lunes, 15 de octubre de 2018

Sumergido en...42/2018














Comenzamos la tercera semana del mes de octubre. En lo que a lecturas se refiere, ya estoy en el ecuador de la novela La Retornada, de Donatella di Pietrantonio. Se cumplen con creces las expectativas que tenía puestas en su lectura, tras las positivas reseñas que leí sobre esta novela. La autora italiana ofrece una historia intensacon escenas descarnadas que no dejan indiferente


Después le toca el turno a la novela de Mario Villén Lucena, 40 días de fuego

Sinopsis: 

A mediados del siglo IX una flota de más de cien barcos vikingos recorrió el perfil de las costas de la península hasta llegar a la desembocadura del Guadalquivir, por donde penetró en territorio de al-Andalus. Los normandos remontaron el río hasta la isla de Qabtil (Isla Menor), donde establecieron una base de operaciones para el saqueo de Sevilla.
Durante cuarenta días robaron, quemaron, violaron y mataron sin mostrar clemencia. Sevilla se desangraba mientras Abd al-Rahman II organizaba una ofensiva que fuera capaz de derrotar y expulsar de sus tierras a los más de dos mil vikingos que las asolaban.
En estas circunstancias, el destino reúne a personas dispares en un grupo de supervivientes que intentará mantenerse con vida en una ciudad acosada, entregada a las ansias de botín de los temibles piratas del norte…(298 pág., tapa blanda con solapas). 

Disfrutad de la semana y de las lecturas, aprovechando que el otoño ya nos hace compañía


jueves, 11 de octubre de 2018

Visibilidad cero, de Fernando de Cea























Datos técnicos:


Título: Visibilidad Cero
Autor: Fernando de Cea
Editorial: Juventud
1ª edición: 1 de marzo de 2018
Encuadernación: Rústica con solapas
Idioma: Español
ISBN: 978-84-261-4502-4
Nº pág.: 320



Sinopsis:



En abril de 1993 la goleta Pitcairn se hunde en aguas de Ibiza con toda su dotación a bordo.
Entre los tripulantes fallecidos se encuentra Álvaro Durán, un biólogo marino que deja esposa y dos hijos. Han pasado más de veinte años y Marcos, el mayor de los huérfanos, se enfrenta ahora a una nueva tragedia: la muerte de su madre. Enferma terminal, las últimas palabras de la viuda antes de morir son desconcertantes: «Tu padre sigue vivo». A partir de tan sorprendente revelación, Marcos inicia un peligroso viaje existencial que cambiará su vida para siempre. Buscar a la Pitcairn será su meta; descubrir dónde se encuentra su padre le llevará a cruzar el Mediterráneo en un velero donde nada ni nadie es lo que parece.



Opinión Personal:



Esta novela que hoy reseño es la cuarta que leo del escritor madrileño afincado en Sevilla, Fernando de Cea (Madrid, 1958) . Su título es Visibilidad cero, y con ella ganó el XXI Premio Nostromo de Narrativa. Las historias que Fernando de Cea ofrece al lector a través del narrador de turno me atraen porque plantea unas tramas muy atractivas y bien hilvanadas, y las escenas que se suceden a lo largo de los capítulos son muy visuales, aunque en esta ocasión son más concisas para no romper el ritmo de la narración. En todas ellas se nota su pasión por el cine, ya sea de forma implícita o explícita. De hecho, es también crítico cinematográfico, y comparte sus críticas sobre el séptimo arte, a parte de las publicaciones con las que colabora, a través de su blog elblogdeethan.blogspot.com. En este sentido, tiene varios libros publicados, relacionados sobre todo con el cine clásico. Sin embargo, en Visibilidad cero, el cine tiene una presencia prácticamente testimonial, porque solo se encontrarán referencias al séptimo arte en contadas escenas.
(Cabo del Agua-costa de Cartagena)
En Visibilidad cero, Fernando de Cea da un giro en sus publicaciones al decantarse por una novela de aventuras, con un claro sabor a los autores clásicos, aunque sin olvidarse de lo negrocriminal que tiene una trascendental presencia en la trama, ya que el lector comprobará cómo en ella hay ingredientes de novela negra, policíaca y domestic noir, y la intriga está asegurada a lo largo de su desarrollo. Pese a que es una muy buena lectura, sin embargo eché en falta un glosario de términos marinos que el autor utiliza en algunos capítulos, pues he de reconocer que había algún párrafo en los que no me enteraba de las maniobras que se llevaban a cabo en los dos barcos que se mencionan en la novela. Sin embargo, en absoluto afecta al hilo argumental, ya que su lectura me resultó muy adictiva porque me gustan mucho las novelas en las que nada ni nadie es lo que parece, a parte de los giros que se producen a lo largo de su desarrollo, lo que redobla el interés por saber qué va a pasar en los siguientes capítulos. De ahí creo que es un acierto el título de la novela que, en un principio, no dice nada al lector pero, a medida que avanzan los capítulos, hace referencia a diversos aspectos que guardan relación con el protagonista de la novela: las inmersiones que realizan dos de los personajes de la novela, la niebla que también está presente en algunos capítulos o la referencia que se hace en la sinopsis en la que nada ni nadie es lo que parece.

