jueves, 31 de mayo de 2018

La paradoja del bibliotecario ciego, de Ana Ballabriga y David Zaplana

























Datos técnicos:


Título: La paradoja del bibliotecario ciego
Autores: Ana Ballabriga/David Zaplana
Editorial: Amazon Publishing
1ª edición: 27/03/2018
Encuadernación: Tapa blanda
Idioma: Español
ASIN: B0777PR16F
Nº Pág.: 469



Sinopsis:



Confianza y engaño, fidelidad y traición, amor y abuso.
¿Qué hacer cuando tus peores miedos, tus más siniestras pesadillas, tus recuerdos más amargos se agazapan junto a ti, tras la puerta contigua, o duermen a tu lado, en tu misma cama?
Poco imaginaba Camilo, escritor de novela negra de gran éxito aunque de escasa altura literaria, que el hallazgo de una llave escondida dentro de una pistola que perteneció a su padre iba a desatar una serie de acontecimientos que revelarían secretos de sus seres más cercanos y de sí mismo. Poco a poco, los miembros de su familia se adentran en un laberinto infernal del que no saben escapar... acaso porque no existe salida.
En esta novela negra, coral y no exenta de crítica social, los personajes se ven envueltos en una espiral imparable de violencia en la que cada uno se muestra como víctima y verdugo, donde el claroscuro del alma humana aflora con todo su esplendor y muestra también su faceta más oscura.




Opinión Personal:




Si la memoria no me falla, La paradoja del bibliotecario ciego es la primera novela que leo escrita a cuatro manos. Leí varias reseñas muy positivas sobre el título que hoy reseño por lo que, cuando Laky la ofertó mediante sorteo para quienes estuvieran interesados en leerla y tomaran parte en el mes temático dedicado a la metaliteratura, no me lo pensé y tuve la suerte de ser uno de los afortunados en hacerme con uno de los tres ejemplares que se ofertaban. El resultado de su lectura fue muy satisfactorio, aunque con algunas puntualizaciones que aclararé a lo largo de esta reseña. Y aquí viene el primer pero que le pongo a esta novela, y no es otro que su título, porque durante la primera parte de la mitad de la trama me preguntaba por su origen: guarda relación con Borges y Umberto Eco, y la obra que lo encumbró, como es El nombre de la rosa, pero me quedé con las ganas de saber el porqué real del mismo, ya que la conversación que mantienen por dos veces dos de los personajes de la novela, Félix y Martirio, me dejó un tanto decepcionado, ya que uno de ellos ofrece su opinión ante el posible significado, y su interlocutor le responde que podría ser ese el razonamiento, pero que se lo explicaría en otro momento; y ahí terminó ese debate.
(Antiguo barrio del Molinete, Cartagena-Murcia)
La paradoja del bibliotecario ciego es una novela negra -diría que muy negra, con elementos propios del género literario que se conoce como domestic noir, por las investigaciones que llevan a cabo Camilo, -un escritor de este género literario de gran éxito aunque con escasa altura literaria, como indica la sinopsis- y Pura, porque el fallecido padre del autor le pide a través de un escrito que encuentra en una caja de seguridad de un banco de Cartagena, que finalice la investigación de un crimen cometido hace veinte años y que afecta al personaje femenino que le acompaña en las pesquisas que llevan a cabo. Esta sería una de las subtramas, pero hay otras que atraen el interés del lector y que, como también adelanta la sinopsis, se refieren a la violencia de género, al acoso escolar, el maltrato animal, los engaños e infidelidades, o el tema del alzhéimer, que empezará a manifestarse en uno de los personajes, sin olvidarme de la referencia que se hace a la inmigración y al racismo a través de una de las tres familias que cobran protagonismo en la trama, a través de los personajes de Halima y su hija Turia, sobre todo: la primera de ellas trabaja en la casa del escritor, y Turia es amiga de Sergio, uno de los dos sobrinos del protagonista. Como puede comprobar el lector, tiene ante sí una trama compleja con una serie de subtramas que la enriquecen, y que los autores van cerrando a medida que se acerca el desenlace de la novela. En este sentido, aquí viene otro pero mío, ya que en el capítulo 79, que hace las funciones de epílogo, el lector comprobará que se da un salto hasta 2018 y el narrador informa cómo es en esa fecha la situación de los personajes a los que cita: me faltó saber qué le había sucedido a Antonio tras la denuncia interpuesta contra él, porque veo que llama a su hijo Sergio para decirle que la abuela Martirio se está muriendo, y que otro de los personajes, Beatriz, a los que se refiere el narrador en este capítulo, era ahora la madrastra de sus sobrinos, el ya mencionado Sergio, y su hermana Paula.

