores, y en mi modesta opinión, entiendo que Jon Arretxe ofrece al lector una novela negra de corte más clásico. Los pocos habitantes que viven en Orbe -un pueblo ficticio del Pirineo Navarro- no mantienen entre ellos una relación muy buena que digamos, y en donde la policía no es bien recibida cuando tienen que personarse para resolver algún caso que les compete. El lector comprobará cómo la única autoridad que interviene en cierto modo en todos los litigios que tienen lugar entre los vecinos de este pequeño pueblo es el alguacil, Isaac, como lo podrá comprobar en los primeros episodios de esta novela. Esa mala relación que mantienen entre si los pocos vecinos de esta pequeña población origina una atmósfera asfixiante en el ambiente, lo que dará lugar a que en varios episodios la tensión narrativa esté muy latente, y que influirá también para que el lector dude en adivinar desde un principio quién fue el causante del asesinato burro degollado con una motosierra, cuyas escenas se relatan por un narrador omnisciente en el primer capítulo. Esa atmósfera se percibe también en la forma de ser y actuar de los vecinos de Orbe, de las que Adama pone en antecedentes a Touré, sobre todo en relación con las rarezas que muestran la mayoría de ellos. También el lector se encontrará con escenas propias de novela negra genuina en los últimos capítulos de la trama, y que tienen lugar en un establecimiento de dudosa reputación.

Y es en este escenario del Pirineos Navarro, -que debería ser más bien idílico, pero que indica que es todo lo contrario a medida que se suceden los capítulos-, en donde nos encontramos con el protagonista de esta magnífica saga, Touré. El detective-vidente decidió desaparecer de la Pequeña África, harto de las humillaciones y de ser utilizado por la policía. A su variopinto currículum hay que añadir un oficio nuevo, pues para sorpresa mía me lo encuentro como pastor de ovejas, en el sentido literal de la palabra, y haciendo otros menesteres del oficio para Julián, un ganadero del pueblo que es de la cofradía del puño cerrado, por lo que el protagonista se tendrá que conformar con los pocos cuartos que le da, aunque se las ingeniará para procurarse un sustento con el que alimentarse, o cuando menos engañar a su exigente estómago. Pero a parte de este nuevo oficio, Touré mostrará de nuevo sus dotes detectivescas, porque Tomás, el dueño del burro asesinado, le encarga investigar quién es el culpable de semejante crimen. En este sentido, me hicieron sonreír en más de una ocasión las labores detectivescas llevadas a cabo por el protagonista, acompañado por su particular Watson, el senegalés Adama, porque me daba la sensación de que sus pesquisas eran de corte clásico. Pero lo que en un principio parecía una investigación tranquila y sin sobresaltos se volverá compleja con el paso de los capítulos, hasta el punto de que el interés por todo lo que sucede en torno a esta investigación que realiza Touré va de menos a más. Sin embargo, el lector se encontrará con un desenlace de la investigación diría que brutal, por cómo se desarrollan los episodios finales en torno a la figura del protagonista, lo que da lugar a que nos encontremos con el lado más oscuro y ruin del ser humano.
(Borda, Pirineo Navarro)
Jon Arretxe es un escritor que tiene muy claro como conseguir que los lectores permanezcan fieles a esta saga, o ganar nuevos adeptos para la causa, porque al igual que las novelas anteriores que la conforman, No digas nada se puede leer de forma independiente, sin necesidad de comenzar desde la primera de ellas; de hecho, no me hizo falta leer ni 612 Euros ni 19 cámaras para conocer a Touré desde su llegada a la barriada de San Francisco, en Bilbao. Está claro que el padre literario de Touré sabe cómo mantener el interés del lector en cada nueva historia que vive este personaje, porque siempre sorprende en cada una de ellas con situaciones y giros con los que sabe que el lector se sentirá muy a gusto a lo largo del desarrollo de la trama. Y es que el escritor basauritarra, que en la actualidad reside en Arbizu (Navarra), da suficientes y certeras pinceladas para que el lector que se interese por este carismático personaje tenga información sobre episodios que fueron decisivos en su evolución. En No digas nada, Touré se reencuentra con el pasado, porque en la gasolinera de Orbe trabaja Adama, con quien coincidió en aquella fatídica travesía por el Mediterráneo, aquella noche decisiva en la que íbamos treinta y un africanos dentro de una patera (pág. 15). Su reencuentro con Adama le servirá para establecerse en Orbe, pese a que los pocos habitantes de este pequeño pueblo del Pirineo Navarro lo miran con recelo, salvo la buena relación que mantiene con Idoia, quien trabaja de cajera con su tía en el supermercado del pueblo.

Como ya comenté al principio de esta reseña, No digas nada es la sexta entrega de la saga protagonizada por Touré, y mantiene en el lector el mismo interés suscitado por los títulos que la preceden, así como una trama igual de consistente. Jon Arretxe sigue con su estilo directo y efectivo, sin rodeos, porque de esta forma causa mayor impacto en el lector ante los episodios que describe el detective-vidente en primera persona, aunque también nos encontramos con algunas escenas relatadas por un narrador omnisciente, como es el caso del primer capítulo. El lector se encuentra con un lenguaje sencillo pero cuidado, acorde con los personajes que conforman el elenco de la novela, y en el que no falta el humor y la ironía, ni las alusiones a las costumbres africanas a las que se refiere el narrador. La novela tiene un ritmo de lectura muy fluido, diría incluso que absorbente, porque el lector se encontrará con que en cada capítulo suceden escenas que atraen su atención, sobre todo en los capítulos finales. Sin duda alguna, Touré me conquistó desde que tuve mi primer contacto con este carismático personaje en Sombras de la nada, y por eso sigo fiel a sus vicisitudes.


Biografía:


Es doctor en Filología Vasca, licendiado en Educación Física y ha completado, en los conservatorios de Bilbao y Vitoria, sus estudios de piano y canto. Desde el año 2004 reside en Arbizu (Navarra).
Este polifacético y exitoso autor tiene la creación literaria por oficio, ofrece conferencias sobre sus libros o viajes y, además, canta ópera, en ocasiones como solista, siendo integrante del coro de ópera de Pamplona (AGAO).
Su incursión en la escritura fue a través de la literatura de viajes: 7 Colores, Tubabu, El sur de la memoria, ...aunque durante los últimos años se ha centrado más en el género negro. Ha publicado títulos como Shamarán, La Calle de los Ángeles, Sueños de Tánger, La banda de Arruti...y, fundamentalmente, la saga del detective-vidente Touré. Un personaje a través de cuyas andanzas el autor nos hace partícipes de las vivencias y penalidades de los “sin papeles”.
Autor inagotable, también ha escrito literatura dirigida al público infantil y juvenil con títulos como Hacia la gran muralla o Los latidos de la Tierra.

Nota: Datos técnicos, sinopsis, biografía y fotografía del autor, tomadas de la web de Erein. Imagen de ovejas latxas del Pirineo Navarro, tomada de la web de Turismo vasco. Imagen de borda del Pirineo Navarro, tomada de la web de Turismo vasco.