En lo referente a las alusiones literarias a los autores clásicos de novelas de aventuras, se menciona de forma muy directa escritores como Herman Meville y su archiconocido personaje de Moby Dick, capitán Ahab, o también a Jack Landon, al mencionar a Wolf Larsen, personaje de su novela El lobo de mar: Ambos personajes hacen referencia a la actitud que muestra quien gobierna la Pitcoirn en algunas escenas en las que pone en riesgo a su tripulación. Aunque el mayor protagonismo se lo lleva, sin lugar a dudas, Robert Louis Stevenson y su archiconocida La isla del tesoro, que estará presente a lo largo de los capítulos tanto de forma directa como indirecta en ambas líneas temporales. Tampoco me olvido de Agatha Christie, pues el autor confunde al lector a la hora de averiguar quién o quienes son los autores de los asesinatos que se cometen en el Tres Forcas, nombre del velero de la segunda línea temporal de esta novela, y por las explicaciones que se dan a la hora de conocer los motivos por los que se cometieron los asesinatos mencionados anteriormente. También el autor hace referencia al personaje de la Ilíada, Ulises, o a los barcos fantasmas ante la virulencia de los temporales a los que se enfrentan ambos veleros. La tradición marinera está también muy presente: ejemplo de ello es lo que sucede en el primer capítulo, porque se relata un castigo al que es sometido uno de los tripulantes de la goleta Pitcoirn, que mantiene al lector en vilo porque se pregunta si llevarán ese castigo hasta las últimas consecuencias. También se refiere a la tradición marinera el cambio de nombre de la goleta y las consecuencias que pueden derivarse teniendo en cuenta las supersticiones que hay al respecto entre los marinos.
(Petit Socco-Tánger)
Dos son dos las líneas temporales que se encuentra el lector a lo largo de la novela, que convergen cuando el desenlace está próximo: la primera de ellas comienza en el Mar de Alborán, transcurre en abril de 1993, es relatada en primera persona y no sabremos hasta los últimos capítulos a quién pertenece esta voz narrativa. La segunda transcurre desde principios de octubre a principios de noviembre de 2017, y es relatada por un narrador omnisciente desde el punto de vista de Marcos, que estará prácticamente presente en todos los capítulos que la conforman, y decide llevar a cabo las investigaciones tras el secreto que le desvela su madre. Pese a que son pocos los capítulos que conforman la primera de ellas, en relación con la mayor extensión de la segunda, no por ello le resto menor interés; más bien diría que al contrario, porque es una subtrama intensa, bien construida, atractiva y con esas influencias clásicas que nos invitan a recordar las novelas que menciono en el párrafo anterior de esta reseña. Fernando de Cea las planifica de tal forma que ambas constituyen un compacto engranaje, ya que cuando el lector se acerca al desenlace, comprueba cómo van encajando todas las piezas desperdigadas a lo largo de los capítulos, sin quedar suelta ninguna de ellas; incluso diría que le anima a que intente averiguar qué le sucedió realmente a Álvaro Durán, pese a que nada ni nadie es lo que parece, así como descubrir los secretos que esconden los personajes de ambas líneas temporales y los motivos que les incitan a actuar de la forma en que lo hacen.