Lo que más me atrajo de La paradoja del bibliotecario ciego es el componente metaliterario que el lector se encontrará a lo largo de los capítulos, porque no solo se hacen alusiones a autores como Jorge Luis Borges o Umberto Eco y su novela El nombre de la rosa, sino que me encontré también con diversas facetas muy ligadas sobre todo a los escritores, lo que aprovechan muy bien los autores para hacer interesantes reflexiones a través de los personajes en torno al mundo literario, y teniendo como eje central de las mismas la labor como escritor del protagonista de este título que hoy reseño. En este sentido, destacaría el diálogo que mantienen en el capítulo 26, Félix y Camilo, en torno a la novela El nombre de la rosa: como digo en estos casos, no tiene desperdicio el análisis de Félix sobre la magnífica obra de Umberto Eco; y los dardos que le lanza a Camilo sobre su labor como escritor. También me atrajo la conversación entre Felipe, amigo y compañero de su padre, a quien ayudó a entrar en el Cuerpo de Policía, y fue su superior durante muchos años, en el que alecciona al autor para que se aproveche de su situación como escritor de éxito, y del éxito, para que mueva a la sociedad ante los problemas que le afectan. No me olvido de las menciones que se hacen a la obra literaria de Camilo, en una de las cuales se habla sobre la creación del personaje principal de sus novelas, el guardia civil Fulgencio León, y el desenlace que tenía preparado para este personaje.
(Museo Nacional de Arqueología Subacuática, Cartagena-Murcia)
Ana Ballabriga y David Zaplana ofrecen al lector un elenco de personajes muy atractivos, todos ellos construidos con mucha profundidad y, en mi modesta opinión, muy creíbles y cercanos, de los que a lo largo de los capítulos conoceremos sus luces y sus sombras porque, como indica la sinopsis, se desatan una serie de acontecimientos que revelarían secretos de los seres más cercanos de Camilo y de sí mismo. Estamos ante una novela de historias cruzadas y de personajes que mantendrán la atención del lector en todo momento, provocando que las páginas se vayan sucediendo de una forma casi vertiginosa, con el giro brutal que tiene lugar en los capítulos ya próximos al desenlace, y que seguro sorprenderá a más de un lector ante las revelaciones que recibe Camilo cuando cree estar cerca de cumplir los deseos de su padre. Aunque de la sinopsis se deduce que el mencionado Camilo es el personaje principal de la trama, puede decirse que el lector tiene ante sí una novela coral, porque junto a él se encontrará con un magnífico elenco de personajes secundarios de los que se irá conociendo su historia a lo largo de los capítulos, y los episodios en los que toman parte no dejarán indiferente al lector ante los temas que les afectan, muy actuales por desgracia en nuestra sociedad, por lo que la novela está también muy cargada de crítica social. Como bien dice uno de ellos, los problemas que nos afectan pueden estar provocados por alguien muy próximo a nosotros, incluso pertenecer a nuestro círculo familiar, por lo que en muchas ocasiones no nos damos cuenta de que comparte con nosotros el día a día. El lector se encontrará con personajes con los que es difícil empatizar, por esos claroscuros que les acompañan; pero, como digo en estos casos, lo que importa es que estén bien construidos y sean creíbles: y ya lo creo que son. De entre todos ellos, destacaría la figura de Félix, sin olvidarme del peso que tiene Martirio a medida que se desarrolla la trama. Félix me atrajo tanto por sus reflexiones, como por su relación con su nieto Sergio: los autores hacen un perfecto símil al comparar a ambos con los personajes principales de la película Karate Kid, por la influencia que ejerce uno sobre otro, ante los problemas que le acorralan, y ve en él una tabla de salvación que puede ayudarle a enfrentarse a ellos.

Otro apartado que no me convenció mucho de La paradoja del bibliotecario ciego es la ambientación espacio-temporal. Los autores sitúan la trama de la novela en 2011, y posteriormente da un salto en el último capítulo hasta 2018. Me pregunté en más de una ocasión por qué se había elegido esta fecha para ubicar la trama, dado que en ningún momento se hace mención a hechos que hayan ocurrido a lo largo de ese año y que guardasen relación con los temas que se tratan en la novela, salvo que se cita en un momento dado que los crímenes que investiga Camilo tuvieron lugar hace veinte años. Los personajes se mueven por varias localizaciones de la ciudad de Cartagena, aunque el lector comprobará que apenas se hace mención a ellos, salvo a través de los nombres de las calles o plazas por las tienen lugar los escenarios que se relatan, y algunos datos puntuales que ofrecen sobre determinadas localizaciones por las que se mueven los personajes. Soy de los que piensan que en un thriller o novela negra la ambientación desempeña un papel destacado que en muchos casos juega un papel destacado en la trama, y en otros sirve para sorprender a los lectores ante la visión que se nos ofrece de la población en la que tienen lugar los episodios relatados por el narrador de turno, sobre todo si le resulta muy familiar.

La paradoja del bibliotecario ciego es una novela que está bien escrita, con un estilo directo y un ritmo que se acelera o suaviza según lo requiera los episodios que tienen lugar en cada capítulo. El lector tiene ante sí una lectura adictiva, muy entretenida, y una trama bien hilvanada, que atrae en todo momento su atención, para que no pierda detalle de todo lo que ocurre a lo largo de los 79 capítulos de corta extensión en que está estructurada la novela, todos ellos relatados por un narrador omnisciente. Sin duda alguna, y pese a los pequeños peros que comento a lo largo de mi reseña, merece la pena su lectura, por los temas que trata la novela, y por la profundidad de los personajes que se enfrentan a ellos.




Biografía:




Ana Ballabriga y David Zaplana se conocieron en Valencia, cuando él estudiaba una ingeniería y ella psicología. Su compartida pasión por el arte de contar historias los llevó a hilar y escribir su primera novela. Unos años más tarde se adentraron también en el ámbito de la creación audiovisual y en 2006 fundaron su propia productora, ADN Visual. Después de recibir varios premios por cortometrajes y relatos, en 2007 se editó su novela Tras el sol de Cartagena, y en 2010 Morbo gótico.
Aunque continuaron escribiendo, sus siguientes obras permanecieron sin publicarse hasta 2015, cuando Tras el sol de Cartagena encontró una segunda vida en Amazon. En 2016 presentaron también en esta plataforma la primera novela que habían escrito, Cruzados en el tiempo, y la última, Ningún escocés verdadero, ganadora del Premio Indie de Amazon en 2016.
En la actualidad ambos viven en Cartagena y compaginan el trabajo y la crianza de sus dos hijos con la escritura.