Buena parte del argumento de Visibilidad cero transcurre en aguas mediterráneas, pero el lector visitará también una serie de localizaciones que, de forma directa o indirecta, sirven para que se reconstruyan los episodios que sucedieron en torno a Álvaro Durán, padre del protagonista de esta novela. Sevilla es el punto de partida del que también sería un viaje iniciático de Marcos, y desde la capital andaluza se desplazará a Madrid, Barcelona, Melilla o Tánger. Los dos navíos surcarán sobre todo el Mediterráneo occidental, navegando por el Mar de Alborán, el Estrecho de Gibraltar y Las Islas Chafarinas, que también tendrán una destacada presencia en la novela, porque estos tres islotes son claves para las investigaciones que realiza Marcos. Un viaje imprevisible no exento de peligros, en el que Marcos se enfrenta a una aventura incierta; de hecho, en más de una ocasión comentará que tiene la sensación de que alguien está vigilando sus pasos. Se encontrará también con algún asesinato, que pondrá al descubierto las verdaderas intenciones de algunos de los miembros de la tripulación que le acompaña. A este viaje se le unirá Nicole, una belga de la que quedará prendado, y con la que se tropezará literalmente en «la piscina del gimnasio que visitaba a la salida del trabajo. Lo usaba como alternativa más asequible para relajarse que salir a navegar con el Niágara» (pág. 35). Junto a Nicole, el lector conocerá a un variopinto grupo de personajes secundarios bien perfilados y todos ellos prácticamente estereotipados, con los que el autor se ajusta a lo que ya comenté sobre los rasgos clásicos que le confiere a la novela que hoy reseño. Siete de esos personajes encabezarán cada una de las partes en las que se divide Visibilidad cero, quienes serán los que mayor peso tengan en ambas tramas. Algunos de ellos nos recordarán a los marineros de la peor calaña de las novelas de aventuras que leíamos en nuestra juventud, mezclados con otros que se nos hacen muy cercanos, sobre todo si el lector conoce el ambiente que se vive en las zonas portuarias.

Visibilidad cero es una novela en la que el lector tiene la intriga asegurada a lo largo de los capítulos que la conforman. La tensión narrativa está muy presente, así como unos giros inesperados que incrementan el interés por lo que sucede en los siguientes episodios. Está escrita con un lenguaje sencillo, cuidado, con presencia de términos marinos en algunas fases de la narración, aunque no interrumpen el ritmo de la trama, porque la mayoría de ellos se refieren a maniobras que hacen ambas embarcaciones. El ritmo de lectura es muy fluido y adictivo, y apenas decae a lo largo de la novela. Fernando de Cea dosifica de forma acertada entre ambas líneas temporales los datos que ofrece para que el lector tenga una clara composición de lo ocurrido en torno a la figura del padre de Marcos. Como dice la sinopsis, nada ni nadie es lo que parece, porque el lector conocerá a lo largo de los capítulos cuál era realmente la misión que llevaba a cabo Álvaro Durán en el Pitcairn, y a qué se dedicaba la tripulación de la goleta que se había alquilado a la empresa constituida por su padre y su tío, lo que le confiere a la novela rasgos claros del género negrocriminal.


Biografía:


Fernando de Cea (Madrid, 1958) es capitán de fragata de la Armada, licenciado en Economía y crítico de cine. Colaborador habitual de revistas culturales, ha publicado artículos, reseñas y críticas en prensa escrita, medios digitales y en su blog de cine, El blog de Ethan elblogdeethan.blogspot.com).
Es autor de las novelas Puentes y Sombras 
(2012) (reseña), Cenizas para un blues (2014) (reseña) y El suave roce de tu pelo (2016, finalista del Primer premio “Alféizar” de novela) (reseña); y de los ensayos El autoremake en el cine. ¿Obsesión o repetición? (2014) y Cine y Navegación. Los siete mares en setenta películas (2018). En 2014 gana el premio local del IV Certamen Internacional de Novela Corta “Giralda” con la obra La habitación 104.