Nota: Datos técnicos, sinopsis y biografía de los autores, tomados de Amazon. Imagen del antiguo barrio de El Molinete, en Cartagena, tomado de la web de Planout. Imagen del Museo Nacional de Argeología Subacuática de Cartagena, tomada de Wikipedia. Fotografía de Ana Ballabriga y David Zaplana, de la web  de lecturalia. 













lunes, 28 de mayo de 2018

La librería, de Penélope Fitzgerald






















Datos técnicos:



Título: La librería
Título original: The Bookshop
Autora. Penélope Fitzgerald
Editorial: Impedimenta
Traductora: Ana Bustelo
ISBN: 9788417115388
Idioma: Español
Nº pág.: 208
Origen: app eBiblio
Año de publicación: 2018




Sinopsis:


Florence decide abrir una pequeña librería, que será la primera del pueblo. Adquiere así un edificio que lleva años abandonado, comido por la humedad y que incluso tiene su propio y caprichoso poltergeist. Pero pronto se topará con la resistencia muda de las fuerzas vivas del pueblo que, de un modo cortés pero implacable, empezarán a acorralarla. Florence se verá obligada entonces a contratar como ayudante a una niña de diez años, de hecho la única que no sueña con sabotear su negocio. Cuando alguien le sugiere que ponga a la venta la polémica edición de Olympia Press de Lolita, de Nabokov, se desencadena en el pueblo un terremoto sutil pero devastador.




Opinión Personal:




Cuando un libro rezuma metaliteratura a través de sus páginas, me atrae como la miel a las moscas. El hecho de que vi varias veces el avance de la película dirigida por Isabel Coixet, La librería, con la que fue la gran triunfadora de los Premios Goya 2018, junto con el éxito de ventas que está teniendo la edición publicada por Impedimenta, supuso el empujón definitivo para leer el título homónimo del que hoy comparto mis impresiones. Si bien he de reconocer que no es una lectura que recomiende alegremente, porque no se espere el lector que en ella pasan situaciones que lo mantengan en vilo a lo largo de los diez capítulos en los que está estructurada, y que espere con interés el desenlace que se va a encontrar cuando vea que el punto y final está muy próximo. La sinopsis que ofrece la editorial muestra resumen muy acertado de lo que nos vamos a encontrar a través de sus páginas y, como siempre digo en estos casos, no merece la pena adelantar nada más sobre su contenido, porque se cae en el riesgo de impedir que otros lectores sientan interés por su lectura.

Penélope Fitzgerald muestra al lector a través de La librería una ambientación con la que viaja a través de sus páginas a la época en la que se desarrolla la trama, tanto en lo que a localizaciones se refiere, descritas de una forma clara y concisa, como del paisaje que rodea a ese pequeño pueblo de la costa de Suffolk. A ello hay que añadir un claro componente costumbrista, ya que a lo largo de sus páginas se refleja el día a día de los vecinos de ese pequeño pueblo del sudeste británico. El realismo está muy presente a lo largo de sus páginas, porque todo lo que sucede a lo largo de los capítulos bien pudiera haber ocurrido en cualquier población similar a Hardborough, y en la época en la que se sitúa la trama.
(cartel de la película La librería)
En La librería el lector encontrará, en mi modesta opinión, ese regusto victoriano que ofrecen algunas escenas que recuerdan a las que tienen lugar en obras ambientadas en esa época, y que tanto atrae a muchos lectores. En este sentido, creo que los seguidores de Jane Austen y de E. F. Benson se sentirán atraídos por esta lectura -esta impresión no deja de ser una elucubración mía-, ya que en sus páginas encontré escenas que me recordaron a ambos autores, como la fiesta que el General y la señora Gamart ofrecen a sus invitados en The Stead, o la presencia de personajes muy peculiares, como el ya mencionado General, que me pareció sacado de las mismísimas páginas de Reina Lucía. No me olvido de la rumorología y cotilleos varios que se extienden entre el particular vecindario que lo conforma - porque dará la impresión de que algunos personajes solo se dedican a eso-, y de los eufemismos que utilizan para referirse a algunos males que los aquejan.