Nota: Datos técnicos, sinopsis, biografía del autor y fotografía de Fernando de Cea, tomados de la web de la editorial. Imagen de Cabo del Agua, tomada de Wikipedia. Imagen del Petit Socco, en Tánger, tomada de la web Made in Tánger. 







martes, 9 de octubre de 2018

Ganador sorteo 7º Aniversario Blog Un Lector Indiscreto




















Pasado el plazo establecido para alegar reclamaciones al listado provisional de participantes en el sorteo de un ejemplar en papel de la novela de Pilar Muñoz Álamo, Aquello que fuimos, doy a conocer los números asignados a los ocho participantes. Al ser solo ocho los admitidos en el sorteo, doy a conocer también el nombre del ganador: 

Nombre
Puntos
Números asignados
Carmen CG
20
01-20
M Ángeles Bk
15
21-35
Ful Navalón
13
36-48
Dumain
18
49-66
Matiba
7
67-73
Inquilnas Netherfield
11
74-84
Mar
11
85-95
Raquel
18
96-113


Y el ganador es:




Dumain

¡Enhorabuena!



El ganador tiene un plazo de 48 h. para remitir los datos postales a mi correo electrónico, franciscoj.portela@telefonica.net, a fin derivárselos a la autora de la novela sorteada, Pilar Muñoz Álamo, que será la encargada de enviar el ejemplar con dedicatoria incluida. De no ser recibido en plazo, se realizaría un nuevo sorteo con los mismos requisitos establecidos anteriormente. En su defecto, se realizarían posteriores sorteos hasta que se remitan y recepcionen los datos postales en plazo.







7º Aniversario Blog Un Lector Indiscreto


















Hoy es un día especial para este blog, porque se cumplen siete años desde que se me ocurrió la loca y bendita idea de crear un rincón virtual en el que compartir mis impresiones lectoras, y otros eventos literarios que merecen la pena dar a conocerlos.  Y digo loca porque, desde que las redes sociales irrumpieron en nuestras vidas, fui un tanto reacio a usarlas; de hecho, mi presencia en Tweeter y Facebook se reduce a la mínima expresión. Será que uno es de la vieja escuela y cuesta trabajo adaptarse a las nuevas tecnologías, pero no queda otra que ponerse al día en su uso, aunque solo sea para conocer las nociones más básicas; al fin y al cabo, forman parte de nuestra vida cotidiana y para muchos de nosotros es una herramienta indispensable para el trabajo. Y bendita, porque a través de este espacio virtual conocí a magníficos blogueros, lectores y quienes viven en el difícil y complejo mundo de la literatura, como son los escritores y las editoriales, con los que mantengo muy buenas relaciones con muchos de ellos

Los Miserables, la magnífica novela de Víctor Hugo, fue la primera reseña que publiqué un 9 se octubre de 2011, a la que acompañan varios cientos de lecturas de las que me dije merecía la pena compartir mis impresiones, porque me parecía que eran novelas que podían ser del gusto de otros lectores que se interesaran por ellas. 

Pero, sin duda alguna, una de las gratas sorpresas que recuerdo con mucho cariño es el que en 2012 tuve un espacio radiofónico en Onda Cero Barbanza, dedicado al mundo de la literatura, y en el que tuve el placer de tener en antena a escritores de primera línea a nivel nacional, y otros que merecía la pena dar conocer por el magnífico trabajo literario que hacían en ese momento, y todavía hacen a día de hoy. Pero no contaba que iba a tener en antena, y durante dos programas, a uno de los grandes autores de las letras hispanas, como es Alberto Vázquez-Figueroa.

Y aquí sigo poniendo mi grano de arena para que cada día se sumen más lectores a esta rara afición que tenemos algunos, como es conocer otros lugares y mundos a través de la lectura de magníficas historias que nos cuentan los autores que las crean, y todavía más si estos son nacionales, a quienes no dudo en apoyar, porque tienen mucho y bueno que decir en el panorama literario nacional. De hecho, este es el camino que me propuse seguir cuando decidí crear este rincón virtual, sin olvidarme de autores extranjeros que merece la pena seguir, sobre todo los clásicos

Son ya siete años de lecturas indiscretas, parafraseando a la magnífica película dirigida por el gran Alfred Hitchock, La ventana indiscreta, ya que en la presentación de mi blog -que se puede leer en la página inicial del mismo- comento el porqué decidí llamarlo Un Lector Indiscreto. Y, aprovechando nuestra querida retranca galaica, decir aquello de que "Hasta siete, tira Pepe; y de siete para arriba, Pepe tira". Y es que sigo compartiendo con mayor o menor acierto mis impresiones lectoras. 

Por último, recuerdo que esta tarde, sobre las 20:00, daré a conocer el nombre del ganador del sorteo de un ejemplar en papel de la novela Aquello que fuimos, de Pilar Muñoz Álamo, una de las cinco finalistas del Concurso Literario de Amazon de este año.  

No descarto realizar algún sorteo más en lo que queda de mes para celebrar esta efeméride. 













lunes, 8 de octubre de 2018

Sumergido en...41/2018















Comenzamos la segunda semana del mes de octubre. En lo que a lecturas se refiere, me faltan cincuenta páginas para terminar la novela La tierra del viento, de Javier Arias Artacho. Una buena, entretenida e interesante lectura que nos lleva a los confines del mundo, en la Tierra del Fuego (Argentina). 


Después le toca el turno a la novela autoeditada en Amazon, El secreto de la caja de sándalo, de Ana María Trigo.

Sinopsis: 

Valle de los Reyes, Egipto, 1880.Un joven arqueólogo inglés está a punto de descubrir la tumba de un importante dignatario egipcio que ha permanecido intacta durante casi tres mil años. En su interior le aguardan tesoros de un valor incalculable pero también, y sobre todo, un secreto que ha dormido durante siglos y que puede hacer realidad el mayor de sus deseos. Londres, tres años después.Sherlock Holmes y el Dr. Watson reciben en Baker Street la sorprendente noticia del robo de una serie de objetos egipcios a pocos días de la inauguración de una de las exposiciones más importantes que ha acometido el Museo Británico. Comienza así una nueva aventura que les llevará a moverse entre los entresijos del Museo Británico y los secretos de la expedición arqueológica más importante de su tiempo; a adentrarse en la mansión de una de las familias más antiguas de Inglaterra o en el bello e inquietante cementerio de Highgate y a tratar con personajes tan fascinantes como Lord Leighton, arqueólogo y mecenas de la excavación y tan ruines como los ladrones de cuerpos que actuaban en la época. Sin embargo, mientras avanza en el caso, gracias a su proverbial inteligencia y dotes de observación, Sherlock Holmes se encontrará por primera vez dudando de sus métodos de trabajo y de una realidad que quizás irá más allá de sus propios prejuicios (227 pág., ebook)

Mañana martes conoceremos el ganador del sorteo de un ejemplar de la novela de Pilar Muñoz Álamo, Aquello que fuimos, una de las cinco finalistas del Concurso Literario Amazon de este año

domingo, 7 de octubre de 2018

Listado provisional sorteo 7º aniversario blog Un Lector Indiscreto




















Doy a conocer el listado provisional de participantes en el sorteo de un ejemplar en papel de la novela Aquello que fuimos, de Pilar Muñoz Álamo. Es una de las cinco finalistas del Concurso Literario Amazon de este año

Carmen CG.........................20 puntos. 

Mª Ángeles Bk....................15 puntos. 

Ful Navalón........................13 puntos.

Dumain..............................18 puntos.

matiba................................07 puntos.

Inquilinas Netherfield.......11 puntos. 

mar.....................................11 puntos. 

Raquel González................18 puntos. 

Los participantes, y quienes estimen oportuno presentar alegaciones al no figurar en la lista, tienen un plazo de 48 h. para realizar las reclamaciones que crean necesarias, que serán tenidas en cuenta, siempre y cuando se ajusten a los requisitos que se establecieron en las bases de este sorteo. El martes, día 9 de octubre, se dará a conocer la lista definitiva y en nombre del ganador del mismo, hacia las 20:00 h.

viernes, 5 de octubre de 2018

Libros leídos y reseñados...septiembre/2018















Toca hacer balance de los libros leídos y reseñados en el pasado mes de septiembre: han sido 4 los libros leídos, y 6 los reseñados

Los leídos: 































Los reseñados:


Te espero en la esquina del último otoño, de Casilda Sánchez Varela. 

Un extraño en casa, de Shari Lapena. 

Todos los veranos del mundo, de Mónica Gutiérrez Artero.

El jardín de las flores negras, de Ana Rosenrot.

Mujeres de Roma. Heroísmo, intriga y pasiones, de Isabel Barceló Chico.

Leones de Aníbal, de Javier Pellicer.


Avance de los retos literarios: 

-Reto Autores de la A a la Z18/24 + 1 opcional  (75%) (+1)

-II Edición Reto Nos gustan los clásicos: (6/7)     (86%) (Sin avance)

-Reto Lector 50 libros (V edición): (45/50) (+6)

-Reto Serendipia recomienda: (1/3) (Sin avance)

-Reto 25 Españoles: Completado. 