En La librería también se palpa la atmósfera enrarecida que envuelve toda la narración, con la que Penélope Fitzgerald consigue que estemos muy pendientes de la relación de Florence Green con las fuerzas vivas de Hardborough, en Suffolk, que la acorralarán empleando toda la fuerza que les sea necesaria para que abandone la idea de llevar a cabo ese gran proyecto con el que estaba muy ilusionada, a través del que ella quería darse a conocer a sus convecinos, y llevar la cultura a un lugar como Hardborough. Florence Green se daba cuenta de que era una mujer solitaria, al igual que otros habitantes de ese pequeño pueblo, que apenas se relacionaban con sus convecinos, pero también quería que no la vieran como una mujer que solo vivía de lo que le había dejado su marido al fallecerporque se daba cuenta que era una solitaria más de los en el pueblo. El diálogo que mantiene con el director del banco con el que habla para que le faciliten un préstamo, con el que rehabilitar la propiedad en la que quiere abrir su librería, y que llevaba vacía mucho tiempo, es un claro indicativo de los impedimentos que se va a encontrar la protagonista para que su proyecto sea una realidad y con ello logre que los habitantes de Hardborough se acerquen a la cultura. A partir de este momento las situaciones de acoso y derribo a Florence se sucederán para convencerla de que traslade su librería a otro local, porque querían levantar en Old House un Centro para la Música y las Artes. Pero el lector comprobará cómo Florence Green es valiente, un mujer con coraje que se enfrenta a una población cerrada y recelosa, y está decidida a defender su librería, frente a la oposición de la gran mayoría de los vecinos que aprueban el destino que la señora Violet Gamart tiene reservado para esa vieja y ruinosa construcción. Aunque se llevará una gran decepción por el los pedidos que le hacen sus clientes, no por ello decae su ánimo ante el reto que tiene ante sí. La situación se complicará desde el momento en el que le proponen a Florence que venda en su librería ejemplares de una novela, Lolita, del escritor ruso Vladimir Nabokov. A partir de este momento se incrementa el interés por los episodios que se suceden, hasta que el lector compruebe por sí mismo cuál será el destino final que le espera a Florence Green y sus amados libros. En mi modesta opinión, la novela es muy previsible, pero ello no quita interés por ese enfrentamiento dialéctico y epistolar entre las partes contendientes a la hora de defender sus intereses, aunque también el lector se encontrará con episodios que atraerán su atención, sobre todo por la inesperada ayuda con la que se encuentra la protagonista.
(Portada novela Lolita-Vladimir Nabokov)
Junto con la ya mencionada Florence Green, el lector conocerá a una serie de variopintos personajes, a través de los cuales la autora británica refleja perfectamente lo que acabo de comentar. Ya mencioné a Violet Gamart y a su marido, a quien el lector conocerá como el General. El lector se encontrará con elenco de personajes que atraerán su atención, como el hecho de que sea una niña, Christine Gipping, la que le ayude en la librería después de las clases, o Jessy Welford, que le llevará la contabilidad; el señor Raven, que hacía las veces de veterinario supernumerario; Deben, el pescadero cuyo comercio se ponía en venta; el no menos curioso Milo North, que trabajaba en Londres en la BBC, y algunos más que desfilarán por las páginas de esta novela. Aunque junto a Florence Green sobresale también la propia librería como un personaje más, pues la conoceremos desde que era un edificio en ruinas, hasta que el señor Wilkins y los Scouts del Mar la convierten en el hogar de la protagonista, y el lector presenciará el desfile de personajes que acuden a la librería a realizar sus pedidos, o se servirá de la biblioteca que la propietaria decide poner al servicio de quienes sientan interés por pasar parte de su tiempo disfrutando con los libros que se ponen a su disposición. El lector conocerá la presencia de ciertos fenómenos sobrenaturales que se producen en esa antigua propiedad, y que los vecinos achacan a que son obra de un poltergeist, -que en el argot local conocen como rapper-, y que se manifestará en algunas ocasiones a lo largo de la novela, o eso es lo que creen que hace quienes dicen sentir su presencia.

La librería es una novela escrita con un lenguaje sencillo, sin artificios, y de lectura pausada para así comprender mejor al personaje principal. El lector se encontrará con que el humor inglés estará muy presente de una forma muy sutil, y en la que un variopinto grupo de personajes mostrará el miedo a la gran novedad con la que se tienen que enfrentar y que procurarán no triunfe, provocando un terremoto sutil pero devastador.



Biografía:



Penelope Fitzgerald, de soltera Knox, nació en 1916. Era la hija del editor de Punch, Edmund Knox, y sobrina del teólogo y novelista Ronald Knox, del criptógrafo Dilly Knox y del estudioso de la Biblia Wilfred Knox. Fue educada en caros colegios de Oxford. Durante la segunda guerra mundial trabajó para la BBC. En 1941 se casó con Desmond Fitzgerald, un soldado irlandés, con el que tuvo tres hijos. Durante algunos años vivió en una casa flotante en el Támesis. Autora tardía, Penelope Fitzgerald publicó su primer libro en 1975, a los cincuenta y ocho años, una biografía del pintor prerrafaelita Edward Burne-Jones. En 1977 publicó su primera novela, The Golden Child, una historia cómica de misterio ambientada en el mundo de los museos. A lo largo de los siguientes cinco años publicó cuatro novelas vagamente autobiográficas, que la consagraron como una de las figuras más importantes de la nueva narrativa inglesa, comparable a Iris Murdoch o A. S. Byatt. Con La librería (1978) fue finalista del Booker Prize, premio que finalmente consiguió con su siguiente novela, A la deriva (1979). Siguieron Human Voices (1980) y At Freddie’s (1982). En este punto, Fitzgerald declaró que ya estaba cansada de escribir sobre su propia vida, y se decantó por la novela que desvelaba hechos y acontecimientos del pasado, desde un punto de vista histórico. La primera de ellas sería Inocencia (1986), desarrollada en la Italia de los años 50 y que narraba la historia de amor entre la hija de un aristócrata arruinado y un médico comunista. En 1988 publicó El inicio de la primavera, que tiene lugar en el Moscú de 1913, protagonizada por un pequeño impresor inglés perdido en los albores de la Revolución rusa. Siguieron La puerta de los ángeles (1990) y La flor azul (1995), centrada en la vida del poeta alemán Novalis. Penelope Fitzgerald murió en Londres en abril del año 2000.
Ana Bustelo nació en París y pasó gran parte de su infancia en Estados Unidos. En España, se licencia en Historia Contemporánea en la Universidad Complutense y en cuanto puede, se vuelve a Estados Unidos, donde obtiene un Master's Degree en periodismo en Boston University. En un afán por coleccionar títulos también se saca el de traductora en Cambridge University (en el Instituto Británico de Madrid). Ha trabajado casi toda su vida como editora. Empezó en Historia 16, haciendo libros de historia, y ha trabajado en Cátedra, Taurus y Espasa. Actualmente lleva el departamento de no ficción de la Editorial Planeta en Madrid. 

Nota: Datos técnicos, sinopsis y biografía de la autora, tomados de la web de eBiblio Galicia. Cartel de la película La librería, de FilmAffinity. Portada novela Lolita, de Wikipedia. Fotografía de Penelope Fitzgerald, de la web de El Mundo. 



























viernes, 25 de mayo de 2018

Política de privacidad en este blog: Nueva Ley de Protección de Datos

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miércoles, 23 de mayo de 2018

21 maneras de hervir una rana (relatos), de Rafa Moya






















Datos técnicos:



Título: 21 maneras de hervir una rana
Autor: Rafa Moya
Editorial: Autoeditado Amazon (enlace)
1ª edición: Noviembre/2017
Formato: Ebook
Idioma: Español
ASIN: B0798Q8QM9
Nº pág.: 210
Precio: 2,99€



Sinopsis:

Si ponemos una rana en una olla con agua hirviendo, inmediatamente intenta salir, pero si la ponemos en agua a temperatura ambiente, y no la asustamos, se queda tranquila y a medida que la temperatura aumenta, la rana está cada vez más aturdida y aunque nada se lo impide, se queda ahí y hierve. Reaccionamos a los cambios bruscos, al dolor repentino, pero no a los cambios progresivos que pueden llevarnos a una situación insoportable. 21 Maneras de hervir una rana de Rafa Moya contiene veintiún relatos inquietantes que hierven lentamente en la olla de la empresa hasta provocar una ebullición de los aspectos más relevantes de este mundo: la competitividad, la motivación, el liderazgo, el poder, la envidia, el lenguaje empresarial, la estupidez, el aburrimiento, la burocracia, el machismo y todo aquello que hacen de la empresa (y de la vida) un lugar idóneo para hervir ranas sin ninguna compasión. y saltar de la olla antes de que hierve.
  

Opinión Personal:

De Rafa Moya leí en 2016 su ópera prima Hormigas en la playa (reseña) ; por eso decidí, sin dudarlo, leer un recopilatorio de relatos que publicó en noviembre del año pasado, 21 maneras de hervir una rana, del que paso ahora a compartir mis impresiones.

Al igual que ocurría en Hormigas en la playa, el lector se encontrará en los relatos que conforman este recopilatorio con un narrador de turno incita a seguir leyendo las 21 historias que lo conforman, porque hace presentir que en cada una de ellas algo va a suceder en cualquier momento de su desarrollo. Y ya lo creo que sucede; incluso diría que los finales alguno de merecen el calificativo de impactante, porque esa es la impresión que me causó su desenlace, porque no me lo esperaba, ni por asomo. Aunque, después de leer los primeros relatos, me preguntaba qué sorpresas me tendría preparadas Rafa Moya en los que me faltaban por leer. La sinopsis indica claramente lo que el lector se encontrará en este libro: humor negro, sarcasmo, ironía y una sutil perspectiva crítica con el fin de que el lector pueda mirar a su alrededor. Incluso diría que algunas de las situaciones que se crean bien pudieran haberse producido en el mundo real, porque está claro que hoy día cualquier hecho que se nos relate puede darse por creíble - teniendo en cuenta, por supuesto, el tono con el que están presentados al lector-, tal y como funciona el mundo que nos rodea, teniendo lo que se dice habitualmente, como es que la realidad supera a la ficción.

Y, al igual que ocurrió con Hormigas en la playa, 21 maneras de hervir una rana es un libro de lectura placentera, pausada, en la que el autor capelladí marca el ritmo adecuado para que no desviemos nuestra atención de lo que sucede en cada uno de ellos, en los que sigue fiel al estilo de la novela que acabo de mencionar: bien escritos, con una prosa ágil y y al mismo tiempo absorbente, y con un lenguaje adaptado al nivel profesional del empleado de turno que figura en cada uno de estos relatos, sobre todo en lo que se refiere a los diálogos.

Otro atractivo que tiene este recopilatorio de relatos es que está dedicado al mundo de quienes desempeñan un puesto de trabajo en una empresa de calado nacional o internacional, lo que se puede deducir a través del desarrollo de los mismos. Como adelanta la sinopsis, se ofrecen situaciones que provocan una ebullición de los aspectos más relevantes de este mundo: la competitividad, la motivación, el liderazgo, el poder, la envidia, el lenguaje empresarial, la estupidez, el aburrimiento, la burocracia, el machismo y todo aquello que hacen de la empresa (y de la vida) un lugar idóneo para hervir ranas sin ninguna compasión. Pero lo atractivo de estos relatos es que Rafa Moya ofrece al lector una visión más humorística del día a día en estas empresas : sin duda alguna, y en mi modesta opinión, el humor negro está muy presente, y de una forma muy sutil en cada uno de ellos. Estoy seguro que a más de un lector le provocará, cuando menos, una sonrisa, sobre todo a aquellos que trabajan o han trabajado en oficinas, porque seguro que en más de alguna ocasión le habrán quedado ganas de hacer con sus compañeros o superiores lo que sucede en alguno de ellos.