-Reto Genérico: (33/40) (83%) (12 géneros completados)

jueves, 4 de octubre de 2018

Se llamaba Manuel, de Víctor Fernández Correas.























Datos técnicos:

Título: Se llamaba Manuel
Autor: Víctor Fernández Correas
Editorial: Versátil
1ª edición: 28/05/2018
Encuadernación: rústica con solapas
Idioma: Español
ISBN: 978-84-17651-06-6
Nº pág.: 360


Sinopsis:

El cuerpo del joven Manuel Prieto aparece en el Cerro Garabitas de la Casa de Campo de Madrid el día de Nochebuena de 1952. Gonzalo Suárez, inspector de segunda del Cuerpo General de Policía, se hace cargo del caso. Un caso que, sin saberlo, cambiará su vida tal y como la conoce.

El teniente Arturo Saavedra negocia los términos del acuerdo que permitirá a Estados Unidos establecer bases militares en España. Y lo hace por convicción, pero también por interés personal: las negociaciones son la puerta abierta a la nueva vida que ansía por encima de todo.Marga Uriarte vive con odio. En el pasado coqueteó con el entorno del Partido Comunista de España. Ahora, un viejo conocido le pide ayuda en nombre del partido. Lo que parecía un mero trámite para ganar algo de dinero se convierte en una oportunidad inmejorable para saldar cuentas con su pasado.Tres historias que se desarrollan en una España en la que, se aseguraba, había empezado a amanecer. Aunque no para todos.

Opinión Personal:



Cuando recibí un ejemplar de la novela que hoy reseño, Se llamaba Manuel, de Víctor Fernández Correas, me llevé una gran alegría y me las prometía muy felices, porque las reseñas que leía sobre ella me indicaban que era una lectura muy apetecible, y ahora tenía la oportunidad de poder disfrutar de una historia que tan buenas críticas estaba teniendo. Hoy comparto mis impresiones sobre esta novela, y ya lo creo que no dudo en recomendarla: merece la pena disfrutar de una historia bien escrita y mejor contada. Sin duda alguna, se percibe que el autor disfrutó a la hora de plasmar en el papel la trama que nos cuenta un narrador omnisciente a lo largo de los 27 capítulos en los que está estructurada, más un prólogo y un epílogo que redondean un magnífico ejercicio literario.
                                                                                                                                                                 (Edificio España-Madrid)

En mi modesta opinión, entiendo que la editorial acertó a la hora de catalogar Se llamaba Manuel como narrativa. Y es que, pese a que en ella hay claros elementos del género negrocriminal, tienen el mismo peso ingredientes de otros géneros literarios. La historia reciente de nuestro país está muy presente a lo largo de los capítulos, como es la posguerra, porque la trama se desarrolla en una época en la que España y Estados Unidos negociaban la instalación de bases militares en territorio español. David Estévez y Andrew Morton son los personajes de nacionalidad estadounidense que más sobresalen en la novela. Si bien las cartillas de racionamiento ya habían pasado a la historia, queda bien reflejado las penurias que pasan muchos ciudadanos para subsistir; aunque también hay escenas en las que queda manifiesta la opulencia de quienes las protagonizan. La Guerra Civil Española está también muy presente en a lo largo de los capítulos: se mencionan algunos episodios en los que intervinieron varios personajes que desfilan por sus páginas, o que todavía sienten los efectos que en ellos causó este horrendo conflicto fratricida; incluso hay uno que tiene como objetivo vengarse de quien segó la vida de los suyos. No me olvido de las escenas costumbristas de la sociedad española de la época que tan bien refleja Víctor Fernández Correas en la novela, y de las escenas de espionaje que tienen lugar en algunas fases de la novela. Aunque todo ello girará en torno a la homosexualidadque se movían en un ambiente en el que tenía que andar con pies de plomo, porque quienes eran como él no eran bien vistos por la hipócrita sociedad de la época, que de cara a los demás mostraban una moral y rectitud que abandonaban cuando acudían a lugares de dudosa reputación en los que daban rienda suelta a sus instintos más primitivos.