En un libro de relatos siempre nos encontraremos con que algunos nos gustaron más que otros. Ya con el primero de ellos, El clip, Rafa Moya se ganará la atención del lector, porque verá cómo un empleado se lleva un clip -sí, un clip- de su empresa, y las consecuencias posteriores que este pequeño hurto tendrá para el trabajador, y cómo influirá finalmente en su situación laboral. Igual quien lea lo que acabo de comentar sobre este relato, se imaginará cuáles son esas consecuencias, pero le invitaría a que lo leyese para asegurarse de ello. Aunque, de todos ellos, me quedé prendado de El entierro, uno de los más cortos de este recopilatorio -y dada la corta extensión del mismo, dejo al lector con la intriga de saber qué es lo que pasa en su desarrollo-, y más intenso. Del resto, destacaría el que lleva Uno de los nuestros, en el que Berta le propone a Alicia realizar un estudio del perfil psicológico de los empleados de la empresa; Kamilah, en el que vemos hasta dónde llega la relación entre un programador y una aplicación creada para gestionar las reservas en los hoteles de España. Y el último que menciono es el que lleva por título Andrés, en el que un compañero relata cómo era este personaje, con el atractivo de que el lector se sorprenderá del momento en el que el narrador en primera persona da a conocerlo.

A parte de los anteriormente citados, hay dos de ellos que me llamaron la atención por tener ingredientes de thriller: El atentado, en el que se lleva a cabo una investigación tras una explosión que hubo en edificio de oficinas; en Tres por planta -de corte carcelario-, en el que el lector asiste a la entrevista entre una interna y su abogada, que la interroga sobre lo sucedido en la empresa en la que trabajaba, y conocerá el motivo que la llevó a prisión.

Quienes disfruten con un buen libro de relatos tienen en 21 maneras de hervir una rana una lectura placentera y adictiva, que describe el día a día de trabajadores en empresas de reconocido prestigio, en los que el humor negro está muy presente. Seguro que el lector se sentirá identificado con lo que les sucede a los personajes en algunos de ellos, sobre todo si han trabajado o trabajan en oficinas.



Biografía:

Rafael Moya Buades (Capelladas, 1965), Licenciado en filosofía e Ingeniero técnico informático. Colabora como articulista habitualmente en el periódico comarcal la Veu de l’Anoia. En 2015 publica su primera novela, Hormigas en la playa es su primera novela. 21 maneras de hervir una rana es su segundo libro publicado hasta la fecha. 





Nota: Datos técnicos y sinopsis, tomados de Amazon. Biografía del autor y fotografía de Rafa Moya, de su web. 


martes, 22 de mayo de 2018

Mes de la novela histórica (Junio)














Ya tenemos la propuesta para participar en el próximo mes temático, de entre los que organiza Laky, la administradora del blog Libros que hay que leer, para hacer más llevadero el Reto Genérico. Junio es el mes de la novela histórica y, como ya es habitual en estos eventos literarios, se toma este género en el sentido más amplio, incluyendo la novela de ambientación histórica. 

El mes temático de la novela histórica consiste en leer y reseñar a lo largo del mes de junio,  novela histórica o de ficción histórica. Son los propios participantes quienes deciden determinar qué es histórico y qué no lo es, pero teniendo en cuenta que el libro que elijan debe tener una mínima base histórica, y no símplemente situarse en el pasado. En este enlace se pueden leer los requisitos que se piden para participar en este mes temático. 

Como es un género que tengo un tanto abandonado, leeré y reseñaré estas novelas: 


El sueño de Creta, de José Vicente Alfaro (esta novela toma parte en la lectura conjunta organizada por Laky): 

Sinopsis: 

Desde el fabuloso palacio de Cnosos, el rey Minos gobierna sobre su pueblo centrado en mantener la paz, tras haber promovido el desarrollo del comercio y haber limpiado de piratas las aguas del Egeo. Su hijo, el príncipe Androgeo, sueña con convertirse en un gran héroe; mientras su hija, la princesa Ariadna, siente la repentina llamada de la vida religiosa a causa de una desgracia. Entretanto, una modesta aldeana llamada Melantea rescata a un misterioso joven que ha naufragado en las costas de Creta, que no tardará en enamorarse perdidamente de ella pese a las numerosas circunstancias en su contra (Ebook, 285 pág.)





La corte de las estrellas, de Magdalena Albero

Sinopsis:

Diego huye de Toledo y cruza media Europa persiguiendo su sueño de ser astrónomo. Marco admira a los grandes pintores y quiere convertirse en uno de ellos. Livia, recién desposada con Marco, se ve obligada a abandonar Florencia y acompañar a su marido en su búsqueda de fortuna. Los tres deberán enfrentarse a la incertidumbre y el desarraigo que supone iniciar una nueva vida lejos de casa, e intentarán encontrar su propio camino al amparo de la corte del emperador Rodolfo II de Habsburgo, en Praga. La ciudad acoge a todos, sin distinción de procedencias y credo, y todavía es capaz de protegerlos de una Europa ya demasiado alterada por las crecientes confrontaciones entre católicos y protestantes.

Loco para muchos y sabio para algunos, el emperador se niega a ceder a las presiones de España y del Vaticano para unirse a la Contrarreforma y se refugia en sus colecciones de arte. También protege a hombres de ciencia, como Johannes Kepler, el astrónomo que explica el movimiento de los planetas alrededor del sol. Pero en la corte no sólo hay artistas y hombres de ciencia. También medran charlatanes y advenedizos que no ven en el arte belleza sino dinero, y en el emperador una presa fácil para obtener poder político y económico. Ellos marcarán el destino de Bohemia y también la peripecia vital de los jóvenes protagonistas de esta historia, que se verán atrapados en una red de robos, traiciones y muerte que pondrá en peligro sus vidas.
La corte de las estrellas es a la vez un relato histórico, un thriller y una novela psicológica. Traslada al lector a la Praga cosmopolita de principios del siglo XVII, la época inmediatamente anterior al estallido de la Guerra de los Treinta Años, y muestra los avances en astronomía propiciados por el mecenazgo cultural de Rodolfo II de Habsburgo. Cuestiones actuales como la emigración de jóvenes en búsqueda de mejores oportunidades laborales, los conflictos entre religiones, las luchas de poder entre los estados, y las condiciones que hacen posible o no los avances científicos, constituyen el núcleo temático de la novela.  (493 pág., rústica con solapas)