Bien se nota que Víctor Fernández Correas trabajó la trama de esta novela a conciencia, para conseguir que desde la primera línea el lector se sienta atrapado por todo lo que en ella sucede. En cada uno de los capítulos que la conforman nos encontramos con episodios que atraen nuestra atención, o con giros que la redoblan y nos hacen mostrar todavía más interés ante lo que está por suceder. El prólogo es impactante, porque el autor ofrece unas escenas desgarradoras, y que el lector presencia con impotencia, sabedor de lo que le espera a la mujer que implora a un Dios en el que no cree. A continuación, nos encontramos con un primer capítulo en el que el autor presenta a los personajes que más peso tienen en la novela. Son tres escenarios bien diferenciados, que incluso diría son un avance de las localizaciones por las que se van a mover cada uno de los personajes que los protagonizan: en una escena, el narrador lo sitúa en la Casa de Campo, en donde han encontrado el cadáver de un hombre joven presumiblemente asesinado. Después nos traslada al Palacio de Buenavista, en donde el teniente Arturo Saavedra recibe un telegrama urgente. Y en otro escenario no tan ostentoso como este, se encuentran otros dos personajes cuya conversación da a entender que tienen que cumplir órdenes recibidas de alguien. Entre el prólogo y el primer capítulo el lector ya deduce que la intriga está asegurada; le espera por delante un entramado en el que se irán resolviendo en pequeñas dosis todas las dudas que se plantea a medida que avanzan los capítulos.
(Poblado Jaime El Conquistador- Madrid)

Esas tres diferentes escenarios que conforman el primer capítulo hacen referencia a las tres líneas argumentales en las que se estructura la novela. Como sucede habitualmente en obras en las que hay dos o varias líneas argumentales, el lector se pregunte qué relación puede haber entre ellas. Esa incógnita se irá despejando a medida que nos acercamos al desenlace. Puede decirse que, prácticamente, las tres tramas se van alternando a lo largo de la novela, lo que le confiere dinamismo. Son tres tramas atractivas, en las que la intensidad narrativa está muy presente en varias de las escenas que las conforman, sobre todo cuando se presiente que el desenlace está próximo, y que redobla esa tensión que influye en la forma de actuar de los personajes, que desean cumplir los objetivos que tienen marcados para ello. A lo que acabo de comentar, hay que sumarle los obstáculos que se encontrarán en algunas ocasiones, y que dificultarán todavía más el que las órdenes recibidas tengan el final deseado; incluso algunos de ellos presienten que su vida corre peligro ante los episodios inesperados que alteran sus planes, o que su carrera profesional puede verse afectada por el avance de las investigaciones que llevan a cabo. Un final que sorprende, pero al mismo tiempo está en consonancia con la época en la que tiene lugar la historia que relata el narrador omnisciente.

Supongo que a la gran mayoría de quienes leyeron la novela que hoy reseño se quedarían prendados de la exquisita ambientación con la que Víctor Fernández Correas recrea la época en la que tienen lugar los episodios que relata un narrador omnisciente. Está claro que para causar ese efecto hay una ardua tarea de documentación, por los detalles que ofrece al lector para que se haga una idea de cómo era la vida en el Madrid a principios de la década de los años cincuenta del siglo pasado. Este efecto me hizo sentir que era un personaje más de la novela, y que estaba presenciando en vivo y en directo una España en blanco y negro en la que, como dice la sinopsis, se aseguraba que en España había empezado a amanecer, aunque no para todos. Esa ambientación de la que hablo la comprobará el lector, sobre todo, por la visión que ofrece el autor de los diversos escenarios por los que se mueven los personajes en la capital española, y en los que se ve cómo la ciudad comienza a modernizarse y a llevar un ritmo de vida que les acerque a ese progreso que tanto ansían, como se podrá comprobar con las descripciones que se hacen del Parque de Madrid, la Gran Vía, o la Avenida del Generalísimo, en donde la vida nocturna, el glamour y los lugares de ocio empezaban a ser habituales entre los madrileños. En este sentido, la novela tiene su banda sonora y, en mi modesta opinión, el autor acierta el momento en el que introduce fragmentos de cantantes favoritos de la época, como Olvaldo Farrés, Nati Mistra, Antonio Machín o Amàlia Rodrigues, entre otros, sin olvidarme de las referencias cinematográficas de la época con la presencia de actores y actrices que despuntaban en el celuloide, sin olvidarme de las alusiones a la marcha del Atlético de Madrid en la liga y al ambiente que se vivía durante los partidos de fútbol en el Stadium Metropolitano. Aunque también la miseria era todavía una realidad, plasmada sobre todo en el poblado de Jaime I el Conquistador, donde se hacinaban sus habitantes en infraviviendas.
(Palacio de la Prensa-Madrid)