Réquiem, de Mª Dolores Seijas Soto

Sinopsis: 

Las vicisitudes separan la vida de dos adolescentes. Él, Piotr, expulsado de Polonia por activista en los coletazos de la dictadura comunista, vive como periodista el nacimiento del conflicto árabe israelí acompañado de un estudiante de historia. Ella, Anna, bailarina de ballet, se entrega a su arte y a la pasión entre bambalinas añorando a Piotr. El nacimiento del sindicato Solidaridad propicia el reencuentro. Sus ficticias vidas son conducidas por los acordes del Réquiem a través de acontecimientos rigurosamente históricos hasta el final de la novela (318 pág., rústica con solapas).


jueves, 17 de mayo de 2018

Carne de primera, de Rafael Estrada























Datos técnicos:

Título: Carne de primera
Autor: Rafael Estrada
Editorial: Caligrama (PRH-Autoeditados)
!º edición: Abril/2015
Idioma: Español
Encuadernación: tapa blanda
ISBN: 9788416339433
Nº pág.: 238




Sinopsis:


Los Infiernos, Torre Pacheco, verano de 2012. Con el pecho abierto y la mirada vacía, el cadáver de Gus esperaba pacientemente ser encontrado. Era viernes cuando se conocieron y sábado cuando ella le robó el corazón un corazón cuyo valor en el mercado alcanzaría los ciento cincuenta mil euros. Para poder resolver este caso, el inspector Proaza deberá adentrarse de nuevo en los más oscuros rincones de la región de Murcia. En Carne de primera, Rafael Estrada narra de manera magistral una nueva investigación policial. Original y fluido, este segundo volumen de la trilogía del inspector Proaza engancha al lector desde su comienzo, augurando momentos brillantes para el futuro de la novela negra.



Opinión Personal:


Gracias a los retos literarios que abundan por la blogosfera, uno puede conocer escritores y adentrarse en géneros literarios que no acostumbra a frecuentar gracias a su participación en los susodichos retos. De esta forma descubrí al autor de cuya novela hoy voy a comentar mis impresiones: Carne de primera, de Rafael Estrada, título de la segunda novela que forma parte de la trilogía en la que cobra protagonismo el joven inspector Proaza, del Grupo de Homicidios de la Policía Judicial de Cartagena. 

Como ya comenté en más de una ocasión, es de agradecer que los autores de novela negra nos sitúen historias ambientadas en ubicaciones que no son muy habituales en este género literario: este es el caso de Carne de primera, porque a través de los 19 capítulos titulados en los que está estructurada la novela, un narrador omnisciente mostrará al lector diversas localizaciones de la Comunidad Autónoma de Murcia, en las que se desarrollan las escenas que relata: Los Infiernos, pedanía del municipio de Torre Pachecho; Lo Pagán, pedanía de San Pedro de Pinatar; Lorca, Los Alcázares o Murcia. El lector se encontrará con unas descripciones concisas y muy visuales, que le ayudarán a imaginarse cómo son los espacios por los que se mueven los personajes
(Los Infiernos-Murcia)
Pese a que el lector tiene ante sí una novela de corta extensión -238 páginas-, se encontrará con una trama atractiva, intensa y diría que adictiva, porque está planteada de tal forma que invita a avanzar en su lectura, ya que se encontrará con escenas que llamen su atención en cada uno de los capítulos que conforman la novela. En este sentido, el narrador ofrece una serie de escenas impactantes, porque tal y como están descritas, el lector podrá imaginar perfectamente cómo se desarrollan; lograrán en nosotros el efecto deseado, porque consigue que no nos sintamos indiferentes ante lo que sucede en cada una de ellas. En este sentido, el capítulo 6, titulado ¡Eh, torero!, ofrece al lector unas imágenes impactantes, que describe con detalle el crimen cometido en la finca llamada El Burladero, en Lorca, que era propiedad de un torero, que en sus buenos tiempos se hacía llamar Pinito de la Vega. Otro tanto sucede con el capítulo 10, porque el título que encabeza su desarrollo, El que aquí entre que abandone toda esperanza, da una idea de lo que el lector se encontrará en las páginas que lo conforman, en las que se relata la actividad de un matadero y cómo los matarifes acaban con la vida de los animales, que después pasarán a la cadena de producción para consumo humano; o las espeluznantes escenas que se relatan en el capítulo 17, bajo el título de Cadena de despiece. Sin olvidarme del primer capítulo, El camino a Los Infiernos, con el que Rafael Estrada atrae de una forma irremediable la atención del lector. Sin duda alguna, Rafael Estrada preparó a conciencia los capítulos para que impacten en el lector, porque la temática que trata la novela es propensa para que se ofrezcan escenas de ese calado.

Bien se nota a lo largo de los capítulos que el autor se documentó para ofrecer la información que nos facilita a a lo largo del desarrollo de la trama, bien a través de los diálogos que tienen lugar entre los personajes, bien a través de las descripciones que realiza el narrador. Junto a esta documentación de la que hablo, hay que destacar también que en Carne de primera el lector tiene otro atractivo, como es la banda sonora que acompaña a la novela, porque el lector se encontrará con una serie de temas musicales que escucharán los personajes, o a los que mencionarán en algún momento dado del relato. Al final de la novela el autor ofrece la relación de temas que nos encontraremos en cada capítulo. En este sentido, he de reconocer que de los temas que citan, solo conocía el de Led Zeppelin, o El Koala, - lo que me llamó la atención-, aunque la canción que menciona en la novela es muy apropiada para la temática que trata. También las nuevas tecnologías tendrán su papel destacado en esta novela, sobre todo a la hora de realizar acciones terroristas contra empresas que se lucren a costa de los animales. En la novela figuran algunas de las páginas webs a las que se refiere uno de los activistas del FLA, así como los troyanos que utiliza para los ciberataques.
(Plaza de toros de Murcia)
Quienes visitan este blog, saben que me atraen las portadas y el título de cada una de las novelas que leo y, si es menester, recomiendo. Este detalle no podía faltar en la novela que hoy reseño: una vez leída, y en mi modesta opinión, entiendo que la portada es acertada, al igual que el título, porque es un claro resumen visual de lo que al lector le espera a lo largo de su desarrollo. Y es que, como se dice en estos casos, una imagen vale más que mil palabras. En lo que al título se refiere, tiene un doble sentido: por un lado, en la novela se hace referencia al maltrato animal; por otro, el tráfico ilegal de órganos humanos que se aprovecha, en algunos casos, para que pacientes que están en listas de espera puedan tener una oportunidad con la que solventar su problema sanitario, sin tener en cuenta la falta legal y moral que puedan incumplir al aceptar esta posibilidad que se les brinda. Ambos casos que lleva la Policía Judicial de Cartagena irán paralelos en buena parte de la novela, hasta el momento en el que los investigadores se dan cuenta que hay conexión entre uno y otro, lo que redobla el interés del lector por saber cuál es el desenlace de la investigación. Un desenlace que, en mi modesta opinión, encontré bien cerrado, aunque creo que faltan algunos flecos que se cerrarán en la novela que cierra la trilogía.

A parte del trabajo de campo que hacen los investigadores para detener a quien o quienes estén detrás de ambos casos, el lector conocerá cómo es el la relación entre los compañeros de la policía judicial, pese a la corta extensión de la novela, pero que uno se puede hacer a la idea el ambiente que se respira en la comisaría. En este sentido, el lector se encontrará con un grupo de personajes que forman un equipo compacto, entre los que destacan el inspector Juanito Proaza y la inspectora Aurora Marín. Uno y otro llevan ambos casos por separado, aunque tendrán que realizar una labor común desde el momento en el que dan cuenta de que ambos casos están relacionados, y comprueben las pruebas pertinentes que así lo indican. Y el lector se preguntará por qué se menciona a Juanito Proaza, en vez de Juan Proaza. Pues seguro que si decide darle una oportunidad a esta novela -que desde luego merece la pena leer- comprenderá el porqué de llamarlo por este diminutivo tan familiar. Sin duda alguna, Juanito Proaza y Aurora Marín son dos personajes que le dan mucha vida a la novela, por lo distintos que son uno y otro. El lector comprobará cómo Juanito Proaza es un personaje atípico, con el que muy pronto empatizará, sobre todo por su forma de ser; la inspectora Marín, sin embargo, es un personaje quizás más estereotipado. Junto a ellos, nos encontraremos con unos personajes secundarios bien construidos, entre los que destacaría la labor que realiza el forense Gonzalo Luzón, que mantendrá unos atractivos diálogos con el inspector Proaza, y que no tienen desperdicio para el lector. Al igual que los que mantiene Proaza con Virginia, su pareja sentimental, que le dan ese toque intimista a la novela, y que en más de una ocasión levantarán una sonrisa al lector. No me olvido de Andreu Baró, un antiguo mosso d´esquadra que formaba parte de ese grupo de homicidios, y del que se dará debida cuenta al lector para que sepa el porqué de su presencia en ese grupo de la policía judicial. Otro personaje que también va cobrando protagonismo en la novela es la chilena Brunilda Valdés, que es enfermera en el hospital Los Brezos. Al igual que cobrará importancia uno de los activistas del FLA, al que se mencionará en alguno de los capítulos, pero de quien no mencionaré su nombre, por incitar más al lector que se interese por esta novela.

Carne de primera es una novela bien escrita, que mantiene en todo momento el interés del lector, en la que, a parte de la investigación llevada a cabo para esclarecer los dos casos que les encomendó el comisario, hay escenas de acción y máxima tensión para el lector, sobre todo cuando cometen actos calificados como terroristas unos activistas del llamado FLA (Frente de Liberación Animal), y que mantendrá en jaque durante buena parte de la trama a los miembros del Grupo de Homicidios de la Policía Judicial. Está escrita con un estilo directo, y un lenguaje sencillo, muy propio de este género literario, con unos diálogos adaptados a la condición social de los personajes. Merece la pena su lectura, porque quienes gusten de este género literario, disfrutarán con esta novela. Pese a que es una trilogía, no es necesario haber leído el título anterior; de hecho, no lo leí y no me sentí perdido en ningún momento.



Biografía:




Rafael Estrada (Madrid, 1954) inició dibujando cómics y después cubiertas de libro y literatura infantil. Eventualmente empezó a escribir literatura para adultos, con el interés que siempre sintió por los temas de crímenes. Carne de primera es la segunda novela de su trilogía del inspector Proaza. Rafael Estrada reside en Madrid, España.



Nota: Datos técnicos, sinopsis y biografía tomados de la web de megustaleer. Imagen de Los Infiernos tomados de la web de Todo Pueblos. Imagen de la plaza de toros de Murcia, de la web del diario La opinión de Murcia. Fotografía de Rafael Estrada, tomada del blog RZ100cuentosdeboca.