Por unas zonas y otras nos encontramos con un elenco de personajes a través de los que el lector se puede hacer una clara idea de cómo era la sociedad de la época y de las diferencias que había entre las diferentes capas sociales, que queda reflejada perfectamente a través de los locales de ocio que frecuentan, y de las zonas en las que residen los personajes. El lector se encuentra con unos personajes bien construidos, de carne y hueso, y todos ellos muy creíbles. Atraen la atención del lector el inspector de segunda del Cuerpo General de Policía, Gonzalo Suárez y sus dos ayudantes, José Luis Ordóñez y Bermúdez: un trío que da mucho juego a la novela, sobre todo por la diferencia de caracteres de los tres miembros de la policía. En este sentido, sonreí en más de una ocasión en escenas protagonizadas por estos tres personajes, sobre todo cuando se desplazaban en un Fiat 1100 para realizar las investigaciones pertinentes. Liborio Solís, alias Canelita, un personaje que conoce el mundo en el que se mueven los homosexuales, y que desempeña un papel crucial a la hora de ayudar al inspector de segunda de la policía, Gonzalo Suárez, a resolver el caso. Joao Leite es un personaje que atrae la atención del lector, porque presiente que algo va a suceder cuando entra en escena. Por otro lado, nos encontramos con el teniente Arturo Saavedra, uno de los que forman parte del equipo que negocia la instalación de las bases estadounidenses en España, y supeditado por el general Agustín Mola de Molina. Marga Ugarte y Escolástica Sainz son personajes femeninos que desempeñan un papel crucial en la novela, sin olvidarme de la presencia de Rita Prieto, que será clave para resolver el caso del cadáver del joven encontrado en la Casa de Campo.

Se llamaba Manuel es una novela bien escrita y mejor contada, como ya comenté en el primer párrafo de esta reseña, y con una trama magníficamente planteada y estructurada, en la que el autor no deja ningún cabo suelto. Quizás sorprenda un tanto la resolución del crimen de la Casa de Campo, aunque dada la época en la que tiene lugar, cabía esa posibilidad, sin lugar a dudas. Víctor Fernández Correas utiliza un estilo muy directo, en el que va directamente al grano, sin utilizar palabras vacías ni rodeos absurdos para describir las escenas que se suceden ante nosotros. La tensión narrativa está muy presente a lo largo de la novela, sobre todo en los diálogos en los que saltan chispas entre los personajes que intervienen en esas escenas. Los diálogos reflejan perfectamente la condición social de los personajes que intervienen en ellos, y se adapta a la época en la que se desarrolla la trama. Incluso diría que ese estilo tan directo que utiliza el autor, y la abundante presencia de diálogos confiere a la novela ritmo de thriller, porque su lectura es muy fluida y absorbente. Sin duda alguna, Se llamaba Manuel es una lectura muy atractiva y adictiva, con la que disfrutan quienes deciden afrontarla.

Biografía:



Víctor Fernández Correas (Saint-Denis, Francia, 1974) Nació en los alrededores de París, aunque se siente extremeño por tres costados —verato, por simplificar— y conquense por el cuarto. Como periodista, lleva más de quince años contando qué pasa en el sector de las Tecnologías de la Información. Como autor, hasta la fecha ha publicado La tribu maldita(Temas de hoy, 2012) y La conspiración de Yuste (La esfera de los Libros, 2008) y ha participado en la antología Cervantes tiene quien le escriba (Ediciones Traspiés, 2016).

Le interesa especialmente la Historia y es colaborador de la Red de Rutas Europeas del Emperador Carlos V. Aspira a seguir escribiendo sin dejar de divertirse haciéndolo.



Nota: Datos técnicos, sinopsis, biografía y fotografía del autor, tomados de la web de la editorial. Imagen del Edificio de España tomada de la web de Todocolección. Imagen poblado chabolas Jaime I el Conquistador, tomados de Urban Idade-Wordpress.com. Imagen Palacio de la Prensa, tomada de Wikipedia.